Las mejores películas argentinas de 2019


Mejores películas argentinas de 2019

El cine argentino, a pesar de las dificultades por las que atraviesa, sigue deparándonos todos los años películas muy interesantes que abordan diversos géneros. Presentadas con mucho éxito de público y crítica en festivales como el BAFICI de Buenos Aires o Mar del Plata, incluso en San Sebastián o el Festival de Toronto, hemos seleccionado las 13 mejores películas argentinas de 2019, algunas de ellas ya han tenido su estreno comercial en España, como es el caso de la exitosa ‘El cuento de las comadrejas’ o próximamente la representante de Argentina este año para el Oscar de habla no inglesa, ‘La odisea de los giles’.

Otras películas argentinas de esta lista esperan todavía distribución. Esperemos que pronto puedan verse por aquí porque hay títulos realmente interesantes, algunos de ellos óperas primas de jóvenes realizadores a seguir de cerca y cinco directoras de cine, como Eloísa Solaas, premio a la mejor dirección en el último Festival de Cine Independiente de Buenos Aires.

El cuidado de los otros (2019). Dir. Mariano González

Durante el turno de niñera de Luisa, una distracción de su novio Miguel desencadena una emergencia médica con Felipe, el niño al que ella estaba cuidando: la situación es grave, y las consecuencias pueden ser inconcebibles. Mientras la familia del pequeño atraviesa los días posteriores con hermetismo, y Miguel pareciera afrontarlos sin sobresaltos, Luisa debe dar cada paso bajo una angustia sofocante: averiguar qué sucedió con Felipe, lograr acercarse a él y a su madre, decidir si debe resguardar a Miguel, y sobre todas las cosas continuar con su vida mientras acarrea su culpa.

En su segundo largometraje, Mariano González enfrenta con solvencia los climas más complejos, en los que las peores posibilidades se vuelven palpables y constantes, apoyándose en la sobriedad de la dirección y el montaje, la efectividad de un guion sujeto a una tensión continua –sin perder un ápice de contundencia–, y el alto nivel de la interpretación que alcanza en dupla con Sofía Gala Castiglione.

La ola verde (2019). Dir. Juan Solanas

Anualmente hay más de 500.000 abortos clandestinos en Argentina. La falta de información y de ayuda, así como el mal manejo del gobierno y la constante lucha de grupos pro vida y pro aborto se unen en este documental que muestra, a lo largo de entrevistas y testimonios de la comunidad, como se vive esta situación.

Estrenada en el Festival de Cannes, el documental busca concienciar al público sobre esta problemática actual que además de Argentina se vive en la mayoría de Latam. La película fue todo un movimiento en San Sebastián, donde varios cineastas, activistas y público general se unieron a la lucha que aún continúa.

Los sonámbulos (2019). Dir. Paula Hernández

El quinto largometraje de Paula Hernández nos introduce sin previo aviso en el interior de la cabeza de una madre preocupada. Luisa descubre que su hija de catorce años ha dejado de ser una niña y que, además, es sonámbula; como el mismo relato, que parece estar en vigilia permanente, alertándonos de que en cualquier momento algo trágico puede ocurrir. Un viaje familiar a una enorme casa de campo será el terreno propicio para que se desencadene el conflicto inesperado.

La directora construye la angustiante incertidumbre a través de sonidos: el zumbido de las moscas que revolotean alrededor de la comida o el llanto ensordecedor de un bebé hambriento.’Los sonámbulos‘ intenta reflexionar sobre esas relaciones plagadas de malos entendidos entre los que dialogan, de intentos de mantener en equilibrio lo que se ve desplomarse, en un sinfín de oscuridades del mundo adulto que impregna la sensibilidad y vitalidad de los más jóvenes. Esta película nace de un interrogante íntimo y profundo sobre los vínculos. En esas aguas densas, en esa patología llamada familia, es por donde navega la película.

Planta permanente (2019). Dir. Ezequiel Radusky

Lila y Marcela trabajan desde siempre como personal de limpieza en una dependencia estatal. Conocen sus recovecos como nadie y se han inventado una forma de subsistencia –y un sueño– gestionando un comedor absolutamente irregular en un rincón abandonado del edificio. Pero los tiempos cambian: llega una nueva directora –con sus discursos cínicos, plagados de lugares comunes– y con ella las promesas vacías, el cierre del comedor y una ola de despidos que destruyen el precario equilibrio de la vida en el Estado y transforma las tareas cotidianas en una lucha por la supervivencia.

De la mano de dos protagonistas magnéticas como Liliana Juárez y Rosario Bléfari, Ezequiel Radusky construye una comedia triste, de mirada crítica y precisa, y con la dosis justa de humor negro. Y tomando la parte por el todo, se atreve como pocas ficciones argentinas a diseccionar las miserias de la contemporaneidad.

