‘Searching’ es el debut en la dirección de Aneesh Chaganty, cineasta con un bagaje limitado a cortometrajes a lo largo de una década hasta el estreno de esta película. Se trata de un filme de bajo presupuesto y con una propuesta original: todo lo que vemos ocurre en las pantallas de móviles, ordenadores y cámaras de vigilancia o televisión.

En los últimos años hemos asistido al nacimiento de un grupo de películas que usan esta propuesta del mismo modo que hace años surgieron los filmes “found footage” liderados por la saga Paranormal Activity. En este caso, cintas como ‘Unfriended‘ o ‘The Den‘ apostaron por una historia limitada a lo que vemos en la pantalla del ordenador de los protagonistas. ‘Searching’ abraza esa propuesta pero expande las posibilidades abarcando más medios audiovisuales que ayuden a contextualizar situaciones y observar eventos relevantes sin que se sientan forzados. Y consigue refinar el estilo de un subgénero en plena fase de desarrollo.

Searching, el poder de una idea

Aneesh Chaganty (que también escribe el guion de la película) construye la historia de manera convencional en su inicio para informar al espectador de aspectos esenciales de la familia protagonista. Conocemos detalles de sus personalidades, características que los definen y eventos trascendentales que los transforman de una u otra manera. Una vez sentadas las bases, el conflicto hace acto de presencia y nos adentramos en un viaje de dobles lecturas, desconcierto constante y tensión creciente. Lo realmente extraordinario es la capacidad del director para crear emociones concretas en la audiencia a través del plano virtual.

Actualmente vivimos rodeados de pantallas inteligentes. Ordenadores, móviles, tablets y televisores que forman parte de nuestra vida diaria y a las que llegamos a ver como extensiones de nuestra propia vida. Las redes sociales funcionan como catalizadores de nuestros miedos y pasiones, sueños y frustraciones y olvidamos que nuestra seguridad se difumina al alimentar a internet de manera voluntaria con información propia y ajena. ‘Searching’ nos muestra la doble naturaleza de la red y prueba que puede ser causa y solución de nuestros problemas. Chaganty apela a nuestra familiarización con la tecnología que vemos en pantalla y observamos el uso de estas herramientas con empatía porque entendemos en todo momento qué esta ocurriendo. El personaje protagonista, interpretado de forma notable por John Cho (no os perdáis ‘Columbus‘) sigue una serie de pasos lógicos en su búsqueda de pistas y nos sentimos reflejados porque en una situación así actuaríamos de forma similar, y ahí reside su principal baza: conectamos con el personaje por asociación.

Sin embargo, una propuesta tan atrevida tiene sus limitaciones, por lo que parecía inevitable que el cineasta tirara de “trampas” para liberarse de los hilos de su propio estilo, pero la película muere con su idea y la lleva hasta las últimas consecuencias. En ningún momento la cámara se despega de las pantallas para mostrarnos reacciones o eventos que parecen esenciales a la hora de emocionar o crear tensión. Sólo vemos lo que se nos muestra en los ordenadores, televisores o cámaras, por lo que Chaganty exprime el medio abarcando todas las herramientas a su disposición, y aún más importante: consigue que la edición del filme sea fluida, no haya transiciones bruscas y haya sensación de unidad en el relato.

Searching dirigido por Aneesh Chaganty

John Cho en una escena de “Searching” dirigida por Aneesh Chaganty. Fuente: Sony Pictures

Inteligencia en sus licencias

Abrazar tu propuesta es un arma de doble filo, ya que verte encorsetado en una personalidad constreñida puede impedir que el clímax de la película alcance su potencial. No obstante, una de las pocas licencias que se permite ‘Searching’ es el uso de la música. Las composiciones que acompañan a las imágenes son el único elemento externo que no forma parte del espacio en el que nos encontramos. Precisamente por las limitaciones anteriormente mencionadas, la música funciona como un soplo de aire fresco que colorea y enfatiza lo ocurrido en pantalla, creando una sensación de desasosiego, suspense o emoción que sin ella sería imposible. Mi sensación es que ‘Searching’ no tendría el impacto que posee finalmente de no ser por la composición de Torin Borrowdale.

Por otra parte, la emoción de la película queda diluida en cierta medida por su propia naturaleza. A pesar de una construcción extraordinaria del conflicto y la sucesión de revelaciones constantes, al filme le hacen falta herramientas que no puede utilizar por pura coherencia propia. Los últimos 10 minutos de filme son un torbellino de emociones y estuve al borde de las lágrimas, pero existe algo intangible en el lenguaje cinematográfico que es difícil de replicar. Pocas cosas poseen mayor fuerza emocional que el uso pertinente de planos concretos para mostras reacciones y generar emociones. En algún momento del filme (rara vez, eso sí) llegué a pensar: “Aquí me metes un ‘zoom in’ o un primer plano sostenido y me matas, me ganas”. Pero Chaganty es consecuente y no quiere traicionar su propuesta para tocar la fibra sensible mediante el efectismo, y admiro su decisión.

Searching‘ es una película que se disfruta más cuanto menos sabes sobre ella. Esta declaración podría aplicarse a cualquier película, pero creo que con este filme es incluso mayor porque se alimenta del desconocimiento. El espectador no sabe a quién creer o qué información merece mayor escrutinio porque está tan perdido como el protagonista, y seguimos la historia pegados al asiento intentando descifrar la verdad como si de un enigma se tratase. Es una experiencia cinematográfica realmente especial porque nos invita a participar de forma activa, a encajar las piezas del puzzle y a sumarnos en la búsqueda. Y en ese sentido, es un triunfo absoluto.

‘Searching’ es una de las grandes sorpresas del año, una auténtica joya que merece ser vista por todo el mundo, y un ejercicio de inteligencia por parte de su creador. Chaganty construye un thriller hitchcockiano con maestría, elegancia y respeto al espectador. Poco más se puede pedir. Es un filme que invita a reflexionar sobre nosotros mismos, sobre la sociedad virtual en la que vivimos y a recordarnos que, al igual que lo hace Black Mirror, la tecnología por sí misma no supone un peligro, sino el uso que le damos y la influencia que permitimos que posea sobre nosotros.

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