Recordatorio: casi todas las reseñas que estoy publicando sobre el MCU contienen detalles de la trama porque analizarlos me permite enriquecer las reseñas y su lectura. Espero y deseo que hayáis visto las películas antes de leer este repaso al universo Marvel. Quería puntualizarlo porque la mayoría se estrenaron hace años y supongo que leéis mis reseñas porque os gusta el género. Lo dicho: ved las películas antes de leer las reseñas, por si acaso. Comenzamos.

‘Thor: El Mundo Oscuro’ es la segunda entrega de la saga individual del personaje, y la tercera en la que aparece tras la primera entrega y Los Vengadores. Alan Taylor (Juego de Tronos) se encarga de la dirección de la película y vuelven todos los sospechosos habituales del anterior filme, con alguna adición específica al reparto.

Los eventos de la película se desarrollan inmediatamente después de los acontecimientos ocurridos en Los Vengadores, y observamos cómo Loki es encarcelado mientras Thor lucha en distintas batallas con el objetivo de liberar a los diferentes reinos y establecer la paz en ellos. Tras este inicio, la historia comienza a desarrollarse a partir de actos forzados y poco creíbles que hieren la coherencia y credibilidad de la trama y la cinta se siente poco trabajada a nivel de guion. Aunque hay espacio para potenciar virtudes del filme anterior.

Forzar el conflicto

La película nos introduce la existencia de Malekith (Christopher Eccleston) y su ejército de elfos oscuros, los cuales fueron aniquilados casi por completo hace 5.000 años. Desde entonces, Malekith y los pocos supervivientes de la guerra esperan pacientemente la reaparición del Éter (una de las piedras del infinito) para hacerse con su control y sumir al mundo en la oscuridad. Acabo de releer mi propio párrafo y he sentido ganas de soltar un bostezo. Y es uno de los principales problemas del villano de esta película. Malekith es un antagonista de manual, unidimensional en su conflicto y motivación y con cero carisma, provocando no sólo que su amenaza se diluya sino que no conecte con el peligro su sufren los protagonistas de la historia. Nunca he tenido problemas con los villanos megalómanos y de ambiciones simples y obvias (Cráneo Rojo en ‘Capitán América: El Primer Vengador‘), pero me sumo en la mayor de las indiferencias cuando ni siquiera su presencia es amenazadora y su paso por la película se siente más una piedra en el camino de los héroes que un muro casi imposible de atravesar.

Thor: El mundo oscuro (2013) dirigida por Alan Taylor

Imágenes de Thor: El mundo oscuro (2013) dirigida por Alan Taylor

Por otro lado, en mi tercer visionado de la película me he fijado que varios de los conflictos de la historia son establecidos de forma pobre, abusando de las coincidencias y el azar para que se produzcan los acontecimientos. Jane Foster (Natalie Portman) se encuentra con un comportamiento gravitatorio extraño en un edificio abandonado y acaba encontrando el Éter al ser transportada de forma casual al lugar exacto en el que se encuentra. De todos los lugares a los que pudo ser transportada, aparece justo frente al poderoso fluido. Además, hacia la mitad del filme, Malekith y los elfos oscuros se infiltran en Asgard para secuestrar a Jane (portadora del Éter en su interior) y nadie es capaz de verlos.

Heimdall (Idris Elba), guardián de Asgard y con unos poderes capaces de observar todos los reinos a distancias increíbles, es incapaz de ver la gigante nave de Malekith hasta que ya se encuentra a su lado, y en ningún momento le dan una explicación a este evento. Para rematar, uno de los elfos hipervitaminados de Malekith se introduce en Asgard con una facilidad pasmosa como uno de los presos para liberar en las mazmorras al resto de presos sin que nadie en ningún momento se cuestione qué hace ahí y cómo ha entrado. Finalmente, Thor y Jane son capaces de volver a la Tierra porque, casualidad, al protegerse de una tormenta en el planeta al que Thor viajó con Loki para salvarla, entran en una cueva en la que justo recibe una llamada y además muestra a Jane los objetos que desaparecían en el citado edificio abandonado, pudiendo volver a casa al instante. Esta serie de cosas las considero vaguez en la escritura del guion de la película, ya que no se hilan los eventos del filme de forma cohesiva y lógica, sino que se crean situaciones que permiten la cimentación del conflicto y avancen la trama aunque éstas sean extrañas o directamente ilógicas.

Tanto Malekith como estas decisiones de guion son responsables de que la película tenga mucho menos empaque y trascendencia en el MCU, y por eso es considerada una de las cintas más flojas de la franquicia. Afortunadamente, la película tiene personajes y momentos rescatables que la convierten en un entretenimiento aceptable en varios segmentos de su metraje.

