10 películas contra el bulo de que el cine de autor es aburrido


Recomendaciones de cine de autor en plataformas de video bajo demanda

En tiempos de cuarentena, y ante la difícil situación que el mundo vive ahora mismo, el cine es una vía de escape inigualable. Actualmente existen numerosas plataformas de video bajo demanda en las que podemos disfrutar de extensos catálogos en materia de cine y series, y a veces resulta complicado optar por una u otra plataforma, y más aún encontrar propuestas específicas dentro de dichas plataformas que llamen nuestra atención y nos animen a pulsar el ‘play’. Con este artículo, mi intención es recomendaros que os hagáis con Filmin si os lo podéis permitir porque es la plataforma de streaming con mejor catálogo del planeta. Pero además, he querido recomendaros 10 joyas disponibles en la citada plataforma que pueden salvaros de una tarde de tedio, o mejor aún, estimular vuestra cinefilia de una forma particular. Se trata de películas independientes y de cine de autor en su mayoría, títulos sugerentes que quizás no son demasiado conocidos o no han tenido el impacto que merecen, y por eso he querido destacarlos en esta entrada. Sin más, os dejo con 10 joyas de Filmin estrenadas en los últimos 15 años.

Un minuto de gloria (Kristina Grozeva, Petar Valchanov, 2016) – Bulgaria

Película de 2016 que tuve la suerte de ver en el Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria. Cuenta la historia de un hombre que trabaja limpiando las vías de tren, se encuentra una gran cantidad de dinero en el suelo y decide devolverlo a la policía. A partir de ahí, su vida cambia para siempre. La premisa en sí ya es interesante, pero este filme realmente destaca por cómo perfila al protagonista en contraste con aquellas personas que desean darle un premio que a él personalmente no le importa demasiado. Mientras que este hombre demuestra humildad, sencillez y solo devolvió el dinero porque era lo correcto, la mujer que va a entregarle un premio por su gesto pertenece a una clase social superior, tiene una fijación con el plano material y en ningún momento empatiza con el protagonista. Su estatus social no solo choca con el hombre a nivel económico, sino también a nivel de intereses y prioridades.

Me resultó una película muy estimulante porque nos habla de la deconexión que existe entre las élites y las clases bajas, que siempre sufren las consecuencias de las decisiones de los primeros. Es un filme divertido, ácido y mordaz en su crítica social. Una muestra de buen cine de autor.

Simon Killer (Antonio Campos, 2012) – USA

Simon Killer‘ trata de un graduado universitario que viaja a París tras haber roto con su pareja. Allí conoce a una prostituta con la que inicia una relación que le llevará por derroteros sombríos. La película es muy potente a nivel visual y está liderada por un brillante Brady Corbet, actor que ha dejado la interpretación a un lado en el último lustro para dedicarse a la dirección. La historia va creciendo en oscuridad y complejidad a lo largo de su metraje, y el viaje que vive el personaje protagonista es cautivador porque vas conociendo quién es de manera gradual. Es una película que habla sobre las apariencias, sobre nuestros instintos primarios y se atreve a transitar líneas morales que enriquecen la trama.

Vuelvo a incidir en la fantástica interpretación de Corbet. Es una pena que haya «abandonado» su labor como actor, pero quizás hayamos ganado a un gran cineasta, y estoy seguro que aprendió mucho de este filme.

Columbus (Kogonada, 2017) – USA

Se trata del debut en la dirección de Kogonada, cineasta cuyo trabajo previo se concentraba en ensayos visuales sobre filmografías de directores así como características que definen su trabajo y estilo. Kogonada fue parte del Jurado del Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria y pudimos ver varios de sus trabajos en la gran pantalla, los cuales os recomiendo encarecidamente. Entrando en ‘Columbus’, lo que hace especial a esta película es el uso del silencio y la narrativa visual, en todo momento enfatizada por la simetría y belleza de los planos de Kogonada. La arquitectura en el filme es imprescindible, ya que uno de los protagonistas (John Cho) es arquitecto y tiene conversaciones sobre edificios, su significado y relevancia con la coprotagonista (una espléndida Haley Lu Richardson).

La película es elegante en todo momento y la puesta en escena es minimalista pero siempre hay mucho mimo en la composición de los planos, algo por otra parte lógico ya que el trabajo anterior de Kogonada se basa en el análisis del montaje y la composición de grandes cineastas. ‘Columbus‘ es una película extraordinaria porque es sencilla pero incisiva, sutil pero con una carga emocional latente en todo su metraje. Es una película especial porque exprime la máxima de «menos es más» y lo hace siempre con un gusto exquisito. Fue una de mis películas favoritas de su año y estoy deseando ver lo nuevo de este cineasta tan estimulante.

