‘Memories of Murder’ es la segunda película de Bong Joon-ho como director tras ‘Barking Dogs Never Bite’ (2000). Con sólo tres cortometrajes y un largometraje en su haber, Joon-ho se atreve con un thriller policíaco con grandes ambiciones estilísticas y narrativas. Pocos podían imaginar que el director surcoreano tenía la capacidad de sacar adelante un proyecto de esta magnitud, teniendo en cuenta su bagaje anterior. Sin embargo, Bong Joon-ho no sólo sorprende con su excelente pulso narrativo, sino que impulsa el cine surcoreano a nuevas cotas con el tono personal que imprime a sus filmes y su enorme talento para exprimir sus historias a nivel visual.

– – – ATENCIÓN, SPOILERS – – – 

Miradas

‘Memories of Murder’ es un juego constante de miradas y puntos de vista. En el primer plano del filme, un niño observa atentamente a un saltamontes, y su mirada parece estar dirigida al espectador. Son ojos inocentes y curiosos, y de alguna forma se reflejan en los ojos de Park Doo-man (Song Kang-ho), un torpe detective de policía que parece tener una mirada tan inocente como la del citado niño. Doo-man asegura en un momento dado del filme que es capaz de observar la culpabilidad de un sospechoso en su mirada, tropezando una y otra vez en dicha demostración. Joon-ho nos perfila a Doo-man como un detective torpe, con un retorcido sentido de la justicia y una profesionalidad casi nula. No tiene miedo de falsificar pruebas y torturar a sospechosos hasta conseguir la confesión de un inocente que reconoce un delito por puro desgaste físico y psicológico. Doo-man es el reflejo de un departamento inútil en un pueblo que jamás se ha encontrado con un evento de esta dimensión: un asesino en serie. El director establece las características esenciales del departamento de policía para crear una oposición entre la labor de éstos y la llegada de Seo Tae-yoon (Kim Sang-kyung), un detective procedente de Seúl.

Tae-yoon demuestra desde el primer instante las enormes diferencias que existen entre su trabajo y el de Doo-man. Tae-yoon es un verdadero profesional con experiencia en casos importantes y una mayor capacidad para analizar situaciones y buscar soluciones. Su labor es limpia, ordenada y basa sus resultados en datos, inercias y patrones de comportamiento. El choque inicial entre Tae-yoon y Doo-man es lógico, ya que tienen dos experiencias muy distintas en el mismo trabajo y su acercamiento en la búsqueda de la verdad no puede estar más alejado. Mientras Doo-man tira de corazonadas, teorías rocambolescas y un inoperante uso de la mirada para encontrar culpables en los ojos de otros, Tae-yoon es más pragmático y frío. Esta forma de dibujar los personajes no se debe al azar, sino al interés de Joon-ho por presentarnos a dos personajes opuestos para desarrollarlos a lo largo del filme e intercambiar sus posiciones al final de la película, mostrando su viaje personal durante la investigación del caso.

Volviendo a las miradas, una frase tan manida como pertinente en esta historia es “Los ojos son el espejo del alma”. El cineasta surcoreano tira de todo tipo de herramientas para focalizar su atención en la mirada. En muchas ocasiones, los personajes parecen estar mirando directamente a cámara, siendo un recurso que invita a la participación indirecta del espectador en la historia. Por otra parte, mucha de la información que recibimos en la película se produce a través de los ojos de los personajes. Sus reacciones y su interés por descifrar verdades y mentiras en su lectura visual de otros son constantes y nos sirven para refinar nuestro propio punto de vista y, al mismo tiempo que los personajes, aprender a discernir entre las pruebas irrefutables y los datos más superfluos o prescindibles. Tanto la audiencia como los detectives se introducen en un viaje sinuoso lleno de pistas falsas, inocentes que parecen culpables y una sensación de desconcierto que se incrementa con el tiempo.

Patrones

Bong Joon-ho utiliza el ‘modus operandi’ del asesino en serie a favor de la claridad expositiva de la historia. A lo largo de ‘Memories of Murder’ , los detectives van descubriendo inercias que se repiten, y éstas sirven como hilo conductor de la historia así como de un contexto necesario para que las piezas vayan encajando gradualmente. Cada nuevo descubrimiento nos acerca más al asesino, incrementando la urgencia dramática de forma constante, y creando una sensación en el espectador de catarsis inminente. La noche, la lluvia, el color rojo, una canción que se repite en la radio, todas las pistas van apareciendo poco a poco y convierten al espectador en detective: no sólo mantiene nuestra atención en todo momento sino que nos invita a juntar las piezas para adelantarnos al siguiente movimiento del asesino. Creo que es un recurso muy inteligente por parte de Joon-ho, ya que un filme de estas características necesita crear sensaciones concretas para su correcto funcionamiento.

