Crítica: Spider-Man: Un nuevo universo


Spider-Man: Un nuevo universo

‘Spider-Man: Un nuevo universo’ es una película de animación producida por Sony y la primera incursión de Miles Morales en la gran pantalla. Está escrita por Phil Lord (‘Infiltrados en Clase’, ‘La LEGO Película‘ y Rodney Rothman (‘Infiltrados en la Universidad’) y dirigida por el trío compuesto por Bob Persichetti, Peter Ramsey y Rodney Rothman. Se trata de una nueva interpretación del personaje tras los filmes de Sam Raimi, Marc Webb y Jon Watts, con la particularidad de que estamos ante una cinta de animación.

El primer trailer de ‘Spider-Man: Un nuevo Universo‘ sorprendió a propios y extraños por su look estilizado y muy alejado de los cánones habituales en el cine animado, así que el interés se multiplicó. Finalmente, ha sido estrenada con éxito y las críticas no pueden ser mejores. Mi opinión: me parece una película estimable y trascendental tanto en el género de superhéroes como en el cine de animación, pero detalles específicos y mi experiencia personal me han impedido catalogarla como una de las películas del año.

Deleite para los sentidos

Spider-Man: Un nuevo universo’ ya merece el precio de la entrada por su aspecto visual. Intentando alejarse de lo convencional, la película apuesta por un ‘look’ que entremezcla el cómic con una animación estilizada repleta de color e información en cada plano. Aunque suele mantener un estilo concreto, de forma constante podemos observar la aparición de cuadros de diálogo, bocadillos con onomatopeyas propias de un tebeo y transiciones más propias de un cómic físico que de una película. Es imposible abarcar todas y cada una de las características que conforman este filme a nivel visual, y por momentos abruma su personalidad arrolladora, su capacidad para nunca conformarse con repetir la fórmula y aportar nuevos elementos que expandan su arsenal de armas, desde un uso de la luz exquisito hasta unos movimientos de cámara libres pero siempre con el objetivo de enfatizar figuras y objetos y contar cosas con los planos. Lo único que a ratos me pareció algo molesto es el abuso del difuminado para enfocar los ojos del espectador en un personaje u objeto concreto. Había planos en los que el entorno del personaje está tan borroso que el contraste con la nitidez de lo enfocado crea una sensación de rechazo, al menos en mi caso. Sólo ocurre en momentos muy puntuales y no llega a ser un lastre, pero quizás unos niveles más sutiles de dichos difuminados habrían sido más amables a la vista.

La película comienza concentrada en la figura de Miles Morales, y lo va desarrollando de manera gradual mediante su relación con sus padres, su tío y el propio punto de vista que tiene Miles sobre su vida. Es un chico muy listo, no es el típico ‘nerd’ sin herramientas sociales, y se agradece que su actitud esté bien perfilada desde el primer instante. Su arco dramático se cimienta a la perfección en el primer acto, y poco a poco vamos descubriendo nuevos matices, aunque nunca profundizan del todo ya que en el segundo acto aparecen numerosos personajes que requieren su propio desarrollo o al menos cierta notoriedad para que exista un equilibrio entre dinámicas de personaje. Y en este sentido creo que la película intenta desesperadamente introducir todos los elementos posibles para ser fresca y original, y quizás tropieza por acumulación.

Aunque las apariciones de Peter Parker y Gwen Stacy no sólo son bienvenidas sin esenciales para la historia y el propio desarrollo de Miles, Peter Porker y Peni Parker parecen más una concesión ‘geek’ para aumentar el número de gags que una necesidad narrativa. Spiderman Noir funciona algo mejor porque proviene de otra época y el juego de contrastes le sienta genial a la historia. Una pena que dicho equilibrio no se encuentre con los otros dos (ojo, que Peter Porker es divertidísimo, pero se queda en eso, una herramienta cómica). Me interesa más la familia de Miles que algunos de los citados personajes, y quizás hay momentos en los que no se les da suficiente entidad para que el conflicto explote en pantalla de la forma adecuada en el tercer acto.

Spider-Man: Un nuevo universo
Miles Morales (Shameik Moore), Peter Parker (Jake Johnson), Spider-Gwen (Hailee Steinfeld), Spider-Man Noir (Nicolas Cage), Peni Parker (Kimiko Glenn) y Spider-Ham (John Mulaney) en «Spider-Man: Un nuevo universo».

Un gran poder…

‘Spider-Man: Un nuevo universo’ tiene tal cantidad de homenajes y referencias al personaje que es prácticamente imposible pillarlas todas. Eso sí, para todo fan del personaje, no sólo del cómic sino también de los filmes es un auténtico gustazo porque no paran de aparecer. Y ese es uno de los muchos aciertos que tiene el guion de Lord y Rothman. Sabe aunar su parte más autorreferencial con aquella en la que se enmarca la historia. No sólo hay tiempo para referencias, sino para desarrollar personajes como Miles Morales y Peter B. Parker, sin duda alguna los protagonistas de la historia. Su relación es muy especial porque no sólo aportan hilaridad sino también ternura, y ambos se retroalimentan de dicha relación para avanzar conflictos propios, algo que está ejecutado con brillantez en la historia. Los diálogos son afilados, el ‘foreshadowing’ funciona de maravilla y el final no sólo tiene coherencia sino que cierra con emoción todo lo edificado anteriormente. Hay planos realmente preciosos, y no hablo solamente del aspecto visual, sino de definición de personajes.

Mi sensación es que la película podría haber alcanzado la cima si su construcción del villano principal tuviera mayor solidez. Wilson Fisk comienza la película como el típico villano de turno, con su grandilocuencia y su teórica sed de poder. Con el tiempo observamos que hay más de lo que uno pueda pensar en un principio, y es realmente interesante cómo se establece su conflicto. El problema es que lo quieren explicar con dos breves escenas y no es suficiente para que su subtrama tenga impacto y cale hondo en el espectador. Hay tantas partes móviles en la película que a veces se siente sobrecargada, y cuando llegamos al clímax de la cinta, aunque realmente satisfactorio, nunca alcanza lo prometido en su inicio en cuanto al villano se refiere. Podría haber sido mucho más de lo que se ve en pantalla, y al final acabas con la sensación de que su papel se limitaba a entorpecer el camino de los héroes en su búsqueda por encontrarse a sí mismos (que me parece genial; simplemente me apena que no busque conseguir ambas cosas).

‘Spider-Man: Un nuevo universo’ es una película admirable y revolucionaria, una muestra de lo que el cine de superhéroes es capaz de conseguir con la libertad y valentía suficiente, y nos recuerda que no estamos ante una moda pasajera, sino ante un subgénero en pleno crecimiento y con mucha vida útil por delante. Es una lástima que pequeños detalles se acumulen de tal forma que su potencial narrativo no sea 100% explotado aunque a nivel visual lo consiga con creces. Es una película que no amo pero aplaudo, y estaré de los primeros en la cola del cine para disfrutar de su secuela.

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1 Comment

  1. Miguel
    26 diciembre, 2018
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    El defecto visual que menciona es en realidad un acierto, puesto a propósito en el filme para remarcar el homenaje a las fuentes originales del papel y su impresión en cuatricomía. Su inclusión en la animación refleja tanto el respeto por el origen de los cómics, como la exquisita dedicación al apartado visual que tiene el largometraje.

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