Aloys (Tobias Nölle, 2016) – Suiza

Otra joya de festival. ‘Aloys’ es el debut en la dirección de Tobias Nölle en solitario. La película relata la historia de Aloys, un investigador privado solitario que es contactado por una misteriosa mujer con la que se comunica a través del teléfono. Ahí comienza un viaje extrasensorial en el que realidad e imaginación se funden en uno solo. Y debo decir que esta película tiene uno de los mejores montajes que he visto jamás. Existen tantas metáforas y juegos visuales a lo largo del filme que resulta realmente abrumador. Tuve la oportunidad de hablar brevemente con el director, y me comentó que solo al montaje del filme le dedicaron unos seis o siete meses, algo por otra parte comprensible una vez visto el filme.

La película tiene algunas características similares a ‘Her’ (Spike Jonze, 2013), ya que en ambas el protagonista es un hombre solitario que empieza a comunicarse con una voz y crea una relación muy particular con ésta. Al preguntarle por las similitudes, Tobias Nölle me contó resignado que los paralelismos son una mera casualidad, y que el estreno de ‘Her’ le pilló con el guion ya escrito. No obstante, os recomiendo que veáis ‘Aloys’ porque es una película portentosa en el plano audiovisual. No solo te mantiene atento a la historia de principio a fin, sino que el despliegue de herramientas cinematográficas del filme es tan espectacular que te desarma por completo. Me entristece ver que Nölle no haya estrenado nada desde entonces, y solo deseo que vuelva porque puede ser uno de los cineastas europeos más interesantes de los próximos años.

El otro lado de la esperanza (Aki Kaurismäki, 2017) – Finlandia

Aki Kaurismäki estrenó esta película tras un descanso de seis años respecto a su anterior trabajo, y esa vuelta no pudo ser mejor. Este filme cuenta la historia de Khaled, un hombre sirio que huye a Finlandia para buscar a su hermana y comenzar una nueva vida alejado de su país. Sin embargo, la inmigración en el país no es vista con buenos ojos y es rechazado por numerosos ciudadanos que lo increpan. Se trata de una historia realmente triste y de mucha carga social que, por otra parte, es manejada desde la comedia en muchos momentos de su metraje. Kaurismäki entremezcla el poderoso mensaje con un tono cómico que le sienta de maravilla al filme para aligerar ciertos momentos y que el contraste con el drama de otras secuencias sea más pronunciado.

Cine de autor que recuerda ligeramente a Wes Anderson, principalmente en el uso del color en algunos escenarios del filme así como el tipo de humor que posee. Además, su hermosa fotografía le proporciona un matiz setentero que le aporta personalidad. En definitiva, ‘El Otro Lado de la Esperanza‘ es una preciosa película sobre la dignidad humana, la lucha contra la intolerancia y todo ello aderezado con grandes dosis de humor y una cuidada puesta en escena.

Upstream Color (Shane Carruth, 2013) – USA

‘Upstream Color’ es la segunda película de Shane Carruth como director tras la fascinante ‘Primer‘. Carruth es amado en el circuito independiente por su particular forma de contar historias. Tanto su primer filme como el que nos ocupa ahora mismo comparten similitudes, aunque se trate de dos animales muy distintos. Carruth cuida mucho el apartado audiovisual y el montaje de sus películas, además de poner especial hincapié en el diseño de vestuario y producción para construir un microuniverso con personalidad propia. En el caso de ‘Upstream Color’, nos encontramos con un drama con trazas de ciencia ficción en el que dos protagonistas se atraen mutuamente y observamos su historia a través de una narrativa fragmentada en la que se ponderan ideas sobre la identidad y la conexión de una forma abstracta y experimental.

A falta de un revisionado (la vi hace muchos años), he decidido incluirla en esta lista de recomendaciones de cine de autor porque no es cine convencional (más bien lo contrario), y su ambición temática así como su maestría técnica son lo suficientemente estimulantes para que el filme ronde tu cabeza durante horas o días. Creo que Carruth oscurece innecesariamente su relato a través del montaje, pero es su forma de jugar con las herramientas a su alcance y exigir del espectador algo más que un simple visionado pasivo. Es una película que divide al espectador con facilidad, pero si compras su propuesta puede seducirte.

Climax (Gaspar Noé, 2018) – Francia

‘Climax’ relata los eventos que ocurren durante una noche en un local de ensayo de un grupo de bailarines/as donde el exceso y la locura se apodera de todos ellos. ‘Climax’ es la típica película que no deja indiferente a nadie. Tiene una personalidad tan arrolladora, y es tan intensa en todo momento que puede dejar exhausto al espectador. Los números musicales (sobre todo el primero) son realmente espectaculares, no sólo por la coreografía sino por la absoluta entrega de los intérpretes a cada escena, a cada movimiento, como si hubieran entrado en un estado de trance o éxtasis perpetuo. La película habla sobre el exceso y los instintos primarios, va en constante ascenso, y cuando crees que va a tomarse un respiro se trata de un paso atrás para coger impulso hacia la siguiente secuencia. Es un visionado hipnótico que te sacude, te hace sentir sucio y crea una reacción visceral que te acompaña mucho tiempo después de haber abandonado la sala de cine.

Definitivamente no es una película para todo el mundo, y si no entras en su juego y estilo, pueden ser 97 minutos dolorosos. Pero si queréis sentir muchas emociones distintas a lo largo de su metraje y observar una historia contada de forma única y transgresora, ‘Climax‘ es una excelente opción.