Memories of Murder (2003) dirigida por Bong Joon-ho

Escena de “Memories of Murder” (2003) dirigida por Bong Joon-ho

Los patrones no sólo son utilizados como pista en la búsqueda del culpable y sus víctimas, sino como forma de adelantar acontecimientos que van a ocurrir posteriormente. Un ejemplo de ello: una tirita. En un momento dado del filme, Tae-yoon pone una tirita en la espalda a una joven estudiante que se ha hecho daño mientras éste intenta obtener información útil de la citada estudiante. Parece una mera anécdota sin importancia, pero el primer plano de la tirita en la espalda de la joven no es aleatorio. En el tercer acto de ‘Memories of Murder’, el asesino vuelve a matar a una chica joven, y reconocemos la víctima porque tiene adherida a su cuerpo sin vida una tirita en su espalda. Son detalles que enriquecen una historia desde el punto de vista de los personajes y del propio espectador.

Además, el director utiliza en momentos puntuales transiciones que funcionan como contraposición de conceptos. Un ejemplo de ello: vemos el cuerpo sin vida de una de las víctimas, cómo su piel y su carne han perdido su color natural, e inmediatamente saltamos a un plano de carne fresca que se introduce en una parrilla para ser engullida por los detectives poco después. Una película no debe limitarse a comunicar información en los diálogos y escenas de exposición y aprovechar cada secuencia para contarnos algo nuevo sobre cada personaje y ayudarnos a entender el mundo en el que viven y por qué toman decisiones concretas. Creo que Joon-ho domina la narrativa a distintos niveles y sabe complementar su uso para contextualizar situaciones.

Causalidad

‘Memories of Murder’ se rige por el principio de causa y efecto. Las decisiones de los personajes son la causa de un efecto o consecuencia posterior, y puede comprobarse en el caso del trío protagonista. Por un lado, Doo-man consigue dejar a un lado sus teorías de la conspiración y su búsqueda irresponsable del culpable, y finaliza la película en el lugar opuesto al que empezó: apoyándose en la lógica y los datos recopilados para tomar una decisión justa, independientemente del factor emocional. Por otra parte, Tae-yoon se aleja gradualmente del pragmatismo inicial y se vuelve un animal emocional, desencadenando su frustración más descarnada en el clímax del filme. Su viaje es muy distinto al de Doo-man, y precisamente por eso se encuentran más cerca que nunca del entendimiento mutuo. Finalmente, el caso más obvio se encuentra en el personaje de Cho Yong-koo (Kim Roe-ha), el compañero de Doo-man y un detective que tira de la fuerza bruta y el abuso de los sospechosos para arrancar “la verdad” de manera violenta.

Yong-koo dedica gran parte del metraje a utilizar sus piernas para intimidar a las personas investigadas. Golpes, patadas y todo tipo de actos en los que sus pies hablan con mayor claridad que sus propias palabras. La película condena su actitud de manera contundente: su inoperancia a la hora de cuidar una herida en su pierna le genera una infección que obliga a su médico a amputarle dicha pierna, y de esta manera la historia castiga al personaje privándole de su arma principal. Me parece una ironía tan cruda como perfecta para cerrar la temática de ‘Memories of Murder’.

No obstante, la causalidad no se aplica al asesino en serie, ya que la falta de pruebas conclusivas determinan que no puede ser culpado de sus crímenes, creando una sensación de frustración que se extiende por todos los personajes y el propio espectador. La justicia no siempre hace acto de presencia, y nuestras mejores intenciones no siempre consiguen los resultados deseados, creando una sensación global de desarme frente a un mundo anárquico e injusto que nos transforma de por vida. Y años después, pasearemos por un lugar que nos recuerda a una vida anterior, y las palabras de una joven niña nos recordarán con profundo dolor una realidad que quisimos olvidar. Y en ese instante, un maduro Doo-man clava su mirada desencajada en la cámara y busca en el espectador una respuesta que todos hemos asimilado en silencio.

‘Memories of Murder’ es una de las películas más estimulantes de los últimos 15 años y un ejemplo del talento que atesoran Bong Joon-ho y su actor fetiche Song Kang-ho, figuras esenciales de este siglo a nivel cinematográfico e impulsores del cine más valiente y visualmente rico que tenemos en la actualidad.

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