A caballo entre el drama y la comedia más ligeros reside ‘Háblame de ti’, el tercer largometraje del francés Hervé Mimran. Ni la historia que se nos narra ni la forma en que esto se lleva a cabo tienen nada nuevo que aportar al panorámico cinematográfico. El relato vendría a contarnos –una vez más– la radical transformación vivencial que emprende Alain (Fabrice Luchini), un respetado hombre de negocios, cuando, después de dedicar por completo el tiempo de su vida a su empleo, sin tener tiempo casi para descansar, sufre un ictus.

Como decíamos, Alain vive preso de un estrés del que no parece darse cuenta: duerme en el suelo de su oficina mediante la ayuda de un cojín, se enfada sobremanera porque su despertador suena unos cuantos minutos tarde… Solo tiene tiempo para pensar en sí mismo y en su puesto de trabajo. Su mujer ya hace años que murió, y su hija, Julia (interpretada por una magnífica Rebecca Marder), que lucha por encontrar su lugar en el mundo académico, nunca ha recibido ni un ápice de apoyo por su parte.

Háblame de ti dirigida por Hervé Mimran

Fabrice Luchini (Alain) en “Háblame de ti”, dirigida por Hervé Mimran. Fuente: Vértigo Films.

El principal problema del que adolece la propuesta de Hervé Himran tiene que ver con pretender que (volvamos a) creer en el cambio extremo que lleva a Alain de ser un egoísta, engreído y pretencioso a una persona simpática, luminosa, que se preocupa por sus allegados. El escollo, aquí (lo señalamos al principio de la crítica), es que esta historia ya nos la han contado muchas veces, y que su funcionamiento suele depender del estado de gracia en que se encuentran los actores (todos correctos en líneas generales) y el cineasta (ausente, sin personalidad que se pueda atisbar).

La falta de credibilidad que acusa ‘Háblame de ti’ en ciertos momentos es contrarrestada por una banda sonora tramposa, es decir, que le dice al espectador cómo debe sentirse en todo momento. Esta utilización no es novedosa, se puede ver en muchas otras obras –muchas de ellas, maestras–, el problema es que el drama que se desprende de la película parece no funcionar sin una música que nos guíe.

Pese a ello, hay momentos y secuencias del filme que logran que empaticemos con sus personajes –cuando esa transformación de la que hablábamos se lleva a cabo–, pero es demasiado tarde: los errores de la cinta terminan por lastrar sus únicas virtudes. ‘Háblame de ti’ es un entretenimiento liviano, que indaga en las heridas de una familia incomunicada por la alienación laboral a la que se (auto)somete su personaje protagonista, y que puede transmitir momentos bellos pese a que, al fin y al cabo, sean –y estén ejecutados como– clichés. Pero Rebecca Marder enamora.