Ladj Ly: «Hacemos concesiones todos los días para sobrevivir»

Entrevista al director de Los Miserables

entrevista a Ladj Ly, director de Los Miserables

El realizador francés Ladj Ly es conocido por sus  llamativos documentales web que reflejan las realidades de la vida social y política. Después de los disturbios de París en 2005, a Ladj Ly le sublevó la muerte de dos jóvenes, Zyed Benna y Bouna Traoré, que se escondían en una subestación eléctrica en Clichy-sous-Bois. Este hecho le llevó a filmar lo que ocurría en su barrio durante un año para realizar un documental que se tituló ‘365 días en Clichy-Montfermeil‘ (2007). Continuó trabajando en documentales, y en 2014 dirigió ‘365 días en Mali’, que puso de relieve la situación de una región en crisis donde las milicias y los tuaregs se preparaban para la guerra.

En 2017, Ladj Ly dirigió su primer cortometraje, ‘Los Miserables‘, que fue nominado a un César en 2018, y que le inspiró para rodar su primer largometraje del mismo título, que narra la historia de Stéphane, un miembro de la Brigada de Lucha contra la Delincuencia de Montferneuil, un suburbio al este de París. Allí conoce a Chris y a Gwada, dos compañeros con mucha experiencia, y no tarda en descubrir que las bandas del barrio no se llevan nada bien. Se ven desbordados durante un arresto y un dron filma todos sus movimientos, todo lo que hacen.

Inspirándose en los disturbios de 2005, el director Ladj Ly explora el ‘Montfermeil’ actual, el mismo lugar que Victor Hugo usó como decorado para una parte de Los miserables en 1862. Han transcurrido más de 150 años desde entonces, pero los parecidos entre los enfadados jóvenes encapuchados de hoy y Gavroche no pueden ser más claros.

En la siguiente entrevista, Ladj Ly se sincera sobre su debut cinematográfico premiado en Cannes y realiza una interesante reflexión sobre los conflictos sociales que aborda en su película.

Entrevista a Ladj Ly, director de Los Miserables

Has realizado documentales en la web que llamaron mucho la atención, como ‘365 días en Clichy-Montfermeil’ y ‘365 días en Mali’. ¿Puedes contarnos esas experiencias?

Me pasé enseguida a los documentales con ‘365 días en Clichy-Montfermeil’, que se rodó durante los disturbios de 2005. Los disturbios estallaron justo debajo de mi edificio, y como yo siempre estaba filmando tenía unas 100 horas de material. Varios medios me hicieron ofertas para comprar mi material ya que eran las únicas que había realizadas desde dentro. Pero decidí no vender nada y hacer mi propia película. Todas nuestras películas del colectivo Kourtrajmé estaban disponibles de forma gratuita en Internet. Empezamos a hacerlo antes de que existiera YouTube o Dailymotion.

Unos años más tarde hice ‘365 días en Mali’ basándome en los mismos principios. Los periódicos decían que Mali se había convertido en el lugar más peligroso del mundo debido a la presencia de Al Qaeda y del denominado Estado Islámico. Pero yo conocía bien el país y no encajaba con la imagen que transmitían los medios. Decidí ir allí y empecé a rodar al azar. Cuando volví a case se lo propuse a varias cadenas, pero ninguna quiso emitirla tal y como era, así que la subí a Internet.

Luego vinieron ‘Go Fast Connection’ y ‘À Voix Haute – La force de la parole’, codirigida con Stéphane de Freitas. Ambas llamaron mucho la atención…

‘Go Fast’ es una docu-ficción realizada tres años después de los disturbios donde abordé el tema del tratamiento que dan los medios a los suburbios. ‘À Voix Haute – La force de la parole’ fue en sus inicios un proyecto independiente al que France Télévision acabó incorporándose. Nos dieron total libertad: les gustó tanto lo que rodamos que nos ofrecieron estrenarla en los cines. Esta película muestra que todavía hay esperanza en los suburbios, a pesar de todos los problemas, que en esos barrios hay personas que tienen talento y que no siempre encajan con los clichés con los que se les etiquetan. Ese siempre ha sido mi enfoque: mostrar la realidad.

