Festival de Las Palmas 2019: crónica 2


Festival de cine de Las Palmas 2019

El Festival de Cine de Las Palmas 2019 sigue apostando, aunque no tanto como nos gustaría, por el cine latinoamericano reciente, en concreto pudimos ver dos películas procedentes de Chile y Argentina respectivamente, eso sí, con desigual resultado. También se proyectó un joyita documental como la española ‘Mudar la piel’, que ya puede verse en plataformas de video bajo demanda.

El miércoles salimos sorprendidos por el nivel tan flojo de las películas a concurso, con el documental chileno ‘Historia de mi nombre’, un viaje introspectivo nada interesante que revela con poco acierto aspectos personales y colectivos de la historia reciente de su país, y el drama familiar chino ‘The Fragile House’, esta última esforzada en cambiar el formato y la saturación de la imagen para tapar sus deficiencias. Y con el  jueves llegó uno de los títulos más esperados de la sección oficial, ‘Gracias a Dios’, lo nuevo del cineasta francés François Ozon después de su paso triunfal por la Berlinale.

El festival, una vez concluidas las proyecciones de Canarias Cinema, dio a conocer la película ganadora en esta sección, que recayó en ‘La ciudad oculta‘ de Víctor Moreno, película avalada por el Festival de Sevilla donde ganó el premio a la mejor fotografía. En palabras del jurado, tal como recoge su fallo, el realizador canario «nos sumerge en un viaje a las entrañas de la civilización a través de una propuesta estética impecable, de un cuidado y pulcritud sobresalientes, donde destaca un potente tratamiento sonoro».

Y antes de comenzar con las reseñas, destacar el magnífico concierto homenaje al compositor Michel Legrand por parte de Yul Ballesteros quintet enmarcado dentro de las noches del festival, conciertos que ya son un clásico del certamen grancanario y que cada año se superan en calidad.

Mudar la piel (España). Dir. Ana Schulz, Cristóbal Fernández

Mudar la piel‘ forma parte de los títulos programados dentro de Panorama España. Se trata de un documental sobre Juan Gutiérrez, padre de la directora Ana Schulz, que fue mediador entre el gobierno y ETA durante la década de los noventa y que estuvo al frente del Centro de Investigación por la Paz Gernika.

En esta película se indaga en la amistad del mediador con Roberto, un agente infiltrado de los servicios secretos que un buen día desaparece de sus vidas. Con estos mimbres se construye una especie de docu thriller difícil de clasificar. Por un lado se traza la personalidad de Juan con un tono intimista y por otro lado se alternan escenas con marcado carácter político y social. Todo envuelto con una estética propia del noir.

Este trabajo documental también tiene un valor testimonial ya que aporta información desconocida hasta el momento para la opinión pública, como la comprometedora carta que el agente secreto envía a Juan estando en la cárcel o los encuentros de paz celebrados en una universidad estadounidense para encontrar una solución al conflicto vasco. Ante todo consigue lo más difícil en este género, mantener una tensión constante en todo su metraje y no resultar previsible. La historia te atrapa y no te suelta hasta los créditos finales, no tanto por lo que cuenta sino por cómo lo hace.

Tarde para morir joven (Chile). Dir. Dominga Sotomayor

Tarde para morir joven‘ forma parte de la representación latinoamericana de la sección Panorama. Dirigida por la cineasta chilena Dominga Sotomayor, primera mujer en ganar el Leopardo de plata a la mejor dirección en Locarno, la película nos introduce, dentro del contexto histórico del final de la dictadura de Pinochet, en la vida cotidiana de un grupo de familias que viven aislados en los Andes. Ahí viven en armonía con la naturaleza, renunciando a muchas comodidades y siendo coherentes con sus convicciones.

