Thor, el viaje de un rey


Thor (2011) dirigida por Kenneth Branagh

Thor‘ es la cuarta entrega del MCU (tras Iron Man, El Increíble Hulk y Iron Man 2) y la primera en establecer parte de su trama fuera del planeta Tierra. El filme se divide en dos escenarios muy distintos que funcionan como contrapuntos del otro en cuanto a tono y estilo, una decisión arriesgada que no termina de funcionar y desequilibra la historia de forma inevitable. Kenneth Branagh es el director de la película, y su experiencia en adaptaciones de Shakespeare jugó un papel relevante a la hora de ser escogido. Al fin y al cabo, ‘Thor’ tiene muchos componentes que encajan con la obra de Shakespeare: tragedias, traiciones y la familia como detonante del conflicto, entre otras cosas. Su labor es más que correcta; los defectos provienen de otros aspectos de los que hablaré a continuación.

Colisión de dos mundos

Como ya he comentado, ‘Thor’ tiene un problema de base: la sección de Asgard es mucho mejor que los eventos que acontecen en la Tierra, creando un desequilibrio tonal y entre tramas bastante visible. Asgard funciona porque supone la construcción de un universo hasta ahora desconocido en el MCU. Se trata de un lugar con tradiciones y reglas propias, un escenario rico en su arquitectura y de contexto sociopolítico relevante, pero sobre todo, tiene personalidad.

La película nos deleita con una historia familiar en un escenario de gran envergadura y nos presenta a los personajes a través de Odín (Anthony Hopkins), padre de Thor y Loki. Odín nos introduce en la historia mediante la voz en off, y luego funciona como comunicador del futuro que le espera a sus hijos. Las bases han sido establecidas con elegancia, entendemos la personalidad de Odín y tanto Thor como Loki quedan perfilados en su juventud y madurez de manera sencilla pero eficaz.

Thor (2011) dirigida por Kenneth Branagh
Imágenes de Thor (2011) dirigida por Kenneth Branagh

La primera secuencia de acción del filme en el presente mantiene el nivel de intensidad y coherencia mostrando a un orgulloso e impulsivo Thor, su incapacidad para comprender las consecuencias de sus actos y su nulo sentido de la responsabilidad para con su reino. Es un personaje físico y cegado por su ambición y su egoísmo. Por eso la escena en Jotunheim no sólo encaja en la trama sino que sirve para solidificar la posterior decisión de Odín sobre su hijo. Son 30 minutos notables de película que nos ilusionan de cara al resto de metraje. Desgraciadamente, la llegada de Thor a la Tierra diluye gran parte de lo edificidado en el primer acto del filme y parece pertenecer a una versión alternativa de la misma historia.

Terreno seguro

Mis principales problemas con la sección de la Tierra provienen de los convencionalismos por los que discurren la historia y los personajes. La escala del filme se ve reducida drásticamente y nos encontramos con una comedia de acción con romance de por medio. Jane (Natalie Portman), Erik (Stellan Skarsgard) y Darcy (Kat Dennings) son elementos muy habituales en la película que Thor se ha convertido y no aportan nada realmente interesante al conflicto del protagonista. Jane es una astrofísica brillante que cae rendida a los encantos de Thor en cuanto le ve. Erik es el mentor que intenta separarla de Thor porque le ve como un generador de problemas. Darcy es la ayudante «graciosa» cuya función es servir como alivio cómico y nada más; no tiene arco dramático ni conflicto personal. Todo ello, unido al hecho de que gran parte de este acto se reduce a un escenario específico provocan en la cinta un sensación de estatismo que no encaja con el desarrollo fluido de su primer acto.

En cuanto la historia vuelve a Asgard y nos presentan a Heimdall (Idris Elba) y el conflicto real de Loki, la película vuelve a crecer y nos hace olvidar la indiferencia que a mí personalmente me provoca la trama en nuestro planeta. Además, la evolución del personaje de Thor va a ráfagas y nunca lo siento como una transformación natural, sino como acelerones forzados para que el personaje alcance su verdadera naturaleza como rey de Asgard. Chris Hemsworth es un actor de mucho talento y funciona a casi todos los niveles. Es capaz de venderte las secuencias de acción con facilidad y brilla en los pocos gags cómicos que protagoniza su personaje. Además, tiene una gran presencia y convence en escenas de mayor dramatismo. Es uno de los pocos elementos del filme que se mantienen a flote en todo momento y alzan la cinta, a pesar de un guion desequilibrado.

Thor (2011) dirigida por Kenneth Branagh
Tom Hiddleston y Chris Hemsworth en una escena de «Thor» (2011)

En aspectos técnicos la película luce bien, Asgard es un lugar hermoso si bien en algunos planos los efectos visuales podrían estar mejor conseguidos, y en general el trabajo de fotografía y música es más que digno (la banda sonora de Patrick Doyle está muy bien). Los únicos elementos que desvirtúan el resultado final de la película son los personajes establecidos en la Tierra y cómo el guion decide desarrollar esa sección del filme. Hacia el final de la película volvemos a Asgard y la cinta termina con buena nota, ya que la relación entre Thor y Loki se ha construido de la forma correcta y la química entre Hemsworth y Tom Hiddleston es excelente.

Hablando de Hiddleston, no puedo finalizar la reseña sin destacar su fantástico trabajo como Loki. Su personaje es probablemente el más jugoso de la película a nivel de conflicto y narrativa, y Hiddleston aprovecha cada plano para brillar y aportar cosas. La primera mitad del filme permanece agazapado con una mirada triste perpetua y una sensación de fragilidad que nos engaña en mayor o menor medida. En la segunda mitad de la película, algunos de los mejores momentos los protagoniza él y se trata de uno de los mejores villanos del MCU por pura intensidad, ejecución de su conflicto y por cómo su personaje ha ido evolucionado con el paso de los años en la franquicia (en ‘Thor: The Dark World’ y ‘Thor: Ragnarok’ brilla más que en ‘The Avengers’, pero ya llegaremos a ello).

Termino. ‘Thor‘ es una película correcta que se ve lastrada por dos escenarios opuestos que no terminan de conectar de manera fluida, pero su visionado es satisfactorio gracias a la labor de Hemsworth, Hiddleston y Hopkins, pero sobre todo a su estupenda introducción de Asgard y todo lo que rodea al reino de Odín y sus habitantes. Es una base digna para aprender de sus errores y perfeccionar lo que ya funciona.

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