La locura y lo políticamente correcto suelen ser percibidos en la sociedad como marcas opuestas, las reglas han dictaminado patrones de comportamiento, normas específicas y todo lo que quede por fuera se establece como un sacrilegio. ‘Beast‘ habla de aquella demencia propia de la rebeldía juvenil, de un mundo acartonado donde las voces no se oyen entre las rejas de metal de una casa que se transforma en una prisión.

La película viene de la mano de Michael Pearce y está inspirada en la  historia de la “bestia de Jersey”, un temido violador de niños que vivió en la isla durante diez años en los años sesenta. Protagonizada por Moll (Jessie Buckley) y Pascal (Johnny Flynn) sigue las desventuras de Moll, una chica atormentada que deberá enfrentarse a su destino. El detalle reside en la perspectiva que adopta Pearce, ya que el propio cineasta quiso ficcionar una historia adoptando el punto de vista de una mujer que podría estar íntimamente relacionada con el monstruo.

La historia de ‘Beast’ comienza tras el veintisiete cumpleaños de Moll, en el marco de una celebración donde la chica finge una falsa alegría y donde termina huyendo antes de finalizar la misma. Tras un conjunto de acciones destructivas Moll jugará a olvidar quien fue alguna vez, limitando entre el dolor y la aventura. Justo cuando perdería aquel atisbo y ser víctima es rescatada por un extraño individuo: Pascal, el cual la socorre con un rifle entre manos.

Cotidianidad en clave de miseria

Este thriller psicológico en sus primeros minutos engaña al espectador, le hace creer que está enfrente de personajes estereotípicos y comunes, que se van transformando a partir de sus propias desgracias.

Moll, es una chica vulnerable, frágil, atrapada en su propia humanidad, que termina mutando en un animal, comiendo tierra y alejándose de la jaula que la retiene. Pascal es la respuesta a esa búsqueda continúa de Moll, pero también genera ciertos cuestionamientos en el espectador; en medio de una isla con un escenario en clave de secta, el espectador pacta, empatiza el peso de ambos protagonistas.

Cabe destacar también el trabajo fotográfico de Benjamín Kracun, personaje que fusiona lo idilíco con lo cotidiano, dejando cierta melancolía y confusión entre las imágenes. ‘Beastes una película imperfecta, con algunos detalles en ritmo y con respecto al manejo de procedimientos políciacos. Aún así, vale la pena verla. Opta a 10 nominaciones a los BIFA, los premios del cine independiente británico, incluyendo mejor película, un galardón que ganó el año pasado ‘Tierra de Dios’ dirigida por Francis Lee.

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