Crítica: El escándalo (Bombshell)


El escándalo (Bombshell) de Jay Roach (con Charlize Theron)

El escándalo (Bombshell)‘ narra la historia de cómo un grupo de mujeres de la plantilla de Fox News trató de exponer los repetidos abusos sexuales por parte del dirigente de la compañía: Roger Ailes. El tema y la historia de la película son ahora más relevantes que nunca. Cada vez más grandes productores, directores o actores con cierto poder se destapan como acosadores sexuales a raíz del movimiento Me Too, que tiene como objetivo fomentar la sororidad y evitar que se repitan casos similares. Harvey Weinstein fue uno de los más sonados, pero en las acusaciones gente como Kevin Spacey, Louis C.K o Dustin Hoffman se revelaron como depredadores sexuales. Y continúan apareciendo más famosos cuya popularidad, y fama de carismáticos, simpáticos y graciosos hace que dudemos primero de los dedos acusadores antes que de los acusados, hasta que el número de mujeres que exponen casos similares es tan ridículo que no queda más que creerlas.

Admito que siempre soy escéptico con este tipo de películas, sobre todo ahora que están proliferando más. Por supuesto hablando de los grandes blockbusters o películas hollywwodienses. Me parece muy mezquino que traten de concienciarme, de venderme que esto está mal, cuando lo más probable es que el que haya producido la película fuese íntimo amigo de Weinstein, estuviese al corriente de todo lo que hizo, o que incluso realizase actos similares. Y esta pasividad seguro que se aplica a muchos de los actores y directores que puedan participar en este tipo de producciones. La conclusión es que gente mala hay, que le vamos a hacer. Por suerte esta película es nauseabunda, al menos a ratos.

En lo que más acierta el guion de ‘El escándalo (Bombshell)‘ es en el retrato de Roger Ailes. Particularmente no conocía los hechos retratados en la película. Por eso, cuando es presentado como personaje no resulta especialmente repelente. De hecho, resulta algo entrañable. Trata bien a sus subordinados, les ayuda. Es empático, y es brusco, pero solo en pos de obtener mejores resultados televisivos. El error en el que hubiera caído la película hubiese sido retratarlo como un magnate desalmado, salido de una peli familiar de los 80, que zarandea a un pequeño niño de 10 años que le está tratando de impedir construir su centro comercial. Cuando llega la escena con Margott Robbie (nominada al Oscar a mejor actriz de reparto) tenemos la misma visión que tiene ella de él. Y por eso resulta tan efectiva y repugnante. Es un ser monstruoso, desagradable y patético. Pero no humanizarle sería no convertirlo en una amenaza real. Sabemos que es una persona, una horrible, pero no es una absurda caricatura.

Por suerte también, el problema se nos presenta como endémico. Se trata como natural el sistemático abuso de poder en cada uno de los escalafones, donde los subjefes operan del mismo modo. Fox News es el sitio más tóxico y apestoso del planeta. La cosificación es constante y se da por hecho; los presentadores o colaboradores en cada uno de los programas juzgan y bromean sobre el cuerpo de sus compañeras, previo paso por la audición de Roger, en la que juzga si tu aspecto físico es “objetivamente” apto para la televisión. Si se te ocurre tratar noticias desde el prisma más ínfimamente feminista estarás condenada a desaparecer de antena. Toda la redacción desprende un aura de maldad y despotismo. Es mas o menos una televisión de Vox, pero con el altavoz de Atresmedia y Mediaset juntos. Y es algo que se transmite de manera razonablemente efectiva.

Charlize Theron y John Lithgow en El escándalo (Bombshell)
Charlize Theron y John Lithgow en «El escándalo (Bombshell)». Fuente: eOne Films

En lo relativo a la moral de la película me parece correcto la forma de aproximarlo. No es nada brillante, ni osado, ni un desafío contra el conglomerado de Hollywood, pero me parece lo suficientemente respetuoso, haciéndote ver que hay un problema que implica muchas más personas que un director depravado, y el resultado final es una película impactante para el espectador. El guión es correcto, sin alardes, siendo la historia de base bastante interesante ya de por sí. La dirección y el montaje tiene un par de momentos bastante lúcidos que ayudan a hacerla más dinámica, y en general el estilo de cámara en mano funciona bien todo el rato, está bien. ‘El escándalo (Bombshell)’ es una película correcta en líneas generales. Está bien. Quizá la conclusión es demasiado positiva, demasiado victoriosa. Y si bien la escena en la que Margott Robbie interactúa con Roger es asquerosa, formalmente el resto de la imagen transmite una asepsia que rebaja un poco la intensidad del drama.

Las actuaciones son buenas, sobre todo del trio protagonista (Charlize Theron, Nicole Kidman y Margot Robbie). Si tuviese que destacar a una sería Charlize Theron, papel que le ha valido su tercera nominación al Oscar.  Ahora toca hablar de lo mejor de la película: el maquillaje. La caracterización es brillante. En el caso de Roger Ailes es excelente; de hecho, llegué a pensar que el actor que le encarna había tenido que ganar peso para el papel. Pero el de Megyn Kelly, en este caso Charlize Theron es casi espeluznante, rozando, y esto lo digo en el mejor sentido de la palabra, el valle de inquietante. No sólo no parece Charlize Theron en ningún momento, sino que, tras una posterior búsqueda en Google, pude comprobar que es clavada a la verdadera Megyn Kelly. Desconozco si es prostéticos, maquillaje, CGI, o una combinación de todas ellas, pero es verdaderamente impresionante.

Una película que a priori no parece tan necesaria, pero todavía hay una buena parte de la población no solo poco concienciada con este problema, sino que dudan de cualquier testimonio denunciando este tipo de hechos ante la opinión pública, e incluso acusan a las denunciantes de buscadoras de fama o atención.  Vemos que repercusiones tiene enfrentarte al poder establecido, sobre todo cuando eres una mujer, y el poder son hombres ricos, calvos, gordos, maleducados, y que cuentan con el favor de la gente. Así que ya saben, lleven a su colega más rancio a ver si se le quita la tontería.

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