Crítica: Sofia


Película Sofia escrita y dirigida por Meryem Benm’Barek

La película ‘Sofia‘, ópera prima de la joven cineasta Meryem Benm’Barek, parte de la historia de un embarazo abrupto dentro del excelso tradicionalismo de la sociedad marroquí. El inesperado suceso que altera la vida de la protagonista, cuyo nombre da título al filme, tiene explicación bajo el denominado trastorno de «negación del embarazo», que provoca que sorpresivamente la joven rompa aguas en plena reunión familiar.

El problema para Sofia se presenta en el campo legislativo, ya que Marruecos condena con pena de prisión las relaciones extramatrimoniales, como anuncian unos títulos de crédito en los primeros segundos de la película. Además, la joven vive en un entorno familiar con ansias de elevar su posición socio-económica, que será clave para el desarrollo y consiguiente toma de decisiones por parte de la protagonista.

A primera vista, la premisa aparentemente convencional y la lógica de la película podría radicar en la simple denuncia legal y cultural (aunque aún necesaria) de la situación en Marruecos. Sin embargo, Meryem Benm’Barek consigue, tras una apuesta inteligente en la segunda parte de la película, dar un giro a su relato para plantear una reflexión mucho más profunda sobre una sociedad patriarcal donde muchas veces, las víctimas, las mujeres, deben sacrificar sus valores y transgredir los límites morales para salir de las situaciones más vejatorias de manera airosa. La cineasta delega a un segundo plano la denuncia al régimen marroquí para traer a la conversación el impacto del poder económico en una sociedad donde imperan los intereses particulares, ejemplificados aquí en la familia de Sofia.

Película Sofia escrita y dirigida por la cineasta marroquí Meryem Benm’Barek
Escena de la película «Sofia» escrita y dirigida por Meryem Benm’Barek. Fuente: Segarra Films

La primera parte de la película, en la que Sofia busca junto a su prima asistencia médica para su inminente parto, se plantea como una road movie social, con una cámara sigilosa que sigue los sucesos de su protagonista y que le sirve a Meryem Benm’Barek para poner en escena y cuestionar los tratos vejatorios del sistema médico y judicial de Marruecos. Un recurso característico del nuevo cine rumano, con resonancias claras a ‘4 meses, 3 semanas, 2 días’ (2007) de Cristian Mungiu o a ‘La muerte del Sr. Lazarescu’ (2005) de Cristi Puiu, donde una cámara en mano relatora ponía en evidencia la realidad del sistema de sanidad de Bucarest a medida que seguía durante un día a un anciano al borde de la muerte, de hospital en hospital, de ambulancia en ambulancia, de camilla en camilla.

Tras dar a luz al bebé, Sofia deberá abandonar rápidamente el hospital y buscar a la figura paterna, que una vez más seguida de la presencia notoria de la cámara, se adentrará en los barrios más periféricos y pobres de Casablanca, retratando el entorno por el que Sofia transita en busca de algo que no encuentra.

La caligrafía de Meryem Benm’Barek es sobria, sin artificios estilísticos y elude muchos de los tremendismos y trampas que caracterizan a la nueva película de la libanesa Nadine Labaki, ‘Cafarnaúm’. Esta contención formal, que parte de una vocación realista de la representación, que separa emocionalmente al espectador del personaje principal, funciona de manera regular, sin destacar en ningún momento, pero sin tampoco llegar a molestar, aunque a veces estas decisiones acentúen cierta falta de rigor al querer contar ciertas situaciones emocionales y morales de manera tan retraída.

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