‘Los Miserables’ es tu primer largometraje producido de forma clásica. ¿Es la culminación de todas tus experiencias?

No estoy seguro de que sea una culminación. Espero que sea más bien un punto de partido que un punto final. Pero es cierto que en esta película hablo un poco de mi vida, mis experiencias y las de mi familia. Todo se basa en hechos reales: la alegría de la victoria en el Mundial de fútbol, la llegada del nuevo policía al barrio, el dron, e incluso el león robado y los gitanos. Durante cinco años filmé todo lo que sucedía en mi barrio, sobre todo a los policías. En cuanto aparecían, cogía mi cámara y filmaba, y un día grabé un auténtico abuso policial. Quería mostrar la increíble diversidad que existe en esos barrios. Sigo viviendo allí. Es mi vida y me encanta rodar allí. ¡Es mi plató de cine!

«La primera vez que la policía me detuvo y me registró tenía 10 años. Así que los conozco muy bien porque llevo mucho tiempo conviviendo con ellos». Ladj Ly

¿Sueles retratar a todos los protagonistas sin prejuicios o tabúes?

Por supuesto, porque la realidad siempre es compleja. El mal y el bien están en ambos lados. Intento filmar cada personaje sin juzgarlo. Vivimos en un mundo tan complejo que resulta difícil hacer juicios rápidos y definitivos. Los barrios son polvorines, hay clanes, y a pesar de eso, todos intentamos vivir juntos y evitar que las situaciones estallen. Eso es lo que muestro en la película: las concesiones que hacemos todos los días para sobrevivir.

Parece que todo sucede en un contexto de pobreza y desempleo ¿Es la raíz de todos los problemas?

Es fácil vivir juntos cuando tienes dinero. Cuando no tienes es mucho más complicado: necesitas hacer concesiones, pequeños acuerdos porque hay que sobrevivir. Los policías también viven en modo supervivencia, ellos tampoco lo tienen fácil. ‘Los Miserables’ no está a favor de los delincuentes ni de los policías. He intentado ser lo más justo posible. La primera vez que la policía me detuvo y me registró tenía 10 años. Así que los conozco muy bien porque llevo mucho tiempo conviviendo con ellos. La mayoría de esos policías no están bien formados. Viven en condiciones difíciles y en el mismo barrio.

¿Podríamos decir que ‘Los Miserables’ es una película humanista y política? En el sentido de que no juzgas a las personas sino que denuncias implícitamente un sistema en el que todos terminan siendo víctimas, residentes y policías por igual.

Exactamente, y la responsabilidad recae en los políticos. Se podría decir que las cosas van de mal en peor. A pesar de eso, todos hemos aprendido a vivir juntos en unos barrios donde conviven 30 nacionalidades diferentes. La vida en los suburbios está a años luz de lo que lo se ve en los medios. ¿Cómo van a resolver los problemas nuestros políticos si no nos conocen ni saben cómo vivimos?

Otra realidad que se muestra en la película y que contrasta con los clichés habituales, es la representación de las etnias. ¿Nos puedes decir algo sobre este tema?

Bueno, es que las cosas son así. Hay gente de todas partes conviviendo en un mismo lugar. Entre Chris, un policía racista blanco, y «El alcalde», una figura negra del vecindario, las cosas también son complejas: se odian pero mantienen pequeños «arreglos» porque se necesitan mutuamente. A menudo, los policías se ven obligados a pasar por alto ciertas cosas que hacen los residentes porque de lo contrario sería un estado de guerra permanente.

Los miserables dirigida por Ladj Ly
Escena de «Los miserables», dirigida por el cineasta francés Ladj Ly.

Tu manera de dirigir también va a contracorriente: evitas el estilo de montaje de los videos promocionales, la música estereotípica de hip-hop. ¿Par ti era importante que la narración y las escenas hablaran por sí mismas?

Quería que los primeros 40 minutos de la película fueran una inmersión pacífica en el barrio. Primero quería llevar al público a mi mundo, antes de entrar en acción. Es como si estuvieras paseando, familiarizándote con los personajes y con el tejido social del barrio. De hecho, la música es más electro que hip-hop. Quería evitar todos los clichés predecibles de los suburbios, incluso la forma en la que se habla.