Polytechnique (Denis Villeneuve, 2009) – Canadá

Esta película está basada en la masacre de Montreal de 1989, en la que un joven misógino asesina a un grupo de estudiantes universitarias en la Facultad de Ingeniería. Esta película es uno de los primeros esfuerzos de Denis Villeneuve en la dirección de largometrajes, y a día de hoy es mi película favorita de su extraordinaria filmografía. Al igual que ‘Elephant’ (Gus Van Sant, 2003), ‘Polytechnique’ cuenta la historia de una masacre tanto desde el punto de vista de las víctimas como del asesino. Es un filme corto (77 minutos), y fue rodado en blanco y negro para evitar la presencia de sangre en pantalla. ‘Polytechnique’ es una historia desoladora porque nos pone en la piel de los estudiantes universitarios y su día a día, sus problemas, sus sueños y objetivos desde una perspectiva realista y sobria. Para cuando te has familiarizado con ciertos personajes y su entorno, el horror comienza y sientes un desasosiego que te atraviesa. Es un filme que explora numerosos sentimientos como la sensación de miedo, impotencia, finalidad, así como la de odio y frustración que desprende el asesino.

Es un relato que impacta y marca porque estas masacres siguen sucediéndose a día de hoy, especialmente en los Estados Unidos, pero la misoginia del asesino es la que vuelve atemporal al filme, porque es un sentimiento que siempre ha formado parte de nuestra sociedad y está ligado en mayor o menor medida con el machismo y sexismo. Es un visionado duro pero merece la pena porque no sólo es un largometraje bien dirigido, sino también una historia con la que empatizas y la sientes muy de cerca porque muestra complejos y percepciones intolerantes que siguen formando parte de nosotros como especie. Y nos hace reflexionar, un acto que deberíamos poner en práctica más a menudo.

The One I Love (Charlie McDowell, 2014) – USA

Voy a intentar venderos esta película sin apenas hablar sobre ella. Creo que tiene una premisa tan interesante y un desarrollo tan sorprendente, que verla sin concepciones previas ni ideas claras sobre su trama va a ayudaros a disfrutarla mucho más. ‘The one I Love’, liderada por Elisabeth Moss y Mark Duplass cuenta la historia de un matrimonio en crisis que decide irse un fin de semana a una casa de campo para intentar salvar su relación. Y hasta aquí puedo leer. Puede sonar a premisa muy vista que no va a aportar cosas nuevas, pero nada más lejos de la realidad.

Se trata de una propuesta original, refrescante, con elementos que la vuelven única. Es un filme que te hace cuestionarte lo que estás viendo y percibiendo, y al mismo tiempo está utilizando ciertos recursos para informarnos sobre la pareja, su forma de ser, cuánto se conocen y por qué han alcanzado esa situación en la que quizás no hay vuelta atrás. De primeras puede parecer un drama romántico al uso, pero la comedia hace acto de presencia en varios momentos, y la psicología es un elemento esencial en la historia, por lo que su riqueza es apreciable. Para tratarse del debut en la dirección de un joven cineasta, me parece un filme excelente que reta al espectador a mantenerse atento en todo momento para comprender los eventos que se van desencadenando. Si estas líneas os han animado a verla, os pido que no leáis nada más sobre ella. Creo que me lo agradeceréis.

Colossal (Nacho Vigalondo, 2016) – Canadá

‘Colossal’ es el cuarto largometraje de Nacho Vigalondo tras ‘Los Cronocrímenes’, ‘Extraterrestre’ y ‘Open Windows’. Su espléndida ópera prima lo puso en el mapa y sus desiguales esfuerzos posteriores cimentaron su lugar en el cine español y a nivel internacional. Su cuarto filme creo que ha demostrado de una vez por todas que estamos ante un gran director con chispazos de auténtica genialidad. ‘Colossal’ no es una historia de monstruos al uso. El elemento fantástico sirve como metáfora del estado mental en el que se encuentra el personaje de Anne Hathaway, una mujer que tiene problemas con el alcohol y que parece haber perdido el rumbo de su vida. La bebida es un monstruo que está arrasando con todo lo que tenía, con todo lo que la hacía feliz. Por este motivo, la cinta puede disfrutarse a dos niveles. Por un lado, como un filme de fantasía y teórica gran evergadura que entretiene y sorprende por su curiosa propuesta. Por otro, como un drama psicológico sobre los efectos del alcohol y cómo su influencia puede destruir vidas y arrebatarnos todo aquello que poseíamos.

Me parece una película inteligente, autoconsciente, y capaz de expandir su idea de partida para hablarnos de demonios propios y ajenos, de la masculinidad tóxica y de nuestra capacidad para asimilar y aceptar nuestros errores para encontrar la luz al final del túnel y salir al otro lado, con un poco de suerte, siendo personas mejores. Creo que ‘Colossal’ es una película magnífica y merece mayor reconocimiento del que ya tiene.

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