Lo mejor y lo peor de Ad Astra


Brad Pitt en Ad Astra

Cuando una película genera muchas expectativas es cierto que te enfrentas a ella un tanto condicionado por las mismas. Este es el caso de ‘Ad Astra‘ dirigida por James Gray, el cineasta neoyorkino que nos sorprendiera en 2016 con ‘Z. La ciudad perdida‘, una película de aventuras, por cierto, muy entretenida, que no logró en España ni llegar al seis de puntuación en FilmAffinity. ‘Ad Astra’ compitió este año por el León de Oro sin éxito, ya que no consiguió ni estar en el palmarés, algo que ya nos puso en alerta porque se contradecía con las críticas favorables que llegaban de Venecia, incluso algunos llegaron a decir que Brad Pitt «había vuelto».

Por eso hemos decidido que la mejor manera de hablar de ‘Ad Astra’, alejada de cualquier academicismo y de las críticas que estáis acostumbrados a leer, es contando en esta sección llamada Cinefilia Freak lo mejor y lo peor de esta aventura espacial (ojo, contiene spoilers). Una película que sin duda dará mucho que hablar. Ah, y vamos bajando un poquito el hype.

Lo mejor de Ad Astra

  • Brad Pitt, a pesar de todo, sigue siendo una apuesta segura, y más ahora que parece que remonta su carrera tras su espectacular interpretación en la nueva película de Tarantino. Quizá no realiza la gran actuación de su vida que algunos pretenden ver, pero con su carisma y su papel tan protagónico capta nuestro interés. A pesar de ello su cara de circunspecto y su voz interior (en off) buscando sanar sus heridas psicológicas agota por momentos.
  • La banda sonora es maravillosa, con esos acordes de piano que subrayan ese aspecto trascendental y un tanto filosófico que acompaña a la película en todo momento. Con menos protagonismo en algunas escenas hubiera funcionado mejor. Le sobra solemnidad.
  • Las luces y sombras de la fotografía, con ese juego de dominantes frías y cálidas, merece un reconocimiento aparte. Aporta mucho a la atmósfera que se pretende crear, por momentos inquietante.
  • La recreación de las bases espaciales en la Luna, Marte y Neptuno merecen mención aparte. Parece que se ha puesto especial interés en la escenografía, que junto con los efectos sonoros y visuales hace que viajemos con el personaje por la inmensidad del espacio y sintamos la experiencia nuestra.

Lo peor de Ad Astra

  • Lo peor de ‘Ad Astra’ pasaría por reconocer que es muy plana a nivel narrativo, ni el clímax final conmueve cuando padre e hijo se reencuentran en The Lima Project. De repente somos testigos de una conversación entre un padre ermitaño y  gruñón (Tommy Lee Jones), obsesionado por la vida inteligente que no ha encontrado en la tierra y que es incapaz de amar a su hijo (Brad Pitt), un comportamiento tóxico que le ha producido a lo largo de los años un daño psicológico difícil de superar. El viaje sin retorno del padre no está suficientemente bien defendido.
  • James Gray decide que el viaje final de regreso a la tierra desde Neptuno es mejor obviarlo y recurre sin contemplaciones a una gran elipsis, rompiendo así la credibilidad de la historia y encima en un momento crítico al final del tercer acto. Eso así, Brad Pitt consigue recopilar la investigación de su padre y cumplir con las órdenes de sus superiores. Llega a la tierra con cara de haber padecido algo de jet lag, convirtiéndose en el enésimo héroe americano fabricado por Hollywood.
  • Los obstáculos técnicos a los que se tienen que enfrentar son por lo menos irrisorios. Lo del primate que ataca de manera despiadada en la nave abandonada que tienen que abordar por si hubiera supervivientes no tiene nombre, por no decir los recurrentes problemas para conectar siempre la nave nodriza… Lo del ataque de los piratas en la luna mejor lo dejamos a vuestro juicio crítico. Pero de thriller no tiene nada la película.
  • Imposible creerse el viaje interior que experimenta Brad Pitt a lo largo del filme. No conocemos apenas su pasado, el actor se limita con una voz ténue a contarnos su trauma y la ausencia de la figura paterna. Alguna frase lapidaria con la voz entrecortada. Y el recurso metafórico que representa la cuerda, esa que les une pero a la vez les separa en mitad del espacio no deja de ser, por decirlo claramente, innecesario. No funciona.

Una película que se deja ver y que entretiene pero ni por asomo es la gran película que nos quieren vender. Quizá le achacamos un protagonismo excesivo al personaje y una trama con poca enjundia dramática. No es que queramos ver sufrir más al bueno de Brad Pitt, pero si se echa de menos tramas paralelas que hubieran enriquecido la historia.

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