Carteles de cine en Japón


carteles de cine en Japón

Hoy hablaremos de los carteles de cine en Japón. Quizás alguna vez habéis visto algún cartel de cualquier película que no sea occidental, es decir, que no entendáis los títulos y las frases que acompañan a la fotografía o la ilustración del cartel porque están escritos con alfabetos orientales como el japonés, chino o coreano. La mayoría de estos carteles son hoy en día objeto de coleccionista cinéfilo pues son obras únicas dentro del cartelismo cinematográfico por sus tipografías impactantes y su técnica casi siempre artesanal.

Muchos de estos carteles son preciados por un amplio abanico de especímenes: desde amantes del cine oriental (a algunos les gustan solo los filmes de artes marciales y en especial de Bruce Lee), fans de la cultura japonesa más formal y otakus, hasta cinéfilos selectos que ven cine Heroic Bloodshed o cine de Hong Kong y Taiwan, independiente creativamente respecto al cine chino oficial. Nos adentramos en el cartelismo oriental, mas concretamente, en los carteles de cine en Japón.

Carteles de las películas ‘Tampopo’ (1985) y ‘Star Wars. Episodio V: El imperio contraataca’ (1980):

     

Un origen basado en su milenario arte

Japón es uno de los países que más ha influenciado al resto del mundo con su arte, creadores de tintas y papeles únicos, una arquitectura y artes plásticas que han sido importadas e imitadas. El origen del manga se remonta al siglo XI y dio un vuelco estilístico en el siglo XIX debido a la influencia cultural de Occidente, en esta época Japón se abrió al resto del mundo, económicamente y todavía más culturalmente. En el periodo Edo (1603 – 1868) es cuando el cartelismo japonés empieza a desarrollarse. Los artistas saltan del mural al papel, desde paneles murales y biombos hasta pergaminos y pequeños álbumes. El grabado en madera, la xilografía, el lino-grabado (entre otras muchas técnicas) son técnicas habituales entre los ilustradores y las muchas ilustradoras cruelmente borradas de la historia, como Oi Katsushika (1800-1866) hija de Katsushika Hokusai, posiblemente uno de los artistas más internacionales de Japón, padre del manga.

Durante siglos se creó una manera de crear carteles basados en los fundamentos del arte japonés: intuición, racionalidad, expresión de las emociones, sencillez en los trazos y simbolismo. Con esta base y con escuelas artísticas y maestros que acogían a pupilos para enseñarles fueron apareciendo los cartelistas, los ilustradores, los grabadores, fueron ellas y ellos los artistas necesarios para acercar al público nipón la llegada de un nuevo entretenimiento de masas, el cine.

En la década de 1920 se crean los primeros estudios cinematográficos japoneses, actrices y actores de teatro dan el salto al nuevo medio. Las técnicas de publicidad de Hollywood y Europa se exportan y claro, entre ellos, el cartelismo cinematográfico. Los primeros carteles son de películas mudas y destacan por su técnica artesanal e impactante tipografía, rasgos que se mantendrán durante décadas. Durante los primeros años del cine japonés surgen los cines de barrio, los cines móviles (familias, empleados de los estudios o simplemente autónomos que transportan de pueblo en pueblo el proyector y las películas) y las pequeñas salas en grandes ciudades con uno o dos proyectores. Casi todos estos negocios contaban con su propio cartelista, ilustrador o pintor que les realizaba los carteles de las películas. Los cartelistas mas cotizados estaban contratados por los grandes estudios y productoras de cine, otros eran artistas freelance que se dedicaban en parte a hacer carteles como un encargo más o trabajaban única y exclusivamente creando carteles.

Carteles de cine en Japón realizados de manera artesanal: ‘Los Siete Samuráis’ (1954) y ‘Godzilla’ (1956).

   

Segunda Guerra Mundial, todo cambia

Después de la Segunda Guerra Mundial, a medida que avanzaba la recuperación económica, las salas de cine de gran formato proliferaban en ciudades medianas y pequeñas poblaciones. Antes de la Segunda Guerra Mundial las salas de gran formato solo existían en las grandes ciudades. La cúspide de estas salas de cine llega en 1958, con mas 7.000 salas o cines de una sola sala. En la bases militares se proyectaban las películas occidentales, la mayoría de Hollywood, antes de que fueran visionadas en las salas comerciales. Estas bases militares también contaban con sus propios cartelistas, que solían ser militares también, destaca con este perfil Ôshita Takeo, maestro de cartelistas de cine, trabajaba en equipo con su mujer Mitsue, artista y cartelista autodidacta. Ôshita no solo pintaba los carteles de las películas, también  los transportaba hasta los cines y los colocaba, los carteles que retiraba solían ser suyos así que se los llevaba y reciclaba los carteles para realizar esbozos o nuevos carteles.

Con la década de los 60 la televisión llega a los hogares y se inicia la lenta caída de espectadores, algunos cines de barrio empiezan a cerrar. A principios de los 90 empiezan a abrirse los primeros cines multisalas, lo cual condena a la extinción las salas convencionales. La desaparición de los cines de barrio arrastra consigo la desaparición del cartelismo ilustrado, muchos cines despiden a sus ilustradores y cartelistas que tienen en nómina, la mayoría de estos artistas se han hecho un nombre y se establecen por su cuenta como freelance, son fichados por estudios cinematográficos o se retiran, como fue el caso de Ôshita Takeo.

