Crítica: ¡Shazam!


¡Shazam! dirigida por David F. Sandberg (DCEU)

¡Shazam! es la nueva película de David F. Sandberg (‘Lights Out’, ‘Annabelle: Creation’) y la séptima del universo cinematográfico DC, o DCEU. Tras un camino tumultuoso debido a la recepción negativa de Batman v Superman y Liga de la Justicia, el DCEU parece haberse recuperado, cosechando un gran éxito con Wonder Woman y Aquaman. ¡Shazam! era toda una incógnita, ya que se trata de un personaje menos conocido que el resto y su reparto no posee estrellas de renombre. Sin embargo, Sandberg ha conseguido poner a todos de acuerdo con un filme divertido, emocionante y con un corazón enorme.

Familia

La principal baza de ¡Shazam! reside en su interés por crear un contexto definido para su protagonista, Billy Batson. El personaje sufre un viaje emocional y el filme nunca se olvida de mostrarnos que su actitud tiene un porqué. La historia no busca excusas para meternos secuencias de acción, sino que se preocupa por aportar una mínima entidad a todos los personajes y conseguir que empaticemos con ellos. La familia protagonista es uno de los mejores aspectos de la película porque por momentos nos hace olvidar que estamos ante un filme de superhéroes y no echamos de menos los fuegos artificiales. Además, en un mundo tan cínico como el nuestro, la existencia de diversos personajes amables, tolerantes y positivos nos crea una sensación de calidez que personalmente agradecí. La película no sólo habla de un chaval que es elegido para recibir unos poderes extraordinarios y su capacidad para controlarlos. También nos habla de las distintas concepciones de lo que uno entiende por familia, del miedo a amar y mostrarlo porque nos vuelve vulnerables, de la lucha por entender nuestro pasado y hacer paces con él para poder avanzar. Creo que existe mucha humanidad en esta película, y admiro su interés por desarrollar ideas tangibles y cercanas.

Por otra parte, esta interacción familiar no triunfaría de no ser por un reparto lleno de carisma y química. Asher Angel y Jack Dylan Grazer saben exactamente en qué tipo de película se encuentran y saben capturar el tono perfecto para que sus escenas juntos sean divertidas a la par que entrañables. Existe una inocencia intrínseca en ambos que funciona de maravilla y tanto los diálogos entre Angel y Grazer como los de Zachary Levi y el citado Grazer son el soporte de la cinta. Por cierto, espléndido trabajo de Levi en un papel complicado porque no sólo debe mostrar una inocencia impropia de su edad sino aparentar tener 15 años aunque aparente 35. Es una interpretación que inevitablemente tiene paralelismos con ‘Big’, la cinta protagonizada por Tom Hanks. La película no sólo es consciente de ésto sino que se alimenta de dicha película y la homenajea en varias ocasiones. Y esa es una de sus grandes virtudes: la película sabe qué es y exprime su potencial en base a ello.

¡Shazam! dirigida por David F. Sandberg (DCEU)
Escena de ¡Shazam! dirigida por David F. Sandberg. Fuente: Warner Bros

Rozando la trascendencia

Como todo filme de superhéroes, ¡Shazam! cuenta con un villano que en este caso está interpretado por Mark Strong. Se trata de un villano que también posee un contexto que lo humaniza, que le aporta un propósito a su existencia en la película. Creo que Sandberg se toma su tiempo con el personaje y realmente quiere que entendamos mínimamente cómo se siente, pero es verdad que finalmente acaba cayendo en las convenciones del género y nos encontramos con un villano funcional pero rara vez carismático y sin la suficiente entidad que podía prometer en un primer momento. Strong lo hace bien, como siempre, y tiene escenas de lucimiento, pero nunca puede competir con otros elementos mucho más interesantes y mejor construidos.

Y hablando del villano, me ha sorprendido que la película no tenga miedo a regalarnos secuencias que rozan el cine de terror. Aunque se trata de una cinta ligera en su mayoría y más dirigida al público juvenil, se nota que Sandberg tiene experiencia en el cine de terror, porque hay una escena muy concreta en la que no tiene miedo a mostrar violencia y generar cierta tensión o incomodidad en el espectador. Es una concesión que se permite Sandberg y que aporta personalidad a la película. Sin embargo, el humor es lo que realmente brilla con luz propia. La mayoría de bromas y gags aterrizan, las referencias a otros filmes y superhéroes son maravillosas y en ningún momento se siente que las bromas se metan con calzador. Hay muchas pero están bien distribuidas y casi todas funcionan.

Del clímax de la película prefiero no hablar por miedo a spoilers, pero debo decir que me sorprendió para bien y creo que pilló desprevenidos a muchos espectadores. El filme abraza su niño interior y no lo suelta, y precisamente por eso creo que acierta de pleno en su propuesta. Por cierto, hay cierta escena hacia la mitad del filme que me parece de lo más poderoso que he visto en el género a nivel humano. De esas escenas que te encogen el corazón por su fuerza y por inesperada, sobre todo en un filme de estas características.

¡Shazam! es una película con numerosas virtudes, y en algunos momentos está a punto de atravesar el techo de su potencial, pero un villano algo descafeinado y la falta de alguna escena extra con la familia en la que los conozcamos mejor la alejan del sobresaliente. Por mi parte, que me den tres así cada año. Lo he pasado estupendamente, he reído a carcajadas en varias ocasiones y espero como agua de mayo una secuela con el mismo equipo. Ahora sólo necesitan afinar y refinar. Lo esencial ya lo han clavado.

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