Festival de Las Palmas 2018: crónica 1


Festival de cine de Las Palmas 2018

La 18ª edición del Festival de cine de Las Palmas de Gran Canaria arrancó el viernes pasado en el Teatro Pérez Galdós con una gala presentada por el Gran Wyoming. Al ritmo de música de The Beatles, Creedence Clearwater Revival, Los Canarios y Jacques Dutronc se proyectó un montaje con la programación del presente certamen, que este año conmemora las revueltas de Mayo del 68 con un ciclo de películas, guiño del Festival, en palabras de su propio director, porque la creación debe de ser un «ejercicio radical y libre», en unos tiempos como los actuales dominados, por lo políticamente correcto y por el puritanismo.

A continuación se pudo ver ‘El pintor de calaveras‘ dirigido por Sigfrid Monleón que inauguraba el festival y la sección oficial, aunque fuera de concurso. El gran artista canario Pepe Dámaso, al que homenajea este documental recibió una ovación por los asistentes al Teatro Pérez Galdós, convirtiéndose en el momento más emocionante del acto inaugural.

Pepe Dámaso y El pintor de calaveras
Pepe Dámaso en la presentación de «El pintor de calaveras», viaje documental que desnuda su trayectoria vital. Fuente: Tony Hernández

El primer fin de semana vino marcado por el alto nivel de las películas programadas. ¿Se imaginan utilizar material de películas y series producidas en San Francisco para elaborar una versión de ‘Vértigo’? Pues  ‘The Green Fog‘ lo hace con mucho talento, la propuesta experimental del canadiense Guy Maddin después de verse en la Berlinale tuvo su estreno exclusivo en el Festival de Cine de Las Palmas.

El cineasta asiático Hsiao Ya-Chuan presentó ‘Father to son’, dando comienzo la sección oficial a concurso del festival grancanario. Otro plato fuerte fue la proyección de ‘Lucky‘ de John Carrol Lynch, película que vimos en el festival Americana y que saca buen partido a un guion que rebosa emoción e ingenio. También se proyectó la primera de las películas de Hong Sang-soo que podrán verse en el festival, ‘The Day After‘, una radiografía acerca de las relaciones de pareja. En esta ocasión para explorar temas como la infidelidad, las creencias o la memoria. Y en la sección Panorama la italiana ‘A Ciambra‘, un filme entre la ficción y el documental sobre el drama de un joven gitano. Ganadora de dos premios del cine italiano (incluido mejor director).

Y el lunes nos incorporamos al Festival de Cine de Las Palmas 2018 viendo ‘La fábrica de nada‘, actual ganadora del Giraldillo de Oro del Festival de Cine Europeo de Sevilla, siguiendo el martes con dos propuestas (una de Albania y otra de Georgia) en la sección oficial y con una de las películas de Canarias Cinema, la gran ventana que el Festival abre anualmente al cine canario.

La fábrica de nada (Portugal). Dir. Pedro Pinho

La propuesta de Pedro Pinho viene avalada por el premio FIPRESCI de la crítica internacional del pasado festival de Cannes y por el Giraldillo de Oro del festival sevillano. A camino entre la docuficción y el drama social el realizador portugués consigue explorar de una manera fresca y diferente en un fenómeno como la lucha de clases. El eterno conflicto con un marco muy definido, las consecuencias de la crisis económica y las desigualdades derivadas de un capitalismo salvaje, liberal y agresivo, que no respeta a la gente.

La fábrica de nada‘ narra como un grupo de trabajadores de una fábrica de ascensores se resisten ante el inminente cierre de la empresa por parte de sus dueños. Se ven forzados a permanecer en sus puestos sin ningún trabajo que hacer y desesperados acaban organizándose, lo que despierta en cada uno de ellos la conciencia dormida por una lucha obrera que defienda su modus vivendi como una única vía para resistir.

No seré quien diga que es una película necesaria, pero si algo hay que reconocerle es su capacidad para visibilizar un cine comprometido realizado con ingenio en sus casi tres horas de metraje. En la película interviene el propio director en forma de voz en off aconsejando a los trabajadores y tomando partido por el conflicto que viven sus personajes. A lo largo del filme conviven las discusiones teóricas con toques de humor surrealista y hasta coreografías musicales, pero sin abandonar el coraje y la saudade inherentes a la historia.

El cine portugués viene dando buena cuenta de su compromiso ante la última crisis económica, y sin duda esta película se suma a otras propuestas cinematográficas igual de interesantes como fue en 2015 la trilogía de Miguel Gomes, ‘Las mil y una noches‘.