Hablemos de los actores. ¿De dónde es Djebril Zonga (Gwada)?

Es un colega de Clichy-sous-Bois. Era modelo y yo no sabía que era actor. Me resultaba difícil encontrar un chico negro. No hay muchos actores negros, aparte de Omar Sy o Jacky Ido. Se pueden contar con los dedos de una mano. Cuando supo que estaba haciendo un casting, me llamó. Yo no sabía que era actor y además era guapo. Pero yo quería a alguien con mal careto para interpretar al policía de la BAC (Brigada contra el crimen). Aun así le hice hacer algunas pruebas sin demasiadas expectativas, y fue genial.

¿Y Alexis Manenti, que encarna a Chris, el desagradable policía racista?

Lo conozco hace mucho tiempo, es parte de la pandilla de Kourtrajmé. Es cierto que su papel no es nada fácil. Su personaje es un cretino absoluto, pero le queda una pizca de humanidad que hemos tratado de mostrar. Ha bordado el papel y a pesar de su lado odioso, el público acaba encariñándose con él.

Damien Bonnard es más conocido e interpreta a Stéphane, el recién llegado.

No lo conocía de nada. Alexis ya había trabajado con él y me dijo que debería conocerlo. Así que organicé un encuentro. Parecía de otro planeta, igual que en la película. Nunca había estado en los suburbios, ¡estaba en shock! Y se ve perfectamente en la pantalla, clava al personaje y resulta conmovedor. Con él a bordo, ya tenía a mis tres policías. Después está Steve, que interpreta al alcalde. Lo encontré durante el casting y ya había hecho muchas películas. A los demás los encontré en la calle.

«El fútbol logró unirnos: no había color de piel, ni clases sociales, todos éramos franceses». Ladj Ly

También está Jeanne Balibar, irreconocible como jefa de policía, y una sorpresa en tu película…

Ella estaba rodando su propia película en Montfermeil. Yo no la conocía. Alguien me llamó porque necesitaba que la echaran una mano y nos hicimos amigos. Le propuse el papel y aceptó. Fue un encuentro maravilloso. Es cierto que sorprende verla en la película… nadie espera verla en un papel así.

Julien Poupard es el director de fotografía. ¿Cómo fue trabajar juntos?

Entendió enseguida mi mundo, la manera en que quería filmar. Siempre he sido el operador de cámara en mis películas anteriores, y al principio me sentía un poco frustrado. Pero Julien es tan bueno y lo entendió todo tan bien, ¡que me daba la impresión de que era yo el que filmaba! Julien ha hecho un trabajo maravilloso. No solo tiene talento, además es humilde, adorable… Estoy feliz de haberlo conocido.

¿Qué hay del montaje? ¿Tenías mucho material?

Flora Volpière es una grandísima montadora. Filmé mucho material. Teníamos unas 100 horas de película. Flora lleva 20 años trabajado con Kourtrajmé. Ha montado todas las películas de Kim, es una killer, alguien muy especial.

El título hace referencia al libro de Victor Hugo, y la película comienza con banderas francesas en la noche siguiente a la victoria de Francia en el Mundial de fútbol. ¿Querías hacer una película no solo sobre los suburbios, sino también sobre Francia?

Soy francés. A veces nos dicen que no somos franceses, pero siempre nos hemos sentido franceses. Soy un poco mayor que los personajes de la película, y el 12 de julio de 1998 me marcó para siempre. Lo recuerdo como si fuera hoy. ¡Tenía 18 años y fue mágico!

El fútbol logró unirnos: no había color de piel, ni clases sociales, todos éramos franceses. Lo volvimos a sentir en el último Mundial, como si el fútbol fuera no único que nos uniera. Es una pena que no haya otro tipo de vínculo entre la gente, pero es cierto que son momentos maravillosos que merece la pena vivir y filmar. La película comienza con este acontecimiento, antes de volver a la realidad más sombría de la vida cotidiana, donde cada persona vive según su color de la piel, su religión y su clase social.

Fuente: Caramel Films
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