Familia disfuncional

Thor: El Mundo Oscuro‘ ahonda en la relación familiar del protagonista aprovechando a dos grandes intérpretes como Anthony Hopkins y Rene Russo. Odín y Frigga tienen dos actitudes totalmente opuestas a la hora de enfrentarse a los problemas, especialmente cuando implica mostrar el lado más emocional y vulnerable. Mientras Odín apuesta por un acercamiento más frío y ofensivo (luchar con honor aunque signifique la muerte), Frigga siempre apela a las conexiones entre personajes y a la empatía. Thor ha madurado mucho desde su primera película en solitario, y choca con los ideales de su padre porque se ha convertido en el rey que Asgard merece, un rey más consecuente y reflexivo, capaz de evolucionar con los tiempos y tomar decisiones atrevidas pero siempre tras haberlo pensado concienzudamente.

Thor: El mundo oscuro (2013) dirigida por Alan Taylor

Natalie Portman y Chris Hemsworth en “Thor: El mundo oscuro” (2013)

Por otra parte, Loki muestra un lado más frágil muy a su pesar tras ser encarcelado en Asgard y sufrir la pérdida de su madre. Loki siempre se ha visto ensombrecido por Thor y sus ansias de poder le ciegan, pero en el fondo ama a su madre y su muerte funciona como desencadenante de su ira, lo cual le acerca a Thor a la hora de luchar por un objetivo común. El mejor segmento de la película comienza con la llegada de Malekith a Asgard, su combate con Frigga, la cual vence con facilidad, y su muerte a manos del peón de Malekith tras engañarle con la falsa presencia de Jane. El funeral de Frigga es una secuencia preciosa, sin diálogo, y enfatizada por una composición maravillosa de Brian Tyler. 10 minutos llenos de tensión, espectacularidad y emoción. Una pena que sea un oasis en un desierto bastante irregular.

Casi todas las interacciones entre la familia Odinson son estupendas, pero volvemos a repetir los mismos errores de la anterior película: Asgard funciona mil veces mejor que la sección establecida en la Tierra. Erik Selvig pierde peso específico en la trama y sólo al final tiene algo que aportar; Darcy es un alivio cómico de manual que sólo sirve para soltar chascarrillos y bromas mediocres para aligerar el tono del filme, y para colmo han añadido a un becario que sólo sirve como interés amoroso. Pero quiero hablar principalmente de Jane Foster.

En la primera película, Jane es definida como una astrofísica brillante, con un cuerpo de trabajo extenso y capaz de valerse por sí misma en multitud de situaciones. Su intelecto le genera problemas pero también la salva de atolladeros. No obstante, en esta secuela Jane es reducida en un 90% del metraje a damisela en apuros. Los guionistas quieren darle relevancia al personaje, así que fuerzan la trama para que el Éter se introduzca en ella y así pueda tener entidad en la historia y estar siempre presente. Pero lo que han conseguido con ello es limitarla a un rol pasivo que sólo alcanza independencia e importancia al final de la cinta con el uso de los aparatos que cambian las características de la Tierra para crear portales o modificar la gravedad. Natalie Portman es una de las mejores actrices de su generación, y se ve lastrada por un personaje que por sí mismo no aporta nada especial a la trama; es secuestrada, apenas toma decisiones por sí misma, se ve envuelta en la trama de forma accidental y Thor se pasa media película protegiéndola o salvándola. Es un paso atrás definitivo para el personaje y creo que por eso no aparece en ‘Thor: Ragnarok’.

Reconozco que en cada visionado disfruto más de la película a la par que veo problemas indiscutibles en su historia. Asgard siempre es un lugar en el que la trama parece sentirse cómoda y los personajes interactúan de forma más natural, la dinámica entre Thor y Loki se mantiene igual de interesante que antes y la primera mitad de película tiene varios momentos rescatables, alcanzando el clímax en la citada escena con la fantástica Rene Russo. Sin embargo, las casualidades forzadas, la trama establecida en la Tierra y la pérdida de fuerza tanto de Jane como de Erik vuelven al filme mucho más débil en su conjunto, quedando una sensación agridulce de la que no terminas de escapar. 

‘Thor: El Mundo Oscuro’ no me parece un mal filme, pero sí es de los más flojos del MCU y supuso un cambio de rumbo brutal respecto al personaje y su universo particular. Por eso Thor: Ragnarok ha sido abrazada de forma apasionada y ha encontrado sólo una minoría de detractores. Nunca tuve problemas con el tono solemne y shakesperiano de las dos primeras entregas, pero el desequilibrio entre tramas nunca se pudo subsanar. Afortunadamente, apareció Taika Waititi y sorprendió a propios y extraños.