El Festival de Cine de San Sebastián 2018 comenzó el viernes pasado con la proyección de ‘El amor menos pensado’, película argentina que lucha también por la Concha de Oro y que dejó una grata impresión, algo que no ocurría con la película inaugural desde hace años. La ceremonia, celebrada en el Kursaal, se abrió con un monólogo humorístico y estuvo salpicada de vídeos cómicos. Se nota el excelente trabajo de los guionistas Borja Cobeaga, Diego San José y Borja Echevarría que han sabido retratar con humor las peculiaridades de un festival que se ríe de sí mismo.

El sábado a mediodía nos incorporábamos al Zinemaldia 2018 viendo un título latinoamericano como ‘Rojo‘, un interesante thriller argentino que, por cierto, todavía no tiene distribución en España. Ya por la tarde se sumaron ‘Cold War‘, lo nuevo del director de la aclamada ‘Ida’ y la española ‘El reino‘ de Rodrigo Sorogoyen, que compite en sección oficial y de la que podéis aquí una crítica más extensa. El domingo nos esperaban propuestas de altura como ‘First Man‘, la aventura espacial de Damien Chazelle, la película ‘Girl‘ que aborda desde otro enfoque el tema transgénero y la decepcionante ‘Beautiful boy‘.

En definitiva, el primer fin de semana vino marcado por películas muy esperadas y también por la entrega de dos Premios Donostia, el primero al polifacético Danny DeVito y el segundo al cineasta japonés Hirokazu Koreeda, un galardón en este caso muy merecido y que hace historia, ya que es la primera vez que un cineasta asiático lo recibe.

Rojo (Argentina). Dir. Benjamín Naishtat

El cineasta argentino Benjamín Naishtat ha confiado con éxito en los actores Darío Grandinetti y Alfredo Castro para convertir ‘Rojo‘ en un apasionante thriller. Ambientado en vísperas de la dictadura militar argentina, narra una historia de venganza en un contexto como fue el ambiente enrarecido que se vivía en vísperas de la dictadura militar argentina de 1976. En el cine reciente hemos visto interesantes retratos de este periodo histórico, pero en esta ocasión el resultado es mucho mayor, ya que explora las claves del género con una precisión mayor.

Rojo dirigida por Benjamín Naishtat

Escena de “Rojo” dirigida por Benjamín Naishtat

Rojo‘ ha sido una auténtica revelación en la sección oficial, digna merecedora de la Concha de Oro. El trabajo actoral es extraordinario. La película cuenta con momentos de una gran intensidad y acierto desde el punto de vista de guión y puesta en escena. Sabe recrear con talento los códigos y la atmósfera del cine policial con un estilo visual llamativo y con unos diálogos memorables para leer entre líneas. Técnicamente muy cuidada para emular el look de aquella época. Maravillosos los zoom empleados, y el trabajo de fotografía con bastante contraste, así como el sonido y la música original. También el uso de la cámara lenta, un recurso del cine de los setenta, que se encuentra en películas de Peckinpah.

No creo que muchos puedan verla, todavía sigue sin distribuidora en España, pero confío en que la verán en algún momento y disfrutarán tanto como yo. Apunten bien.

Cold War (Polonia). Dir. Pawel Pawlikowski

Reconocemos sin pestañear que no nos entusiasmó en absoluto ‘Ida’, la anterior y laureada película del cineasta polaco Pawel Pawlikowski, que en esta ocasión firma sin lugar a dudas su mejor obra. En ‘Cold War‘ narra la tempestuosa relación entre el pianista Wiktor (Tomasz Kot) y la cantante y bailarina Zula (Joanna Kulig) en tiempos del comunismo con la Guerra Fría como telón de fondo.

Mucho folklore polaco, jazz de inspiración francesa y vodka para esta agridulce y elegante película fotografiada, como no podía ser de otra manera, en un blanco y negro estrictamente académico. Hay que reconocer el acierto formal de esta historia de amor imposible pero también el elaborado trabajo con el guion y los actores. Cualquier temperamento sensible sabrá captar enseguida su esencia y quizás descubrir qué sentimientos se esconden tras los personajes.

Pawlikowski fue elegido el mejor director en Cannes, lo que avala su presencia en la sección Perlas del Festival de Cine de San Sebastián 2018.

