Crítica: Monos


Monos dirigida por Alejandro Landes

Cualquier persona diría, antes de ver ‘Monos’: ¿Otra película sobre el conflicto armado? Sí, podría ser. Pero una vez se sale de la sala de cine, valdría la pena señalar que es una película con una mirada que se aleja un poco de lo común a la hora de hablar de un conflicto tan particular. ¿Por qué? Por la forma en cómo transcurre la historia en donde se habla de algo tan universal, que algunos han tenido la osadía de negar, pero que en este caso queda en un segundo plano y donde lo que gana terreno es el cuerpo, el sonido, la música y el ambiente.

Monos‘, la tercera película de Alejandro Landes, cuenta la historia de un conjunto de jóvenes, pertenecientes a un grupo al margen de la ley, que deben cuidar a una secuestrada: la doctora, en un páramo donde la neblina y el frío son sus principales acompañantes. Pero el destino de sus vidas cambia por culpa de la muerte de una vaca y la posterior muerte de uno de ellos. Y siendo que la misión sigue en pie –cuidar a la doctora–, la presión del ejército, mostrada en una secuencia bélica espectacular que parece de otra película y hasta pareciera nada tiene que ver con lo acontecido hasta el momento, obliga a los monos a moverse.

Aquello produce una ruptura tanto en la historia –al punto que se cambia de paisaje– como en los personajes, quienes ahora serán otros. Estos seres pasan de ser soldados a ser renegados, de ser jóvenes a asumir el rol de la adultez, de ser obligados hacer algo que, puede que no quieran, pero es lo único que conocen, a ser dueños de su propia vida. Se deben a ellos mismos y para ello continúan reteniendo a la doctora quien se convierte en una especie de  símbolo para el grupo.

Monos dirigida por Alejandro Landes
Escena de «Monos», película colombiana dirigida por Alejandro Landes.

Asimismo, hay que sumarle el uso del cuerpo como instrumento fundamental para la construcción de la historia. Todos los personajes de ‘Monos’ pasan gran parte del metraje con sus torsos desnudos y además están en constante movimiento, tanto en su entrenamiento, en sus tiempos libres, en sus huidas, en sus recorridos por la selva, como en la búsqueda de su propio destino. Sus cuerpos, físicamente bien formados, se convierten en un vehículo para sobrevivir en medio de la selva al punto de convertirse, por momentos, en uno solo junto con el espacio que los rodea.

Monos‘ prioriza lo gestual, la espectacularidad, la forma por encima del fondo. Como ya lo había hecho Landes anteriormente con ‘Porfirio‘ (2011), en esta ocasión, se vale no solamente de los movimientos de cámara y de los planos, sino que se aprovecha de la música y particularmente del sonido para generar lo que algunos han catalogado como una experiencia cinematográfica diferente, puesto que ambos se unen para convertirse en un personaje más de la película, lo que ha hecho que se conecte con el espectador.

Con un exitoso recorrido por festivales y un gran éxito en la taquilla colombiana, que ha sorprendido a propios y extraños, ‘Monos’ se ha convertido en una película que intenta alejarse de ciertos cánones cuando se toca un tema tan espinoso con el conflicto armado colombiano, al punto que se ha vuelto tema de conversación entre cinéfilos y no cinéfilos, y que la ha llevado a ser elegida como la representante por el país para competir como mejor largometraje extranjero en lo próximos premios Oscar. En Sundance ganó el Premio Especial del Jurado y llega a Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián dispuesta a cautivar al público y ganar en esta sección.

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