Medio siglo después el hueso vuelve a volar por los aires y HAL 9000 vuelve a hacer de las suyas. ‘2001: Una odisea del espacio‘, el clásico de la ciencia ficción de Stanley Kubrick, cumple 50 años desde su estreno. Una película que sigue sorprendiendo no solo por su perfección técnica y cinematográfica, sino también por su profundo contenido filosófico.

‘2001: Una odisea del espacio’, considerada una película de culto de ciencia ficción, fue estrenada el 2 de abril de 1968 en Washington DC. El filme marcó un hito por su estilo visual, sus revolucionarios efectos especiales y su realismo científico. La adaptación cinematográfica, basada en la novela del mismo nombre de Arthur C. Clarke, fue dirigida por Stanley Kubrick. Considerado uno de los genios de la historia cinematográfica y uno de los mejores cineastas del siglo XX, la película fue descrita como una épica historia respecto a los alcances de la humanidad y su devenir.

Rodada para que se proyectara en Cinerama, la película carece de héroe, pero describe la evolución de la especie humana, del simio al superhombre, guiada por una misteriosa inteligencia extraterrestre. El público de los preestrenos de hace 50 años encontró la película aburrida e incomprensible, aunque el público más joven la acogió con entusiasmo. La Metro Goldwyn Mayer la presentó como “el viaje absoluto”. ‘2001: Una odisea del espacio’ marcó el inicio de una nueva orientación de Hollywood hacia un cine de efectos especiales cuyas únicas “estrellas” habrían de ser las que brillaran en los confines del espacio.

La obra de Kubrick se divide en dos periodos, el antes y el después de ‘2001: una odisea del espacio’. Además de la utilización del color, todavía discreta en esta película en la que predominan el negro del espacio y el blanco de las naves espaciales, supone una linea de demarcación menos visible en la lucha de Kubrick por superar la influencia de Orson Welles.

En su momento, el crítico cinematográfico Roger Ebert, uno de los más reconocidos a nivel mundial, dijo que la película era “un monumento independiente, un gran salto imaginativo, insuperable en su visión del hombre y del universo”.

Su trama se centra en un equipo de astronautas, que trata de seguir las señales acústicas emitidas por un extraño monolito hallado en la Luna y que parece ser obra de una civilización extraterrestre. El reparto está integrado por Keir Dullea como Dave Bowman, Gary Lockwood como Frank Poole, Douglas Rain como la voz de HAL 9000 y William Sylvester como el Dr. Heywood Floyd.

Etiquetada como “película visionaria” es, sin embargo, una película extraña, construida sobre la inquietante repetición de los tres monolitos. El propio espacio, con las naves fantasmas y esqueléticas, es inquietante, como lo es la habitación del hotel de suelo resplandeciente al otro lado del universo.

Las películas de Kubrick dejan siempre una parte creciente al gnosticismo, llegando al punto culminante en ‘2001: Una odisea del espacio‘, donde el universo aparece como un laberinto a través del cual el hombre, en la persona de Dave Bowman, debe encontrar el camino que le permitirá llegar a ser uno con el Dios que reside fuera de la creación material.

Pero, ¿cuantos asesinatos, empezando por el simio, han tenido que cometerse para que nazca el Niño-Estrella? El retrato que Kubrick hace de la humanidad como producto final salido de las manipulaciones operadas por una fuerza exterior inmensamente superior, no mucho más halagador que la idea según la cual el destino de un hombre podría estar determinado por la pérdida de un juguete, deja una extraña impresión una vez que se desvanecen los últimos acordes de Así habló Zaratustra.

John Lennon afirmó en una ocasión que, debido a su calidad artística, 2001 debía proyectarse en una catedral y no en un cine. Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna, dijo después de verla: “Es una producción con una excepcional y acertada descripción de las condiciones de vuelo espacial”. Al otro lado del telón de acero, en la Unión Soviética, el cosmonauta Alexei Leonov, protagonista de la primera caminata espacial, exclamó tras una proyección: “Ahora siento como si hubiera estado en el espacio dos veces”.  

Recientemente, el futuro Museo del cine de la Academia de Hollywood adquirió la nave lunar Aries 1-B, utilizada en el rodaje de esta mítica película. Verla en pantalla grande es un lujo al alcance de pocos. Hace tres años pudo verse nuevamente en salas de toda España. ¡Si tienen la oportunidad no dejen de volver a verla!

2001: Una odisea del espacio – Trailer (1968)

2001: Una odisea del espacio – Trailer (2014)

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