First Man (USA). Dir. Damien Chazelle

También en Perlas pudimos ver ‘First Man‘, lo nuevo del director Damien Chazelle, que narra  la fascinante historia detrás de la primera misión tripulada a la luna, centrada en Neil Armstrong y la década que condujo al histórico vuelo del Apolo 11.

Después de inaugurar la Mostra de Venecia y verse en Toronto, la expectación en San Sebastián era máxima debido a la controversia que está causando la película, donde parece tarea difícil consensuar la opinión de la misma. Desde ya digo que no le pidamos más a ‘First Man’. La película es buena, un entrenamiento muy digno, lo que no quita para reconocer que la historia sobre la que se basa es limitada como para trascender y que Chazelle logre una obra maestra.

First Man con Ryan Gosling

Ryan Gosling en “First Man”, dirigida por Damien Chazelle

Viendo el filme podemos entender qué obligó a estos hombres a viajar al espacio, y cómo se sintió la experiencia sin olvidar en ningún momento que la llegada a la luna solo fue una carrera espacial para ver quién llegaba primero y demostrar el poderío en tiempos de la guerra fría. Para lograr esta experiencia, la parte técnica y de puesta es escena es vital. Todo funciona, así como el sonido y los efectos visuales. Pero una película que es fiel a un libro, en este caso el de James R. Hansen, ya está seriamente limitado para dar otra perspectiva del personaje. Personalmente me hubiera gustado ver más reflexiones sobre el sentido que tiene para un hombre ir a la luna, sus conflictos personales en este proceso o disquisiciones de tipo filosófico que aportarán algo más de alma al filme, pero lamentablemente de esto hay poco.

Eso sí, maravilloso ver como Ryan Gosling sigue aportando algo especial a sus papeles. Un actor con mucho talento que sigue imparable. En esta ocasión su pareja de reparto también está a la altura. Muy destacable el papel de Claire Foy, a la que veremos seguro nominada al Oscar a la mejor actriz secundaria. 

Girl (Bélgica). Dir. Lukas Dhont

Girl‘ narra la historia de Lara, una chica de 15 años, nacida en el cuerpo de un niño, que sueña con convertirse en bailarina. La película de Lukas Dhont, mejor ópera prima en Cannes, ha sido una agradable sorpresa en el Festival de Cine de San Sebastián 2018. Reconocemos que nos ha gustado mucho y esto se debe a la manera que tiene la película de abordar el cambio de sexo de la protagonista con un enfoque no tan centrado en la discriminación social que puede sufrir, muy recurrente en este tipo de aproximación al tema transgénero en el cine, si no en sus dificultades fisiológicas para convertirse en mujer y en sus conflictos personales. Sin entrar a tomar partido por ninguna causa y dejando a su protagonista fluir.

Una película profundamente humana que rebosa sensibilidad y que cuenta son un sólido reparto como el personaje del padre, aunque realmente el filme le pertenece a Lara (Victor Polster), una adolescente atrapada en un cuerpo de chico. Una historia que nos recuerda lo difícil y complejo que puede resultar  encontrarse a uno mismo y ser feliz.

Beautiful boy (USA). Dir. Felix Van Groeningen

La primera y más sonora decepción en San Sebastián vino con ‘Beautiful Boy‘, que retrata la adicción a la metanfetamina a través de los ojos de un padre que observa a su hijo mientras lucha contra su drogodependencia. La película del director de ‘Alabama Monroe’ sencillamente no funciona a ningún nivel. Reconocemos que íbamos con muchas ganas y a lo largo del filme le hemos dado varias oportunidades, pero este dramón sencillamente avergüenza.

Para empezar, el director belga Felix Van Groeningen contaba con dos actores muy solventes, el extraordinario Steve Carrell (‘Foxcatcher‘) y la joven promesa Timothée Chalamet (‘Call me by your name‘), pero ha sido incapaz de exprimir sus mejores registros dramáticos. Además, hay un error muy localizado, y ese es un guion insalvable que convierte la película en un melodrama repetitivo, cansino en sus idas y venidas en el tiempo y con una banda sonora sin sentido.

Sencillamente no me creo el dolor que hay en la película. No hay conexión con el espectador. Nuestra capacidad para empatizar se ve seriamente limitada. Ojalá hubiéramos derramado alguna lágrima, pero lamentablemente no fue así. Brad Pitt como productor tendrá que responder algún día por este telefilme.

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