Durante el periodo del cine mudo, una gran lista de mujeres directoras dominaba la industria fílmica hollywoodiana, directoras pioneras del cine como Alice Guy Blaché, Lois Weber, Frances Marion, Mabel Normand, Ruth Ann Baldwin, Grace Cunard, Gene Gauntier, Julia Crawford Ivers, Cleo Madison, Ida May Park, Elizabeth Pickett, Mary Pickford, Dorothy Davenport Reid, Kathlyn Williams y Margery Wilson. Para la década de los 50 su presencia en los ámbitos de producción y dirección cinematográfica prácticamente había desaparecido.

La llegada del sonido en 1930 conlleva nuevas inversiones y un mayor control por parte de los bancos. A ello se le suman los grandes cambios en la dirección, producción, edición y guión que van en sintonía con el código Hays, el código de producción cinematográfico que decidía lo que era moralmente aceptable. En este proceso, directoras, directores, actrices y actores del cine mudo pierden progresivamente sus puestos, y muchos otros fracasan en la transición y terminan por desaparecer.

Las directoras de cine que sobreviven son Lois Weber, con un filme más, ‘White Heat‘ (1934), y Dorothy Arzner que, tras dirigir cuatro largometrajes mudos, realizará 13 más con sonido. Además de los factores financieros, la creciente presencia masculina en los puestos de dirección y producción impide que la mujer ascienda a los puestos de poder y, consiguientemente, se da un proceso de masculinización del sistema de estudios que regirá la industria fílmica de Hollywood hasta los años setenta. Cuando en 1943 Dorothy Arzner dirige su último filme, Hollywood carece de otras figuras femeninas en el puesto de dirección. Tenemos que esperar cinco años, para que aparezca la próxima directora, Ida Lupino, quien comienza su carrera como cineasta con su primer largometraje ‘Not Wanted’ (1945). A pesar de su invisibilización, Dorothy Arzner e Ida Lupino participan en el desarrollo del ciclo noir clásico de Hollywood.

Directoras del cine mudo

Durante el cine mudo, entre 1912 y 1919, Universal Studios contaba con 11 directoras y un total de 170 películas.

Dorothy Arzner, la primera directora en Hollywood que dirige una película sonora

La incursión de Dorothy Arzner (1897-1979) se da durante el primer periodo noir con su última película ‘First Comes Courage‘ (1943), un drama bélico que se adentra en el mundo del espionaje y un claro ejemplo de colaboración de la industria fílmica con la ideología nacionalista y antifascista. Arzner ofrece una visión positiva de la mujer que quiere formar parte del espacio público y de su rol vital en la guerra, no solo como mujer que sustituye al hombre en el espacio laboral, sino como sujeto que arriesga su vida en el campo de batalla. Asimismo, la subversión de elementos y fórmulas clásicas del cine bélico y de espionaje de esta época, donde se reafirma el heroísmo del hombre y la subordinación de la mujer aliada, permite que sea la mujer la verdadera heroína de la guerra que sobrevive a todos los peligros. La inversión de roles y convenciones del género se da a través de los dos discursos que construyen la diégesis, tanto en el plano ideológico/bélico como en el amoroso, donde normalmente el primero se le asigna al hombre y el segundo se enfoca en la mujer.

En este caso, el final propone una alternativa al re-encuentro tradicional de la pareja enamorada – la protagonista rechaza la invitación del enamorado a irse con él y empezar una vida nueva y decide quedarse para seguir luchando. Curiosamente, su nueva compañera en la lucha antifascista es otra mujer comprometida con la causa bélica.