Su directora y guionista, Dominga Sotomayor, ha sabido colocar su reflexión sin tomar partido ninguno. Si por un lado se articula una historia profundamente humana, donde lo que prevalece es describir esa forma de vida cuando esta puede vivirse en libertad, también se muestra la incomunicación dentro del entorno familiar, representado sobre todo entre Sofia y el padre. Asimismo no deja de ser un retrato iniciático por muchos motivos, sobre todo para los protagonistas adolescentes que se enfrentan con temor a sus primeros amores.

Tarde para morir joven dirigida por Dominga Sotomayor
Escena de «Tarde para morir joven» dirigida por Dominga Sotomayor

Con un ritmo contemplativo no exento de cierta nostalgia, Sotomayor nos habla del paso del tiempo y de la incertidumbre que conlleva. En la película se respira libertad, tanta como la precariedad en la que están sus protagonistas, y lo hace con una vocación claramente naturalista. Solo el fuego, a modo simbólico y como elemento purificador los obligará a salir de su refugio y abandonar su particular paraíso.

Casa propia (Argentina). Dir. Rosendo Ruiz

La producción argentina ‘Casa propia‘, sexta película del realizador Rosendo Ruiz compite en la sección oficial. Una trama de vínculos familiares que trata en esencia la crisis existencial que atraviesa un hombre de 40 años atrapado en el nido familiar por la enfermedad de su madre, por un empleo precario y por la búsqueda de una casa propia. Personaje del que se vale su director para involucrarnos en la historia, pero sin forzar nada. Si bien hay momentos que empatizamos con él, también hay otros que se prestan a un juicio crítico sobre su actitud vital.

Aunque el director nos abstrae de la realidad para meternos en la cabeza y en las emociones del hijo, también consigue narrar las dificultades económicas por las que atraviesa su país natal y que produce efectos devastadores en la vida de las personas. Generaciones que no pueden independizarse por el alto coste de la vivienda, que debido a la inflación sube su precio cada tres meses. Proyectos de vida que tampoco se materializan por la personalidad de su protagonista y por el chantaje emocional de una madre que conoce muy bien a su hijo, y donde el énfasis lo pone una topografía triste con la ciudad de Córdoba como escenario.

Gracias a Dios (Francia). Dir. François Ozon

La nueva película de François Ozon se basa en unos hechos terribles cometidos por el padre Preynart, un sacerdote pederasta de Lyon que abusaba de inocentes niños y que encima fue protegido impunemente por la Iglesia durante más de treinta años. Quizás abrumado por esta realidad la ficción queda relegada a una decisión narrativa plana, ya que el cineasta francés decide contarnos la historia en orden cronológico (abundan muy poco los flashbacks) desde la mirada de las víctimas y recurriendo de manera constante a una molesta «voz en off epistolar» a medida que van apareciendo los numerosos documentos y testimonios que confirman lo que Preynat estaba haciendo.

En manos de Ozon hay que reconocer que esperábamos otro tipo de película. En ‘Gracias a Dios‘ no aparece por ninguna parte sus características señas de identidad que tanto nos gustan y por el que se le distingue en el panorama internacional, un cambio en su cinematografía que ya se pudo apreciar en su anterior película ‘Frantz‘. Quizás traiciona su estilo al ser fiel a la historia y por ello convierte la película en monótona, excediéndose más allá de lo que podía contar.

Gracias a Dios dirigida por François Ozon
Escena de «Gracias a Dios» dirigida por François Ozon

Los conflictos internos de los distintos personajes en sus entornos familiares resultan un tanto forzados y más que cohesionar la historia en su conjunto resultan un tanto impuestos para justificar a nivel dramático las consecuencias de sus actos.

Es posible que el filme represente la oportunidad de que la Iglesia asuma por fin la realidad de la pedofilia y se enfrente al tema de una vez por todas. Quizás por este motivo la película esté justificada pero no quita para reconocer que el mensaje podía haber sido igual o más efectivo de otra manera menos convencional. Pablo Larraín con ‘El Club‘ es un claro ejemplo de ello y una película que acaba teniendo el mismo valor testimonial de unos hechos muy graves y vergonzosos.

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