Crítica: Instinto maternal


Instinto maternal dirigida por Olivier Masset-Depasse

Instinto maternal’ es la historia de dos mujeres enfrentadas; la historia que se entreteje a causa de un suceso traumático que sacude las vidas de Alice (Veerle Baetens) y Céline (Anne Coesens). Esa llaga, esa herida no es otra que la muerte de Maxime, el hijo de Céline, quien no será capaz de perdonar a su amiga el no haber salvado a su vástago cuando tuvo ocasión, o, al menos, eso es lo que piensa Alice.

Ambientada en la década de los 60, la película de Olivier Masset-Depasse entra de lleno en el terreno del thriller psicológico. El director belga, en entrevistas, ha confesado su admiración por cineastas clásicos como Alfred Hitchcock o Douglas Sirk (dos nombres clave que llevaron el clasicismo a su límite, allí por las postrimerías de los años 50, por lo que no parece casual que Masset-Depasse ambiente el filme en una época próxima) y contemporáneos como David Lynch.

Instinto maternal dirigida por Olivier Masset-Depasse
Escena de «Instinto maternal», dirigida por Olivier Masset-Depasse. Fuente: Karma Films.

Pero que ‘Instinto maternal’ evoque, a través de su vestuario, banda sonora y decorados a la obra de Hitchcock (como tan insistentemente se han encargado de señalar algunos críticos) no es suficiente. Es cierto que la película aborda un tema sumamente hitchcokiano como es la culpa, pero la multiplicidad de giros de guion que vertebran el curso de la narración llevan la película hasta la extenuación, hasta su propio agotamiento.

El filme, pues, se mueve en un terreno movedizo para el espectador, donde la tensión se desprende de no saber nunca si lo que está sucediendo está pasando realmente o tan solo está dentro de la mente del personaje –Alice– que parece estar perdiendo la cabeza, lo cual, como el lector sabrá, es de uno de los recursos más míticos del thriller psicológico. Lo que sí que debemos reconocerle, sin entrar en spoilers, es toda su parte final –si es que el espectador aún tiene ganas de seguirle el juego a la película–, aquella en que director y guionista no tienen miedo en seguir el camino que se ha ido sembrando durante todo el metraje.

Durante la proyección de una película de este estilo, fue imposible no acordarse de un filme como ‘Passion’, de Brian De Palma. Otra obra que se mueve en el mismo género, pero que era capaz de reflejar –al igual que el resto de filmografía de De Palma–, como pocas, el espíritu hitchcokiano, adaptándolo con sabiduría (cinematográfica) y brillante mano autoral a nuestros tiempos. ‘Instinto maternal’, por su parte, parece recoger elementos de épocas pasadas y quedarse en un –lamentamos decirlo– insípido intento por reformularlos a través de la lógica vacía de su director.

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