1950-1970, Avant-Garde y New Wave

La recuperación económica es total y Japón se muestra al mundo como una nueva potencia económica y cultural. Tokio se reinventa en una capital moderna, centro de arte, cultura y comercio y una nueva vanguardia de jóvenes ilustradoras, pintores y diseñadores gráficos incorporan a sus obras elementos de la cultura pop y la contracultura europea y norteamericana. Muchos cartelistas incorporan métodos modernos del diseño gráfico, fotografía e ilustración, collage y el grabado convergen creando carteles con colores vivos. Artistas como Yusaku Kamekura y Ikko Tanaka, por otra parte el ilustrador y cartelista Ryuchi Yamashiro destacó por aunar técnicas fotográficas y de diseño gráfico con las técnicas tradicionales japonesas de pintura.

Los estilos de estos cartelistas japoneses y muchos otros eran rompedores respecto al creciente cartelismo cinematográfico fotográfico del cine norteamericano. Ilustradores, artistas y diseñadoras gráficas vieron en estos carteles una nueva tendencia rompedora, queriendo conocer más de estas técnicas muchos viajaron a Japón en busca de láminas, grabados y carteles japoneses antiguos para aprender el estilo nipón, pese a esta admiración por parte de estos profesionales, los carteles de cine en Japón eran considerados por el gran público como grotescos, demasiado llamativos y no tenían la elegancia de los carteles artesanales franceses o norteamericanos, incluso los carteles de cine españoles era apreciados pero por motivos erróneamente vinculados al folclore hispano mas kitsch. No solo Japón influenció a los países mas lejanos, también a sus vecinos mas cercanos como China, Taiwan y Corea del Sur, a la inversa también ocurrió este trasvase de estilos.

Esta forma de crear carteles estaba en sintonía con la nueva revolución cinematográfica japonesa, la New Wave, filmes que trataban temas tabús para la conservadora y tradicional sociedad nipona como la violencia sexual, la contracultura juvenil, delincuencia, la discriminación racial hacia los coreanos y el tema mas tabú de todos, la derrota en la Segunda Guerra Mundial. Era un cine no ortodoxo, transgresor en su narrativa y experimental en su composición. Esta nueva ola creativa coincidió con las muchas otras que se dieron en Europa, como la Nouvelle Vague francesa, la nueva ola checa o el neorrealismo italiano.

Carteles de cine en Japón de la Avant-garde: ‘Por un puñado de dólares’ (1964) y ‘Hud’ (1963).

     

La tradición se mantiene

El cartelismo tradicional se mantuvo vivo en Japón hasta la crisis del sector cinematográfico en los años 80. Muchos estudios históricos cerraron, los filmes de temática clásica ya no gustaban al espectador e interesaba más el cine de Hollywood. Gracias a esta crisis el cine anime tuvo su oportunidad para convertirse en un fenómeno mundial y ganar una legión de seguidores, nuevos cineastas surgieron redefiniendo el cine japonés desde la New Wave de los años 60 y 70.

La irrupción durante la segunda mitad de los 80 y principio de los 90 de los multicines y los centros comerciales acelera el declive y retiro de los cartelistas mas veteranos, muchos de ellos maestros o referentes de los jóvenes cartelistas. El cartelismo tradicional empieza a verse como un producto de alto coste y los métodos de marketing publicitario se asientan definitivamente. El cartel fotográfico y el Photoshop sustituyen a los ilustradores cartelistas. Pese a este cambio el oficio consiguió mantenerse ya que fueron muchos años atrayendo al público con carteles que eran realizados con pasión y técnica por artistas y ilustradores, profesionales que veían algo mas que un póster porque eran sus creaciones, que serían a su vez parte de la historia viva del arte plástico japonés.

Para finalizar, una curiosidad y dos imágenes para ilustrarla. Entre 1976 y 1982 las autoridades del metro de Tokio y otras grandes ciudades encargaron a destacados ilustradores y cartelistas cinematográficos realizar carteles con la imagen de estrellas de cine, dictadores, personajes de ficción o incluso de Jesucristo para hacer respetar las normas de civismo en el interior del metro, estos pósters eran de gran tamaño y estaban ilustrados magistralmente. Aquí podéis ver dos de ellos.

El monopilizador de asientos (julio de 1976). Inspirado en El Gran Dictador de Charles Chaplin, la ilustración insta a no abrir en exceso las piernas en el asiento y molestar a quienes viajan a los lados.     Muestra claramente tu billete (septiembre de 1976). Superman lo deja bien claro: muestra al personal tu billete con la suficiente claridad, evitando pasar corriendo.

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1 comentario

  1. Ambrosio Carrión
    1 septiembre, 2019
    Responder

    Estimado Marc:
    Como coleccionista de carteles japoneses (de las películas españolas estrenadas en Japón), he disfrutado leyendo tu interesante post sobre la historia del cartelismo en Japón.
    Muy instructivo.
    Muchas gracias.

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