En tiempos de luz menguante‘, dirigida por Matti Geschonneck, relata la convergencia de cuatro generaciones que han sido marcadas por la división de Berlín. Cuatro generaciones que convergen en un mismo contexto, la República Democrática Alemana en el año 1989, y que viven en diferentes espacios, idealmente hablando.

El abuelo (Bruno Ganz), que vive en la utopía de lo que fue el Berlín socialista, y ya no lo es. El hijo, profesor de historia con dudas entre lo que relata la historia y lo que él vivió. El nieto, que asimila que libertad no es socialismo. Y el bisnieto, la inocencia que conllevará que el socialismo sea un recuerdo en su memoria.

Otro espacio utópico nos lo muestra Irina (Evgenia Dodina), mujer del profesor historiador, de origen ruso. Embriagada constantemente debido al espacio donde vive, pues ahora es el recuerdo de los ideales de la Unión Soviética, que representa un sistema colapsado, irritante e incómodo consigo mismo y con lo que produce.

También visitamos otro espacio utópico convergente que se realiza entorno a la mesa de la casa del abuelo, cuando celebra su aniversario. Dicha mesa sólo la sabe montar el nieto —la generación que, supuestamente, tiene que sacar adelante el país— pero el nieto no está para hacerlo. El abuelo —símbolo de la experiencia— finalmente la monta ya que el hijo no lo sabe hacer, pues es un teórico. El nieto, al querer coger algo de comida de la mesa, esta se derrumba con los manjares que sostiene. Símbolo de las futuras generaciones que se niegan a continuar en el sistema socialista no participando en él por su breve sostenibilidad en el tiempo.

En tiempos de luz menguante dirigida por Matti Geschonneck

Escena de “En tiempos de luz menguante” dirigida por Matti Geschonneck. Fuente: Surtsey Films

Los espacios no son nuestros; son construcciones ideológicas, conscientes o inconscientes, que influyen en la vida de los individuos. En tiempos de luz menguante, estos se oscurecen llegando al desastre o, por el contrario, en tiempos de luz creciente, estos se iluminan. Utopías. Esto es lo que mueve a las personas y modifica los espacios. Ideales que son ideales, inalcanzables, pero que sirven como horizonte. Horizonte que, cada vez que te acercas, se aleja. Algo inalcanzable, como su propia raíz terminológica griega lo define: “no lugar”.

Michel Foucault describió esos espacios utópicos como lugares, tanto mentales como físicos, compuestos por una red de relaciones que no se superponen, sino que convergen en un punto. Es el espacio como nexo de unión, no por lo que tiene cabida en él, sino por lo que se produce.

El símil con la mesa dibuja la utopía socialista. Utopía que dibuja los espacios que convergen como constructos sociales diferenciados pero que muestran su lazo de unión en un mismo punto fílmico. Los ideales unen, sí. Pero también separan. ‘En tiempos de luz menguante’ va sobre, precisamente, eso: el tiempo. Y nos muestra que cualquier tiempo pasado fue mejor. O no. Quién sabe. Visitar la historia reciente, a través de este filme, nos lo dirá.