Crítica: Noche de bodas


Noche de bodas dirigida por Tyler Gillett y Matt Bettinelli-Olpin

¿Cuándo acudes a una cena con tu familia política sufres palpitaciones, sudoración intensa y dificultad para respirar? Primero pide cita a tu cardiólogo y luego vete al cine a ver ‘Noche de bodas‘. Todos hemos hecho algún sacrificio por contentar a los parientes de nuestra pareja, pero Grace —la protagonista de esta historia— va a tener que darlo todo si quiere encajar en la adinerada dinastía de los Le Domas y sus estrafalarias tradiciones.

Los directores Tyler Gillett y Matt Bettinelli-Olpin nos narran la inusual noche de bodas de esta mujer, la cual recibe la invitación por parte de la excéntrica y rica familia de su marido de participar en una tradición ancestral que se convertirá en un juego letal de superviviencia.

El guion de Guy Busick y Ryan Murphy habla sobre la lucha de clases y los prejuicios clasistas. La película se dota de un surtido de mensajes a cada cual más ácido y mordaz sin menospreciar el suspense, la violencia y el cine de entretenimiento con cierto trasfondo. La sangre borbotea en este filme protagonizado por la actriz australiana Samara Weaving y con la gran Andie MacDowell, entre otros miembros de esta familia política. Una historia sitgesiana que encaja perfectamente en el ADN del festival en el que compite en su sección oficial.

Noche de bodas dirigida por Tyler Gillett y Matt Bettinelli-Olpin
Escena de «Noche de bodas» dirigida por Tyler Gillett y Matt Bettinelli-Olpin. Fuente: Fox

Noche de bodas‘ es una comedia cóctel en donde el costumbrismo cutre con trazas de gore y la crítica social se dan la mano. Un divertimento que se ve y se disfruta sin querer rascar demasiado en aquello que busca criticar. Un buen aperitivo para paladares acostumbrados a títulos como ‘No respires’, ‘El regalo’ o ‘Déjame salir‘. La fotografía de este Cluedo creepy nos propone adornar las alfombras de sangre y aclimatarnos a una noche frenética de caza. Un aceptable thriller perturbador que ofrece un buen número de placeres subversivos.

La música de gramola de Brian Tyler acompaña a una interpretación prometedora de Wearing en esta violenta historia del dúo Gillett y Bettinelli-Olpin que ofrece una ingeniosa estructura que la convierte en una película diferente dentro de un mercado que cada vez juega más sobre seguro.

Los directores buscarán que empatices con Grace en su huida a través de un salvaje infierno repleto de candelabros y juegos de mesa. Una superviviente en un éxtasis de sentimientos que combatir con tan solo unas zapatillas y un vestido de novia ensangrentado. Algo así como un juego pérfido en el que el cordero deberá escapar de una jauría de lobos que sirve como retrato satírico de lo perverso con ballestas y escopetas de cazas.

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