Crítica: El despertar de las hormigas


El despertar de las hormigas dirigida por Antonella Sudasassi

Según la creencia popular, las hormigas tienen fama de ser unas trabajadoras imparables, así es Isabel, una mujer que vive bajo la mirada de los otros, relegada a lo que le impone la sociedad y sujeta a unos lineamientos de conducta de lo que es ser mujer en una cultura machista. A través de ensoñaciones y de la realidad que vemos en pantalla, Isabel, interpretada por Danielle Valenciano, lleva al espectador en un camino de liberación y de descubrimiento, donde una mirada, un corte de pelo, una sutil petición hacen parte de los pequeños cambios que se realizan para empezar con una revolución. Así es ‘El despertar de las hormigas‘, la ópera prima de la directora costarricense Antonella Sudasassi, un relato sobre el despertar, la emancipación, la libertad.

Narrada de forma natural, donde roza con elementos del documental, en la película se mezclan elementos oníricos donde se evidencian los verdaderos deseos del personaje, se muestra el día a día de esta madre y esposa que busca sentirse como una mujer.

El despertar de las hormigas dirigida por Antonella Sudasassi
Escena de «El despertar de las hormigas» dirigida por Antonella Sudasassi. Fuente: Elamedia Estudios

La película también se centra en el agobio, en una sensación de estar atrapado y de querer gritar sin poder hacerlo; el personaje está sujeto a unas normas sociales y unos estereotipos donde la mujer es considerada como un cuerpo para tener hijos y mantenerlos, hacer labores del hogar y depender de un esposo para tomar sus propias decisiones.

Asimismo la directora juega con el factor de la sensualidad y la sexualidad femenina, es a través de pequeños detalles que la protagonista se vuelve consciente de sus deseos, de lo que le gusta y lo que quiere hasta empezar a transformar sus acciones de una manera sutil.

El despertar de las hormigas‘ se convierte en un discurso necesario en una época donde las mujeres están teniendo cada vez más voz y más representación en diversos ámbitos, termina siendo un reflejo de lo que está ocurriendo con más frecuencia en el mundo de hoy en día. Esto también se evidencia en los cambios en la industria cinematográfica, donde Antonella forma parte de una generación de cineastas jóvenes con una mirada fresca que no temen decir lo que piensan a través de sus creaciones.

La producción hace parte de una trilogía, empezando por un corto llamado ‘El despertar de las hormigas: la niñez‘ (2016) y un documental con la misma temática. La película tuvo su estreno en la Berlinale de este año y estuvo también presente en la última edición del Festival de Málaga.

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