Ficción Privada (2019). Dir. Andrés Di Tella

Antes de morir, Torcuato Di Tella le dio a su hijo Andrés las cartas que se escribió con Kamala, la madre de este último, desde que se conocieron. A partir de esas cartas, Andrés Di Tella trata de reconstruir esa historia de amor entre un joven argentino y una chica india que terminó mudándose a Buenos Aires con él.

Para ello, llama a unos actores para que las reciten: Denise Groesman y Julián Larquier Tellarini, quienes tienen la misma edad que Torcuato y Kamala cuando se conocieron, pero también Edgardo Cozarinsky, quien hace de Torcuato ya grande. Mediante material de archivo de sus propias películas, e incluyendo también conversaciones de él con su hija Lola y hasta una anécdota contada mediante imágenes de Google Street View, Di Tella logra una película enormemente bella y sentida.

La protagonista (2019). Dir. Clara Picasso

Paula está en un café dándole una clase de conversación a un joven alemán. Su móvil es nuevo, no para de sonar y no sabe cómo ponerlo en silencio. En un momento, entran a robar. Paula le sugiere a su alumno que entregue su teléfono y su billetera. Su móvil vuelve a sonar e intenta silenciarlo una vez más. El ladrón por atrás; ella, de forma totalmente accidental, le hace una zancadilla, el ladrón cae y Paula salva el día. Debido a este hecho, Paula (una excelente Rosario Varela), de profesión actriz, se hace relativamente famosa: sale en la tele y en los diarios, la reconocen por la calle, le piden fotos. Pero esa fama dura poco y pronto vuelve a su vida gris, en la que está en crisis con su profesión e intenta sobrellevar una ruptura reciente.

Segunda película de Clara Picasso en solitario, luego de ‘El pasante‘ (cuyo protagonista, Ignacio Rogers, hace un pequeño papel aquí), y su tercera en total (fue una de las responsables del mítico film colectivo ‘A propósito de Buenos Aires’).

Angélica (2019). Dir. Delfina Castagnino

Sin dudas, Angélica está en crisis. Su madre ha muerto hace poco, tiene que vaciar la casa de su infancia porque van a demolerla, no parece haber superado la ruptura con su ex y está por cumplir 40 años. Sin saber cómo enfrentar ninguna de estas cosas, escapa hacia el pasado: se refugia en secreto en la casa de su infancia y, mientras a su alrededor las paredes se derrumban, la realidad se enrarece. Escondida en esa casa que es a la vez guarida y trampa, Angélica se va perdiendo a sí misma para fundirse con su madre.

Delfina Castagnino construye un relato elíptico y siniestro, sembrado de sombras y ruidos perturbadores; una película en la que un encuadre, una nota musical o un movimiento de cámara pueden convertir un empapelado descascarado en una amenaza, y una diapositiva en un fantasma. Así, lo que podría ser un drama familiar se transforma en un thriller psicológico: ‘Angélica‘ transforma el duelo en un cuento de terror.

Las buenas intenciones (2019). Dir. Ana Garcia Blaya

Detrás de su aparente simpleza, la ópera prima de Ana García Blaya esconde muchísimo: como en una buena canción pop (que abundan en esta película), lo que a primera vista pareciera ser algo más bien convencional va revelándose, con el correr de los minutos, como un objeto de enorme belleza, meticuloso y atento a los detalles.

García Blaya se mete de lleno en el terreno de lo autobiográfico y narra unos meses en la vida de una familia de los años 90 compuesta por tres hijos (dos mujeres y un varón, entre la niñez y la preadolescencia), una madre y un padre separados y un padrastro. Con la ayuda de películas familiares grabadas en video analógico (algunas recreadas, otras originales) y con personajes difícilmente olvidables y excelentemente bien interpretados (lo de los pequeños Ezequiel Fontenla y Amanda y Carmela Minujín es de antología), García Blaya nos entrega una película de esas en las que nos gustaría vivir, que tuvo su merecido reconocimiento en el pasado Festival de San Sebastián donde ganó el Premio de la Juventud.

La odisea de los giles (2019). Dir. Sebastián Borensztein

En Argentina, el término gil se refiere a una persona buena, ingenua y a la vez un poco incauta, como el grupo de vecinos de un pueblo de Buenos Aires, quienes deciden depositar todos sus ahorros en un banco para crear una cooperativa agrícola que, según creen, cambiará su destino. Pero, víctimas de una estafa, perderán todo su dinero. Liderados por Perlassi, leyenda futbolística local, estos ocho giles deciden que esta vez tomarán la justicia por su mano en una noche que será la más legendaria de sus vidas.

