Okko, un anime japonés de fantasmas


Okko, el hostal y sus fantasmas dirigida por Kitaro Kosaka

La pérdida de un ser querido puede ser un evento devastador en la vida de una persona, puede modificar sus costumbres y desdibujar su esencia hasta recuperarse. Sin embargo… ¿Es posible hablar del duelo desde una mirada esperanzadora? ¿Cómo un escenario posterior a modo de homenaje? ‘Okko, el hostal y sus fantasmas‘, una película del estudio Madhouse, del que Mamoru Hosoda fue director, hace eso.

Dirigida por Kitaro Kosaka, que debutó en el cine con ‘Nasu: Verano en Andalucía‘, una adaptación del manga de Io Kuroda ambientado en la Vuelta a España, la cinta nos presenta a Okko, una niña curiosa y algo tímida, que pierde a sus padres en un accidente al que sobrevive. Aquel hecho traumático le otorga una habilidad especial, un vínculo entre el mundo de los vivos y los muertos: puede ver y hablar con los espíritus, empatiza con ellos como nadie más.

Posterior al accidente Okko se aloja en el hostal de su abuela y empieza a afrontar las consecuencias y el vacío de haber perdido a sus padres y de encontrar un cúmulo de retos a futuro: ayudar en el hostal y madurar en el proceso.

«Creé la expresión facial y el gesto basados en la ilustración de la novela original con una imagen clara de «kawaii» (ternura) en mente. Para la técnica de fondo quise evitar la impresión de baja saturación cercana a la realidad y hacerla con la imagen clara y colorida». Kitaro Kosaka.

Optimismo y Sencillez

Okko, el hostal y sus fantasmas‘ habla sobre la pérdida sutilmente, así como lo hace también de las almas en pena y el recuerdo asociado a aquellos que fueron parte importante en la vida de una familia. El director aboga por detalles para dotarle de personalidad y de carisma a sus personajes, sin embargo, falla en determinadas ocasiones al no arriesgarse mucho ni profundizar en los traumas de los personajes.

Los espíritus que acompañan a la protagonista se vuelven un recordatorio del apoyo necesario para superar una pérdida y tiende a haber una especie de ‘resiliencia’ ante los peores escenarios.

Más que una propuesta surrealista, la película decide reflejar lo característico de las tradiciones japonesas sin mucho detalle. Es una película de animación japonesa regular, que no destaca por el conflicto que plantea ni por la habilidad de la protagonista, puede hacerles pasar un buen rato pero más allá de ello, queda debiendo un poco por lo genérica que puede parecer.

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