El papel esencial que el teléfono ha jugado en miles de películas ha permitido todo tipo de enfoques. El teléfono en el cine participa en todos los géneros y, como en la vida real, se adapta a todas las situaciones, desde las más dramáticas hasta las más sentimentales, divertidas y trascendentes. Sería imposible enumerar películas donde no apareciese el teléfono, incluso hay un título de 1939 que narra la historia de Graham Bell, llamado ‘El gran milagro’, en donde Don Ameche encarnaba al inventor y Henry Fonda compartía los experimentos.

El teléfono se convirtió en un elemento de atrezzo fundamental desde los comienzos del séptimo arte. En los años treinta, los teléfonos fueron los protagonistas en muchas historias románticas y también en el cine negro. Se imaginan que hubiera pasado si un gánster hubiera llevado un móvil en el bolsillo del pantalón en vez de llamar a través de aquellos aparatos de pasta negra y base con disco giratorio.

En el cine reciente es raro no encontrar a determinados personajes sin su teléfono móvil. A veces como mero objeto y otras aportando valor dramático. Un claro ejemplo de esto es ‘Buried‘ (2010), donde el móvil se convierte en el único medio que puede salvar al protagonista, pero la precariedad de la cobertura y la escasa batería parecen obstáculos insuperables en su lucha contra el tiempo. De ahí la importancia también del cargador de móvil, muchos serían los personajes que querrían tener a mano un cargador Samsung para sobrevivir en determinadas situaciones.

Cuando se habla de teléfonos en el cine no hay más remedio que recordar a Hitchcock y a su ‘Crimen perfecto’, donde el teléfono cumple un papel fundamental en la trama, ya que su timbre se convierte en la señal para que el asesino actúe. También por teléfono en ‘Los pájaros’, Melanie, hija del propietario del periódico, llama a su padre y le cuenta el primer ataque de unos cuervos a los niños de la escuela. El británico siempre aprovechó con mucha habilidad la dependencia del teléfono como contacto único con el exterior. Echando a volar la fantasía no podemos ni imaginar lo que significarían los móviles en las películas de mago del suspense si viviera hoy. ¿Se imaginan buena parte de ‘Vértigo‘ si los personajes llevarán consigo su smartphone?

El teléfono en el cine ha contribuido a muchas escenas de suspense y a proporcionar información que alteraba el rumbo de una historia. Los teléfonos son el vehículo de auxilio, esos objetos que pueden sacar al personaje de un apuro, de un riesgo, de una situación de descontrol, peligro, e incluso la muerte. También es un recurso habitual de un género cinematográfico como el terror, donde es evidente el desasosiego que produce una llamada a deshora o un timbrazo. El primer ‘Scream‘ marcó un hito en este sentido. Nadie podía imaginar que Wes Craven fuera a encogernos el alma con 10 minutos tan aterradores, pero lo hizo y gracias a la ayuda de la actriz Drew Barrymore y de un teléfono. Magistral como un asesino acorrala a su víctima a través del teléfono en esta escena.

Aunque será preciso, si no deseamos que nos frustren el suspense o interrumpan una escena íntima e intensa, buscar alguna treta para que no funcionen los teléfonos móviles (siempre será muy recurrente que se haya gastado la batería y por supuesto que no tengan cerca un cargador, que se rompa, que no haya cobertura).

Sea fijo, móvil o inalámbrico, la verdad es que el teléfono se merece un homenaje como actor secundario por su larga, abundante y brillante presencia en las películas de nuestra vida.

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