Ida Lupino, de actriz noir a una de las directoras pioneras del cine

Ida Lupino (1918-1995) entra en el mundo noir primero como actriz, haciéndose popular en varios de los filmes de Raoul Walsh como ‘They Drive by Night’ (1940), ‘High Sierra’ (1941) y ‘The Man I Love’ (1947). También protagoniza otros clásicos como ‘The Hard Way’ (Sherman, 1943), ‘Road House’ (Negulesco, 1948), ‘Woman in Hiding’ (Gordon, 1950), ‘On Dangerous Ground’ (Ray, 1952), ‘Beware, My Lovely’ (Horner, 1952), ‘Jennifer’ (Newton, 1953), ‘Bad Girls’ (aka Women´s Prison) (Seiler, 1955), ‘The Big Knife’ (Aldrich, 1955) y ‘While the City Sleeps’ (Lang, 1956). El aspecto más interesante de su carrera artística como mujer noire es su alejamiento de los roles arquetípicos de la mujer fatal glamurosa y su interés por representar personajes femeninos complejos y maduros.

Entre 1949 y 1953 Lupino dirige un total de seis largometrajes: ‘Not Wanted’ (1949), ‘Never Fear’ (1950), ‘Outrage’ (1950), ‘Hard, Fast, and Beautiful’ (1951), ‘The Hitch-Hiker’ (1953) y ‘The Bigamist’ (1953). Tras sus primeros dos dramas, Ida Lupino se interesa por incluir una estética noir en su cine para seguir desarrollando temas de índole social. Con el largometraje ‘Outrage’, Arzner explora la historia de una violación (debido al código de censura, en la película se alude a este acto como un ‘asalto criminal’) y las graves consecuencias emocionales que este suceso tiene para la víctima.

El filme expone los peligros a los que la mujer moderna, independiente y profesional, se expone diariamente y la necesidad de llevar a cabo una transformación social que incluya apoyo institucional. La escena de la violación, de aproximadamente cinco minutos de duración, posee una intensidad bien lograda, gracias al excelente uso de la cámara. Un plano frontal muestra cómo el agresor se va acercando, dando paso a una secuencia de ángulos en picado que enfatizan el peligro al que se expone una mujer que camina de noche por las calles solitarias. Una cámara subjetiva, que sitúa a la audiencia en la perspectiva del agresor, revela el escondite de la víctima, seguida de primeros planos de la cara de la víctima, llorando y presa del miedo. El silencio que envuelve toda la escena de forma amenazante es interrumpido por la bocina de un taxi, que pasa por delante de ella y no se detiene cuando ésta grita desesperada, y el sonido intermitente y ensordecedor del claxon que la protagonista presiona sin querer cuando intenta esconderse dentro de un camión.

Con ‘The Hitch-Hiker‘, Ida Lupino nos adentra en un mundo paranoico y masculino, tanto de los dos hombres víctimas como del asesino psicópata, un tema característico de la segunda fase del ciclo noir. Esta vez, Lupino centra su narrativa en el hombre y su crisis de masculinidad. El filme es un claro ejemplo de thriller noir, tanto por su temática como por su atmósfera, maravillosamente creada con frecuentes primeros planos que acentúan la claustrofobia física y psicológica de los personajes, y con picados y contrapicados que se suceden con planos cenitales del desierto en Baja California, donde los rehenes no ven escapatoria posible y están a merced del psicópata. La tensión que se construye al principio se mantiene durante toda la trama hasta el fin.

A pesar de la casi total ausencia de personajes femeninos en la trama, es un largometraje que aporta una mirada crítica al contexto social en el que se están redefiniendo los modelos de masculinidad y feminidad tras la segunda guerra mundial. Lupino ofrece una visión claustrofóbica de la sociedad de los años 40 y 50, debido a los traumas de la guerra y a las limitaciones que se les impone tanto a los hombres como a las mujeres. (recordemos que los dos amigos deciden escaparse de las ataduras del matrimonio y se dirigen a Mexicali para disfrutar de un fin de semana juntos).

Dorothy Arzner e Ida Lupino fueron las únicas mujeres directoras de la época dorada del cine de Hollywood que sobrevivieron como profesionales en un espacio dominado por hombres y en un sistema dominado por los estudios cinematográficos que reforzaban una cultura sexista. Ambas desarrollan una trayectoria fílmica que muestra las realidades y problemáticas sociales de su época. Les preocupa la imagen de la mujer en el cine y sienten la necesidad de representar a sujetos femeninos complejos, fuertes e independientes, así como de exponer sin tabúes los retos a los que se enfrentan.

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