La épica de un grupo de simples mortales que se enfrentan al poder es el eje de la historia. Ciertos pasajes se pueden asemejar al neorrealismo italiano, tanto por las características de los personajes como por los avatares del relato, y este tono nos aísla de lo inverosímil y nos hace empatizar con la historia y sus personajes de manera inmediata. La película de Borensztein evita el melodrama pero tampoco puede considerarse una comedia, ya que la oscuridad y el drama aparecen en varios pasajes cruciales del relato. Un maravilloso Luis Brandoni y un solvente Ricardo Darín lideran un elenco de actores con el que es muy difícil no empatizar rápidamente para llegar a comprender todas y cada una de sus acciones. Un tipo de película que una vez encuentra el tono adecuado se convierte en puro entretenimiento sin renunciar por ello a la denuncia social. Una de esas agradables sorpresas que se pudieron ver en la última edición del Festival de San Sebastián.

Cartero (2019). Dir. Emiliano Serra

Ambientada a fines de los noventa, en pleno auge de las privatizaciones y crecimiento de la pobreza, Cartero sigue de cerca a Hernán, un joven lleno de ilusiones que consigue un empleo en el Correo Central. Allí un colega le enseña los códigos del oficio, pero la dura realidad lo obligará a romperlos.

Las tramas lineales y disciplinadas se justifican, a veces, por la iluminación de un cineasta con un actor al que cree haber descubierto y que con su mera presencia suple la necesidad de subterfugios en el guion. Ocurrió en Argentina con Lamothe y Mitre en ‘El estudiante’, y ahora en ‘Cartero‘ con Tomás Raimondi y Emiliano Serra. El director cristaliza la urgencia de una edad que es un lapso y de un estado de ánimo frágil (el del acné que da el primer trabajo), y la introduce en la tranquilidad de los portales de Buenos Aires. .

El cuento de las comadrejas (2019). Dir. Juan José Campanella

Remake de la película ‘Los muchachos de antes no usaban arsénico’, cuenta la historia de una bella estrella de la época dorada del cine, un actor en el ocaso de su vida, un escritor cinematográfico frustrado y un viejo director hacen lo imposible por conservar el mundo que han creado en una vieja mansión ante la llegada de dos jóvenes que presentan una amenaza que lo puede poner todo en peligro.

Magníficamente interpretada por Graciela Borges, Oscar Martínez y Luis Brandoni, ‘El cuento de las comadrejas‘ tiene un encanto especial y la habilidad de crear una magnífica trama desde la sencillez. Una de las películas argentinas de 2019 que ha tenido bastante aceptación en la cartelera española.

Breve historia del planeta verde (2019). Dir. Santiago Loza

Tania, una chica trans, emprende junto a dos amigos una aventura con el fin de cumplir el deseo póstumo de su abuela: regresar un alien pequeño y violeta al lugar donde apareció. La nueva película de Santiago Loza desafía los cánones de un género apenas explorado en el cine nacional.

Los descastados son quienes merecen la aventura. Santiago Loza crea la perfecta película marciana argentina, una que le baila en la cara a preconceptos, límites autoimpuestos y ausencia de ferocidad. Cuenta, claro, una odisea, una doméstica, de estaciones de servicio en la provincia. Es la aventura de Tania, Daniela y Pedro (Romina Escobar lista para invadir el planeta con su sinceridad, Paula Grinszpan y Luis Sodá). Es un duelo también, y es animarse al fantástico travestido de sci-fi sentido: hay un marciano luminoso, avasallador y disparatado. Así, los seres que brillan avanzan a pasos de neón y de hermandad, de lucha social por la identidad con corazón E.T., logrando a cada huella abrir un nuevo surco para el cine nacional y los géneros. Es un hogar, sideral, antes que una película más.

Las facultades (2019). Dir. Eloísa Solaas

Ya sea de Filosofía, Derecho, Física o Piano, todo estudiante tiene sus recursos y artimañas para superar el momento más estresante del año: los exámenes finales. En este retrato completo del ritual de la exposición oral, los contenidos de las distintas materias encontrarán relaciones inesperadas.

Los profesionales del mañana están siendo retratados, debidamente clasificados y seleccionados para dar cuenta de eso que llamamos “educación universitaria”. Los vemos esperando resultados, enfrentándose al momento decisivo de un examen, repasando e intentando hilvanar razonamientos que den sentido a eso que leen, una y otra vez, con voluntad fijatoria. O también: aquellos en quienes depositamos hoy nuestra vida institucional o privada fueron alguna vez esos estudiantes de mirada perdida o perpleja, que hoy se enfrentan a otros yo del futuro yos del futuro, los académicos.

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