El Festival de Cine de Barcelona – Sant Jordi (BCN Film Festival 2018) alcanza su recta final habiendo dejado hasta hoy una heterogénea muestra de interesantes (y variadas) propuestas. El homenaje a la polifacética Ana Belén y la visita del director John Curran han sido algunos de los complementos estrella a las proyecciones en los Cines Verdi, que se prolongan hasta este viernes. A continuación os hablamos de varios de los títulos a los que hemos podido asistir estos días.

Caras y lugares (Francia). Dir. Agnès Varda, JR 

Agnès Varda es una de la supervivientes de la llamada Nouvelle Vague francesa, con títulos tan emblemáticos como ‘Cleo de 5 a 7’, y ha dedicado sus últimos años al cine documental (‘Los espigadores y la espigadora’, ‘Las playas de Agnès’). En esta ocasión, Varda se alía con el fotógrafo y artista urbano JR, para recorrer la Francia rural en busca de postales humanas de carácter simbólico, dentro de una atractiva estructura de road-movie documental.

Caras y lugares dirigida por Agnès Varda, JR

Escena de “Caras y lugares” dirigida por Agnès Varda y el artista gráfico JR

La película es un verdadero deleite para los interesados en las radiografías sociales del ciudadano común y tiene la enorme virtud de recordarnos el vínculo (y el compromiso) del arte con las clases populares. Con este mensaje anti-reaccionario por bandera, la película nos muestra los testimonios de operarios de fábrica, ganaderos o agricultores, que relatan su día a día mientras son partícipes del original arte visual de JR. Un viaje cinematográfico tan humilde como enriquecedor.

El mejor verano de mi vida (España). Dir. Dani de la Orden 

El jovencísimo realizador Dani de la Orden (‘Barcelona: noche de verano’, ‘El pregón’) parece especializado en la comedia ligera -y no demasiado sofisticada- aunque le honra eso sí su intento de huir del habitual costumbrismo patrio para facturar un humor más cercano a ciertos mimbres básicos de la comedia mainstream norteamericana reciente. Si en su díptico barcelonés, cruzaba microhistorias de amor al estilo Garry Marshall, en ‘El mejor verano de mi vida‘ recupera la premisa del padre poco ejemplar que intenta recuperar vínculos con su hijo (nada que no hayamos visto antes con Eddie Murphy o Adam Sandler como protagonistas).

Sorprende la elección de un cómico como Leo Harlem como cabeza de cartel, y aunque el resultado es una interpretación más contenida de lo que cabría esperar, no evita que el espectador sea incapaz de disociar al actor de un personaje tan obviamente diseñado a la medida de sus habituales chascarrillos. Entre toneladas de humor blanco (y a menudo facilón) la película lanza un par de atinados dardos a las élites sociales, que nos retrotraen a aquella épica de pobres del cine de Cantinflas. Una comedia con evidentes limitaciones, pero por momentos realmente simpática.

El escándalo Ted Kennedy (USA). Dir. John Curran 

Tal como decía John Curran (‘El velo pintado’) en la presentación de su último filme en Barcelona, parece que los escándalos políticos -por desgracia- nunca pasan de moda. En efecto, el material de base no escasea, y el cine norteamericano se muestra particularmente interesado en indagar en las cloacas de la clase dirigente y sus escándalos, en este caso el que afectó allá por 1969 al senador Ted Kennedy, hermano menor de JFK y Bobby Kennedy.

El escándalo Ted Kennedy dirigida por John Curran 

Escena de “El escándalo Ted Kennedy” dirigida por John Curran

La película busca la objetividad expositiva del suceso relatado -el accidente de coche del senador y presidenciable demócrata que terminó con la muerte de su acompañante: una secretaria del expresidente JFK- y realiza un certero análisis psicológico del personaje central, al que interpreta con convicción el australiano Jason Clarke. Curran tantea el tópico de la tragedia del clan Kennedy (la relación con el padre), y se divierte satirizando a los asesores políticos, pero son las únicas licencias de este ambicioso y acertado ejercicio de reconstrucción histórica, que por momentos se asemeja a una (buena) crónica periodística

Algo celosa (Francia). Dir.David y Stéphane Foenkinos 

No hace mucho que el reputado cineasta Robert Guédiguian comentaba en su presentación de ‘La casa junto al mar’ en España que el cine galo con mayor distribución internacional abunda a menudo en el estereotipo de la mujer rubia parisina, que bebe vino mientras reordena su vida. En ese arquetipo encaja a la perfección el personaje de Karin Viard en ‘Algo Celosa‘, la nueva comedia dramática de los hermanos Foenkinos (‘La delicadeza’) presentada en la sección ‘Cinema amb Gràcia’ del BCN Film Festival 2018.

Este retrato en claroscuro de una madre soltera al borde de los cincuenta años, oscila entre el melodrama familiar, el romance maduro y la búsqueda del equilibrio emocional de un personaje superado por las emociones que la rodean. La película se sustenta en la estupenda interpretación de su actriz protagonista, bien secundada por Anne Dorval (habitual del cine de Xavier Dolan). Lograr humanizar -e incluso dotar de gracia- un personaje tan neurótico y, de entrada, poco agradable tiene un tremendo mérito, por el que Viard merece reconocimiento.