Daybreak (Albania). Dir. Gentian Koçi

Daybreak‘ es la ópera prima del albanés Gentian Koçi que compite en sección oficial. La película ha pasado por festivales como el de Sarajevo y fue elegida por su país como representante al Oscar de habla no inglesa. Narra en esencia la historia de subsistencia de Leta, una joven madre que ha sido desahuciada de su casa y se ha quedado en la calle con su hijo de un año, y la relación que establece con Sophie, una anciana enferma postrada en su cama y al borde de la muerte.

A pesar de lo dura que puede resultar la historia, su director evita subrayar las emociones gracias a una cámara distante, fría y donde abundan los planos fijos. El énfasis lo pone una topografía triste y desesperanzadora. Un retrato desolador de una sociedad pobre y corrupta como Albania que queda al descubierto en muchas de las escenas.

Daybreak dirigida por Gentian Koçi
Escena de «Daybreak» dirigida por Gentian Koçi

Destaca sobremanera la magnífica interpretación de Ornela Kapetani, su fuerza expresiva reside en sus ojos. Su forma de mirar exterioriza la angustia de su mundo interior. En definitiva, una propuesta interesante porque no hay ninguna pretensión moralista en ella a pesar de las cuestiones éticas que debe plantearse la protagonista. También por su tono docudramático, y por fotografiar un descarnado retrato de la condición humana y de sus miserias. Además, el filme apunta a una reflexión: ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para subsistir cuando no tenemos ni techo ni comida?

Telúrico (España). Dir. Sergio Morales, Ulises A. Morales

Dentro de la sección Canarias Cinema pudimos ver ‘Telúrico‘, un largometraje dirigido por el cineasta herreño Sergio Morales, vinculado desde hace años con el mundo audiovisual grancanario, que comparte la dirección con Ulises Morales. Lo que parecía a priori un reportaje televisivo acabó revelándose como una interesante docuficción de gran valor testimonial.

La película narra la relación al limite de una joven pareja influida por la geografía de la isla de El Hierro, excusa que le permite a su director abordar desde una perspectiva casi etnográfica la historia, folclore, costumbres y forma de vida de los habitantes de la isla canaria.

Las vivencias y sensaciones de la joven pareja durante su viaje le sirven a Morales para realizar un bello homenaje a su isla. La película cuenta con una cuidada fotografía junto con un buen ritmo de montaje. Hasta su director se permite la licencia de romper la cuarta pared del relato fílmico con bastante acierto. Destacable la naturalidad de muchas de las personas que intervienen contando su historia de vida, lo que compensa la sobreactuación de la pareja protagonista, y que permite elevar el resultado final del largometraje en su conjunto.

El trabajo de los Morales convence, ya solo por establecer una reflexión necesaria sobre el tipo de relación que mantenemos con nuestra tierra. Un viaje al pasado para rescatar una cultura que se desvanece en una época donde todo va demasiado deprisa.

Namme (Georgia). Dir. Zaza Khalvashi

El director georgiano Zaza Khalvashi vino al festival a presentar ‘Namme‘, uno de los títulos a concurso en la sección oficial que versa «sobre el silencio», que revisa un viejo mito georgiano y que propone una metáfora entre tradición y modernidad.

Desde el comienzo, no hay un rumbo claro en la película, lo que es un lastre para el resto del metraje. Contemplamos a un anciano, Ali (Aleko Abashidze), guardián de un manantial cuyas aguas son bendecidas por un pez blanco que parece impartir poderes especiales. Sus tres hijos son escépticos y su única compañía es Namme (Mariska Diasamidze), su hija pequeña, que aunque con cierto resentimiento cumple con las tradiciones familiares de manera estoica, aunque se debate entre sus deberes y su propia autorrealización como mujer.

Namme dirigida por Zaza Khalvashi
Escena de «Namme» dirigida por Zaza Khalvashi

De las películas vistas por ahora en el Festival de cine de Las Palmas es quizás la que menos me ha entusiasmado. Aunque le reconozco que está grabada con gran sensibilidad y estilo, y notablemente interpretada, pero a pesar de esto y de tener algo especial en sus imágenes y en la manera de conectar la película con la naturaleza hay un inconveniente, ya que sus ideas argumentales desconciertan porque están basadas en la cultura local y sus costumbres. De hecho, la película está basada en un mito georgiano muy antiguo.

A pesar de lo mágico y poético del relato, no deja de ser un retrato de la realidad que aun se vive en algunas regiones de Georgia. En palabras del propio director, «la historia simboliza el inicio de una nueva tecnocracia en este mundo místico».

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