Crítica: Mujercitas


Mujercitas dirigida por Greta Gerwig

Greta Gerwig quiere contarnos algo. Se trata de una historia muy conocida, una novela canónica que ya cuenta con múltiples adaptaciones cinematográficas y televisivas. Gerwig nos narra la historia de ‘Mujercitas’, novela de Louisa May Alcott publicada en 1868, pero la directora y guionista nos la cuenta desde su propia perspectiva. Su mirada tiene algo de homenaje y una personalidad especial que ya reflejó en ‘Lady Bird’, película que fue debidamente premiada como Mejor Comedia en los Globos de Oro de 2018. La carrera de Gerwig nos está demostrando que existe una temática particular que le preocupa y que trata desde un punto de vista actual, original y muy honesto: el paso a la vida adulta de las mujeres. Se podría hablar de un coming of age, aunque en ocasiones, como cuando escribió ‘Mistress America’ o ‘Frances Ha’ junto con Noah Baumbach, este paso a la adultez se de en los veintitantos y no en la adolescencia, unos coming of age tardíos pero con los que la juventud actual se siente irremediablemente identificada.

Mujercitas‘ se narra desde la etapa más adulta de las hermanas, contando así su infancia/adolescencia en clave de flashback. Gerwig mira un pasado que aparece alegre y sencillo y lo subraya con una fotografía bastante más cálida que la que vemos en las escenas del presente adulto. Lo mira como lo hacen las protagonistas y como en general se recuerda todo tiempo anterior en momentos de actual crisis, con una mezcla de añoranza e idealización. Las secuencias en las que todas las protagonistas comparten pantalla al mismo tiempo están llenas de un dinamismo caótico y cómico, seguramente coreografiado pero que no por ello deja de resultar convincente. Las frases que se pisan, las risas, todo detalle en la acción ayuda a crear el tono desenfadado en el que se encuentra la película. A Laurie ─interpretado por Timothée Chalamet─ le provoca cierta envidia sana estos cuadros de familia unida y sororidad. El espectador mira a las hermanas March como lo hace Laurie, deseando formar parte de ese pintoresco grupo. Luego llega la vida adulta y con ella la irremediable toma de decisiones, los golpes y las despedidas. Las adultas Amy y Jo se atreven a arriesgarse, recuperando parte del fuego juvenil y re-direccionándolo hacia el futuro. Los dos tiempos están retratados de forma impecable por el director de fotografía Yorick Le Saux; la textura y posibilidades del fotoquímico favorecen la inmersión por parte del espectador, pues resulta imprescindible sentirse cerca de los personajes para disfrutar y valorar esta película.

Mujercitas dirigida por Greta Gerwig
Saoirse Ronan y Timothée Chalamet en una escena de «Mujercitas», dirigida por Greta Gerwig. Fuente: Sony

Gerwig conserva de la novela la esencia de las protagonistas, y los actores y actrices añaden los matices necesarios para que el espectador se adentre de lleno en la familia March y en sus amigos. Laura Dern, Timothée Chalamet, James Norton, Louis Garrel, Chris Cooper, Meryl Street o Bob Odenkirk son algunos de los actores que encarnan un reparto exquisito. Emma Watson interpreta a Meg ─la hermana mayor─ de manera bastante convincente y Eliza Scanlen ─a la que hemos visto en la serie ‘Heridas Abiertas’ trabajando un registro bastante diferente─ es Beth; que carece de un gran arco de desarrollo pero que precisamente por ello es el personaje más simbólico de todos. Florence Pugh es Amy y Saoirse Ronan es Jo. Cada hermana tiene un talento artístico diferente, pero Amy y Jo son las únicas que persiguen de forma más activa un modo de vida relacionado con las artes, un futuro diferente al impuesto en aquella época para las mujeres de su edad. Envidia, admiración, amor y sororidad son emociones o conceptos que componen la esencia de la relación entre todas las hermanas y entre Amy y Jo de manera más directa.

Mujercitas’ es una película que actualiza uno de los clásicos más importantes de la literatura universal. Para ello Gerwig no ha necesitado crear una ambientación histórica actual, sino que se ha sumergido de lleno en la Norteamérica rural y urbana de finales del siglo XIX y desde ahí nos habla de cuestiones actuales como la identidad, la clase social, la muerte, el amor y la creatividad.

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