Crítica: Como pez fuera del agua


Como pez fuera del agua dirigida por Riccardo Milani

Giovanni (Antonio Albanese), protagonista de ‘Como pez fuera del agua’, trabaja para una empresa cuya misión es reurbanizar las periferias de las ciudades italianas. Al comienzo de la película se muestra muy a favor de la diversidad de razas y culturas que confluyen en estos espacios a las afueras de la gran urbe, pero sus falsas palabras –dado que se trata de un hombre rico que vive en un barrio exento de peligro– se tornarán en su contra cuando su hija de trece años, Agnese (Alice Maselli), empiece a salir con un chico que –no es difícil adivinarlo– vive en la periferia de la ciudad donde se desarrolla la acción.

Si bien la premisa básica de la que parte el filme la hemos visto en innumerables títulos (con mucho mejor acierto que aquí, posiblemente) es interesante en cuanto a que nos hace reflexionar acerca de lo fácil que es hablar, opinar sobre un tema cuando no se ha pasado por ello: Giovanni no tiene ninguna dificultad en hablar largo y tendido acerca de lo rica que es la pluralidad idiomática, cultural y racial que hay en las periferias y los beneficios que esta reporta para Italia, pero cuando se entera de la relación de su hija con un muchacho que vive en unos de esos barrios alejados del cuidado de Dios, comienza a ver la situación con otra perspectiva: la presentación de Alessio (Simone de Bianchi), el novio de su pequeña, a través del uso de la cámara lenta y de la música trap, aunque un poco simplista en su ejecución, nos hace reír por el horror que se dibuja en el rostro de Giovanni; y de la primera aparición de Mónica (Paola Cortellesi), la madre de Alessio, surge el mismo efecto al utilizar una canción de Imagine Dragons para hacer patente su lado más salvaje.

Como pez fuera del agua dirigida por Riccardo Milani
Paola Cortellesi (Monica) en una escena de «Como pez fuera del agua», dirigida por Riccardo Milani. Fuente: Caramel Films.

A partir de estos momentos introductorios, ‘Como pez fuera del agua’ sigue recorriendo un camino plagado de clichés: pese a sus múltiples disparidades (de pensamiento, de clase social etcétera), Giovanni y Mónica aunarán fuerzas para intentar que la relación de sus hijos se trunque, para finalmente –¡sorpresa!– terminar siendo muy buenos amigos. Si el apartado temático poca luz puede aportar sobre el género de la comedia, sus decisiones de puesta en escena tampoco: aunque antes me haya referido a ciertas secuencias donde la música tenía un gran protagonismo, el ritmo y composición de los encuadres no acaban de encajar con el apartado sonoro, como si le faltase empaque.

‘Como pez fuera del agua’ puede llegar a funcionar como película para pasar el rato, para dejar tus preocupaciones fuera de la sala y sumergirte en lo que la trama pueda llegar a ofrecer, pero nada más. Aunque el filme pueda tener cierto trasfondo social, las maneras que el mismo tiene de ponerlo en escena son vacuas e impersonales, como si detrás de la cámara que filma las imágenes no hubiese un director, sino alguien que se limita a imitar lo que ya hemos visto incontables veces.

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