Michael Moore compara a Trump con Hitler


Fahrenheit 11/9, documental de Michael Moore sobre Donald Trump

Fahrenheit 11/9 de Michael Moore ha llegado para recordarnos que Estados Unidos ya no vive en una democracia. El cineasta, documentalista y escritor estadounidense, ganador de un Oscar por ‘Bowling for Columbine‘ y de la Palma de Oro por’ Fahrenheit 9/11′, retrata de nuevo con su mirada corrosiva la realidad sociocultural y política de los Estados Unidos y el convulso momento que vive el país en estos momentos. ‘Fahrenheit 11/9‘ hace referencia al 9 de noviembre de 2016, fecha en la que ocurrió algo que hasta hacia unos años era inimaginable: el magnate Donald Trump consiguió ganar las elecciones y convertirse en presidente de Estados Unidos.

Moore se maneja muy bien con la técnica más clásica del documental y hace un esfuerzo considerable en rescatar imágenes de archivo, tanto de prensa impresa y digital, televisión y medios sociales como Facebook y Twitter para meter de nuevo el dedo en la llaga y poner de manifiesto el malestar que se está viviendo en su país a raíz de la llegada de Trump a la Casa Blanca. También su película está plagada de entrevistas (a adolescentes que supervivieron a la masacre de la escuela Parkland), con sus correspondientes totales (en el argot son frases concisas, contundentes, extraídas de las entrevistas de manera rápida) y que le sirven al cineasta de Michigan para fijar el punto de vista que quiere adoptar. Y todo acompañado de su característica voz en off.

El documental siempre implica subjetividad y selección (de los entrevistados, de los protagonistas, de las imágenes, de los gráficos y hasta de la propia realidad). Y es en la selección de la realidad donde reside el «rigor intencionado» de Michael Moore, ya que es evidente que determina la realidad tal y como le llegará al espectador. Si mostramos dos o tres encuadres de espectadores increpando al candidato daremos una cita imagen de controversia o rechazo que quizá no fue más que una anécdota pasajera. Por tanto, la decisión de qué captar o mostrar y cómo hacerlo crea una visión subjetiva y parcial, algo que debemos de tener en cuenta para analizar el cine documental.

Fahrenheit 11/9 de Michael Moore llega a España justo cuando Bolsonaro ​ha sido legitimado por las urnas en Brasil. Curiosa coincidencia porque hace dos años Trump recibía el respaldo del electorado de su país. El documental comienza con las altas expectativas impulsadas por encuestadores y expertos de que la demócrata Hillary Clinton se convertiría en la primera mujer presidenta de Estados Unidos. Pero pronto, esas esperanzas se desvanecen y las imágenes de un Trump vencedor con un fondo musical apocalíptico se adueñan de la pantalla.

Michael Moore en Fahrenheit 11/9
Michael Moore en una escena del documental «Fahrenheit 11/9». Fuente: DeAPlaneta

Un documental que mezcla humor y tristeza. Quizás más esto último porque el tono sombrío predomina más que la sátira. Su mirada no es todo lo cómica que cabía esperar. A Michael Moore solo le veremos participar activamente en dos escenas, por lo que su presencia esta vez es más anecdótica, de reportero más que de showman.

¿Cómo demonios nos metimos en este lío y cómo salimos de él?

Si hay un motivo para ir al cine a ver Fahrenheit 11/9 de Michael Moore es por su capacidad para ponernos en alerta. Su final es una llamada al activismo clara y contundente. Al más mínimo síntoma actuemos. Aquí repasamos algunas claves que no pasarán desapercibidas de su documental.

  • América First, pero solo para los estadounidenses blancos, anglosajones y ricos, el resto que se jodan.
  • El partido político más importante de los Estados Unidos no es el demócrata o el republicano, sino la masa de millones de personas que no votan ni lo harán nunca.
  • Especialmente crítico se muestra Moore con los demócratas, con mención especial a Hillary Clinton y Barack Obama, que allanaron el camino para que alguien como Trump ganara las elecciones presidenciales.
  • Deja de manifiesto que no se le permitió a Bernie Sanders, a pesar de haber ganado en más estados ser el candidato demócrata para competir con Donald Trump.
  • Estados Unidos es un país de izquierdas y lo demuestra con  titulares de medios, universidades y organismos de sobrada reputación.
  • Deja entrever que Rick Snyder, gobernador republicano de Michigan cambió intencionadamente la fuente de alimentación del agua tratada del Lago Huron al Río de Flint, lo que propició que el agua potable de la ciudad se contaminara de plomo, creando un grave peligro para la salud pública, sobre todo para la población afroamericana más pobre que acabó enfermando.
  • Compara de manera evidente la era Trump con el régimen nazi. Hay una escena donde vemos a Hitler en uno de sus discursos y la voz trucada del magnate estadounidense. Busca paralelismos entre la llegada al poder de Hitler y la llegada al poder de Trump, ambos legitimados por unas elecciones.
  • Retoma, como ya hiciera con maestría en 2002, el debate sobre el uso de armas en su país. Y recurre para ello a la masacre de la escuela Parkland en 2018 y el movimiento posterior por parte de jóvenes activistas.
  • En Fahrenheit 11/9 de Michael Moore se relaciona al presidente de EE.UU. con acoso sexual, racismo, declaraciones falsas y hasta con el negacionismo del cambio climático.
  • Genera un cierto desasosiego por no decir inquietud que se deje entrever la intención de Trump por perpetuarse en el poder. Hay discursos que hablan de ampliar a 16 años el mandato presidencial e incluso se alaba al mandatario chino por haberlo hecho de por vida.
  • Y deja claro Michael Moore que se ha descuidado a la clase trabajadora. El partido demócrata está a los intereses del establishment y que medios de comunicación como The New York Times o el Washington Post nunca apoyarían una campaña realmente de izquierdas.
  • Michael Moore llama a la solidaridad y avisa que el fascismo podría pasar en el país de las libertad.

No diré que me entusiame demasiado Fahrenheit 11/9 de Michael Moore, pero si reconozco que a pesar de su montaje un tanto errático y un metraje excesivo, se convierte, una vez más, en un contundente y ensordecedor mensaje, como no podía ser de otra manera, sobre la realidad que nos acecha, aquella que no deseamos pero que parece caminar lentamente sin que podamos hacer nada para pararla. Actuemos ya antes de que sea demasiado tarde.

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