Llega a la cartelera ‘La primera purga: La noche de las bestias‘, dirigida por Gerard McMurray. Pero echemos la vista atrás. En 2013 se estrenó ‘The Purge‘, con el subtítulo La noche de las bestias en las carteleras españolas. Ésta era una película que llamó la atención por su morbosa premisa: una noche al año, los ciudadanos de los Estados Unidos tienen potestad para cometer cualquier crimen sin consecuencia penal alguna, incluyendo el asesinato. Una familia pudiente (encabezada por Ethan Hawke y Lena Headley) debía sobrevivir a los despiadados psicópatas que amenazaban con entrar en su mansión, deseosos de dar rienda suelta a sus bajos instintos. Si bien las críticas fueron negativas -una idea interesante que se va lastrando por un pésimo ritmo y una dirección sosa-, el éxito comercial fue evidente; con un presupuesto de tres millones de dólares, recaudó a nivel mundial casi noventa millones en taquilla. Una nueva franquicia hollywoodense nacía.

Las siguientes películas, ‘Anarchy: La noche de las bestias’ y ‘Election: La noche de las bestias’ ampliaron y consolidaron respectivamente las ideas de su primera entrega, enriqueciendo el universo y llevando a los conceptos planteados por otras vías. La Purga ya no era solamente un mecanismo de control de la ira social, sino la herramienta  de una élite rica y blanca contra los sectores más desfavorecidos de la sociedad y las minorías, con el fin de ahorrar en ayudas sociales. Se abandona la home invasion para apostar por la acción en un escenario urbano, en pleno centro de la masacre, intercalando supervivencia, persecuciones, tiroteos y Frank Grillo. Tanto el público como la crítica respondieron bien al cambio de la fórmula, pese a que la sátira social no pasaba de ser un barniz, y la estructura de todas las películas era relativamente similar.

La primera purga: La noche de las bestias dirigida por Gerard McMurray

Escena de “La primera purga: La noche de las bestias” dirigida por Gerard McMurray. Fuente: IMDb

La primera purga: La noche de las bestias‘ es el cuarto filme de la franquicia, el primero que no dirige James DeMonaco (que sí escribe), y el primero por orden cronológico en el “canon”. Se trata de una precuela de las anteriores entregas, centrada en un pequeño grupo que trata de permanecer con vida en medio de una purga “experimental” en Staten Island, la vez pionera en la que se permite a la población, aunque en una geografía limitada, matarse entre sí. Población compuesta por los que no quisieron marcharse de la isla (motivados por una sustancial recompensa económica si permanecían o participaban en el acontecimiento), los pandilleros liderados por Dimitri (Y’lan Noel), y algún que otro sociópata ocioso.

Los signos de agotamiento están ahí, ya que ni la acción es tan ambiciosa, ni sus características tan novedosas. El comentario sociopolítico repite el patrón de los trabajos previos, añadiéndole una historia de pandilleros cliché hasta la médula, y un intento de contexto para explicar el origen de la purga algo perezoso en su ejecución. Pero esta película posee un rasgo que comparten todas las de la saga; es divertida. Uno se lo pasa bien, se entretiene, siente que no ha tirado el dinero, y esto no es tan común como parece en el caso de una cuarta entrega. El reparto de caras poco conocidas (con la excepción de Marisa Tomei), liderado por Lex Scott Davis y Y’lan Noel, cumple medianamente bien, y la dirección de McMurray no brillará, pero es suficiente para que la cosa avance. Para quien busque una distracción sin mayor pretensión, basta y sobra.

Nada más por aquí. Benditos sean nuestros Nuevos Padres Fundadores y América, una nación renacida. Que Dios les acompañe a todos ustedes.

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