Si acabas de ser madre y el comportamiento perturbador de tu criatura te preocupa, ‘The Prodigy‘, de Nicholas McCarthy quizá no sea la mejor opción para ir a ver al cine. Eso sí, a pesar de su  sonrojante campaña de marketing, los fans del terror encontrarán motivos suficientes para echar un buen rato sobre la butaca.

Esta historia de terror gira en torno a unos padres primerizos y su criatura: al pequeño Miles le pasa algo. Su madre está convencida de que algo sobrenatural está cambiando la vida del pequeño de ocho años y de quienes lo rodean, poniéndolos en un grave peligro. Sarah debe elegir entre su instinto maternal de querer al pequeño o descubrir el qué le está provocando ese inquietante comportamiento. Algo que le llevará a explorar un pasado bastante creepy.

El nuevo trabajo del director de ‘El Pacto’, Nicholas McCarthy es una digna propuesta del género de terror. The Prodigy es un campo plagado de homenajes a obras cumbre del género como ‘Halloween’ o ‘El exorcista’, ‘La profecía’ o ‘Shock’, como ha indicado el propio realizador. En este sentido, el clásico de William Friedkin se convierte en una gran influencia en el enfoque dado por McCarthy al guion de Jeff Buhler para el filme, el cual exhibe una tomas similares sobre un amor poco común entre madre e hijo.

The Prodigy protagonizada por Taylor Schilling

Escena de la película de terror “The Prodigy” protagonizada por Taylor Schilling. Fuente: Filmax

Desde el comienzo, vemos que ‘The Prodigy‘ es una historia sencilla sin muchos giros de guion donde la tensión recae por completo en los momentos donde madre e hijo comparten plano. La madre interpretada por Taylor Schilling (‘Orange is the New Black’) y el aterrador protagonista, Jackson Robert Scott que pasa de víctima en ‘It‘ a verdugo en este filme, llevan el peso interpretativo de la historia en la que se reconoce una buena puesta en escena.

Aunque quizá la mayor virtud del trabajo de McCarthy es que no es un pack de seis sustos con sangre falsa ni ningún reboot de cualquier saga sesentera. ‘The Prodigy’ funciona como un divertido juego, bien ejecutado, disfrutón e incluso canalla en su mitad final.