Si hoy me preguntaran con cuál de las tres Lisbeth Salander —Noomi Rapace, Roney Mara y, ahora, Claire Foy— me quedaría, sinceramente, no sabría muy bien cómo contestar. Es cierto que siento una gran debilidad por la magnífica interpretación que hizo Roney Mara en la película dirigida por David Fincher en 2011, pero también es verdad que todas y cada una de ellas han aportado su granito de arena a la caracterización de este personaje proveniente de la famosa trilogía literaria escrita por Stieg Larsson. Me parece interesante empezar el artículo de esta manera debido a que ‘Millennium: Lo que no te mata te hace más fuerte‘ (en original, ‘The Girl in the Spider’s Web’) centra su atención ya no en el periodista Michael Blomkvist (un aborrecible Sverrir Gudnason) sino en la vengativa Lisbeth Salander, esta ocasión encarnada por Claire Foy.

El filme, que adapta el cuarto libro de la saga, escrito esta vez por David Lagercrantz, comienza con un flashback en el que Salander recuerda la abusiva situación que ella y su hermana Camilla (en la infancia interpretada por Carlotta von Falkenhayn, y en la madurez por Sylvia Hoeks) padecían con su progenitor. El simple hecho de comenzar la narración con una analepsis supone, de por sí, una declaración de intenciones (temáticas), debido a que una de las cuestiones que atraviesan toda la obra son los fantasmas del pasado, en especial, aquellos que se encuentran en un entorno tan cercano (o lejano) como nuestra propia familia. Desde este mismo instante se pone en escena una imagen a la que Fede Álvarez —quien había llamado la atención de la crítica con su capacidad de generar tensión en ‘No respires’ (2016), su anterior largometraje— volverá, una y otra vez, a lo largo del discurrir de la película: la de dos personajes ante un precipicio, la de dos hermanas ante un simbólico vacío al que son avocadas por culpa de las violaciones perpetradas por su padre.

Después de esta reveladora secuencia introductoria, ‘Millennium: Lo que no te mata te hace más fuerte’ traslada al espectador a un  segmento exclusivamente dedicado a los créditos iniciales donde, al igual que en el filme de David Fincher, se anticipan detalles que posteriormente veremos condensados en la trama, aunque sin alcanzar en él las cotas perfeccionistas (y obsesivas) de su predecesora, aquella que nos zambullía de lleno en el mundo oscuro que iba a tener lugar a continuación, mientras que sonaba el Inmigrant Song de Trent Reznor y Atticus Ross (compositores habituales del director de ‘Perdida’ [2014] desde ‘La red social’ [2010]).

Claire Foy en Millennium: Lo que no te mata te hace más fuerte

Claire Foy en “Millennium: Lo que no te mata te hace más fuerte”. Fuente: Sony Pictures

Conforme la obra se va sucediendo, afloran pequeños defectos que, aun así, no eximen a la nueva propuesta de Fede Álvarez de ser un digno entretenimiento. Me estoy refiriendo a su condición de blockbuster convencional, esto es: un tempo rápido y vertiginoso donde el espectador apenas tiene tiempo para sopesar los eventos acaecidos en pantalla, consecuencias inmediatas a los actos de los personajes protagónicos, sin dejar un ligero margen de maniobra; y una banda sonora que recorre el filme de principio a fin, sin pausa, haciendo que los pasajes verdaderamente importantes no supongan tanto impacto emocional (o, al menos, que la música no incite a ello, porque siempre ha estado ahí, de fondo).

Pero todo esto, sin embargo, no es capaz de lastrar el conflicto emocional entre las dos hermanas Salander: Sylvia Hoeks encarna a una villana despiadada, ataviada con ropajes de un color rojo intenso que no sirven sino para remarcar su lado más ambicioso y sus ansias de poder, la cual, enfrentada a su hermana, nos regala una de las mejores secuencias de la película; aquella en que su lucha se materializa a través de los colores que las caracterizan a ambas, el rojo y el negro. Y es en uno de los últimos instantes —y no por mera casualidad se vuelve a evocar la imagen de las protagonistas ante un precipicio— de ‘Millennium: Lo que no te mata te hace más fuerte’ cuando descubrimos el porqué de su rivalidad, y del mismo modo comprendemos las razones de los actos de Lisbeth, esa mujer que no es capaz de perdonarse a sí misma haber dejado a su hermana en manos de un violador como su padre, y que intenta redimirse —la redención, pues, se torna un eje central del relato— vengando a otras muchas mujeres maltratadas por sus parejas (demoledor movimiento de cámara el que en una de las primeras escenas del filme revela una brutal paliza a una chica).

En definitiva, ‘Millennium: Lo que no te mata hace más fuerte’, la última propuesta del uruguayo Fede Álvarez, no supone ninguna especie de aire fresco en el género del thriller, y menos si tenemos en cuenta a su predecesora (aquella que, por poner un ejemplo, hacía un uso opresivo de su banda sonora mezclando sonidos diegéticos con las partituras; además de poseer un ritmo adecuado a los acontecimientos que narraba y una puesta en forma envidiable). Aun así, el aquí firmante no puede evitar su fascinación ante esa lucha entre dos estimulantes personajes femeninos, los encarnados por unas magníficas Claire Foy y Sylvia Hoeks, que esperemos que sienten las bases para futuras entregas.

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