No Smoke, taste your dreams


Smoke (1995), dirigida por Wayne Wang

No es buen momento para empezar a fumar. Las enfermedades respiratorias persiguen a uno de los placeres más mortíferos de la cultura occidental y se ceban,  hoy más que nunca, con las personas que tienen los pulmones acartonados. Sin embargo, no cabe duda que, para los que hemos pasado horas meditando bajo el humo, elucubrando historias imposibles frente a un folio en blanco, no hay nada mejor que una buena taza de café y un cigarro, como decía Johnny Guitar, ¿Verdad, Jimmy Jarmusch?

Si durante estos días de confinamiento os invade la nostalgia por esta vieja costumbre, solo existe un sano y único remedio sin poner en riesgo la salud. Recuperar del ostracismo una película perdida en los VHS de los noventa, ‘Smoke‘, de Wayne Wang.

Desempolvad los viejos restos de ceniza de su caja; dedicad unos segundos a inspirar el olor a plástico grueso que aun se conserva en el interior, para viajar al pasado como Proust con su magdalena; rebobinad la cinta, porque seguramente no habréis cumplido con la obligación que todo buen socio de videoclub debía realizar antes de 24/48 horas; dadle al play y escuchad como arranca el motor de los cabezales mientras leéis por enésima vez las advertencias del copyright.

Smoke (1995), dirigida por Wayne Wang
«Smoke» (1995), dirigida por Wayne Wang.

Una vez cumplido con el viejo ritual, sentaos y saboread las historias que por cada calada de este cigarro crean cortinas de humo en el aire. Es tabaco del bueno, os lo aseguro. Vuestra marca favorita.

‘Smoke’ es un álbum de instantáneas del tiempo, capturadas por una vieja Canon AE1 de 35mm. La vida girando entorno a un estanco en un viaje de ida y vuelta hacia el pasado de los protagonistas, para resolver sus conflictos personales. Ese viejo amor olvidado, roto por el rencor y las mentiras, que aparece de pronto. Nuestros propios fantasmas que nos congelan hasta pudrirnos en la soledad para que no podamos continuar hacia delante. O la búsqueda de respuestas ante un interrogante que ha marcado a hierro y fuego todo nuestro porvenir.

Todos queremos una segunda oportunidad para apaciguar nuestros problemas personales, deshacernos de las cenizas una vez que el fuego se haya apagado. Quizás este confinamiento y ‘Smoke’ nos ayude a enterrarlas y a reflexionar sobre como recobrar nuestros sueños una vez que todo esto termine.

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