El sacrificio de Nina

Cisne negro, el thriller psicológico de Darren Aronofsky

Cisne negro (2010), dirigido por Darren Aronofsky

Dicen que para alcanzar los sueños se necesita trabajo duro y también hacer muchos sacrificios, y el mundo artístico, que debería considerarse un oficio como cualquier otro, no es ajeno a ello. Músicos, cantantes, bailarines, escritores, entre otros, deben trabajar muy duro para lograr algo en sus campos; pueden, incluso, trabajar horas y horas sin ningún tipo de recompensa, a veces económica, esperando que su trabajo sea reconocido de alguna manera.’Cisne negro‘, película dirigida por Darren Aronofsky y que cumple una década desde su estreno, plantea lo que alguien está dispuesto a realizar con tal de cumplir las metas y las consecuencias que eso puede tener.

En la película se cuenta la historia de Nina, interpretada por Natalie Portman, quien fue ganadora del premio Oscar a mejor actriz por este rol, una bailarina de un grupo de danza de Nueva York que es seleccionada para interpretar el papel de su vida: ser la nueva reina de los cisnes, papel principal del ballet El lago de los cisnes.

Aronofsky, director de películas como ‘Requiem por un sueño’ (2000), ‘La fuente de la vida’ (2006), ‘El luchador’ (2008), entre otras, parte del Ballet y de la ópera creado por Tchaikovsky al igual que se inspira, dicho por el mismo, en la novela El Doble de Fyodor Dostoyevsky, para crear una fábula que mezcla el suspenso con el thriller psicológico, apoyándose de una cámara en mano casi a manera documental, y así contar la historia desde el punto de vista, y dentro de la propia cabeza y piel, de una bailarina atormentada.

Cisne negro, dirigida por Darren Aronofsky
Darren Aronofsky con el actor Vincent Cassel durante el rodaje de «Cisne negro».

Igualmente, se aprovecha del espejo, objeto indispensable para los bailarines de ballet, como una herramienta de autoconocimiento y de duplicidad. Dicho objeto, que se encuentra en gran parte de la película, se convierte en un reflejo constante de su vida y de su personalidad, es una proyección de ella misma.

Nina quiere ser alguien, quiere ser reconocida por su trabajo y se le presenta la oportunidad con la que tanto ha soñado, muy rápido, también buscada y forzada por ella, de convertirse en la nueva reina cisne gracias al director/mentor del Ballet, Thomas Leroy, interpretado por Vincent Cassel. Pero no todo es tan fácil porque para interpretar ese papel como se debe, Nina tiene que enfrentarse a ella misma, a su propia personalidad, a sus miedos y a su madre, quien la sobreprotege mucho, la trata todavía como una niña, representando todo lo que Nina no quiere ser: una mediocre bailarina.

Asimismo, el director del Ballet sabe que su protagonista debe ser perfecta por lo que está encima, aconsejándola, felicitándola, desafiándola y hasta humillándola para sacar  lo mejor de ella. Tanto, que una nueva amenaza aparece en el horizonte: Lily, la nueva, el cisne negro, quien representa todo lo opuesto a lo que es Nina y a una bailarina de ballet como tal al no seguir estrictamente al pie de la letra los códigos que allí se manejan, pero que además puede convertirse en el reemplazo de Nina, algo que pone a dudar a Leroy y a la misma protagonista quien debe convencer a toda costa a su director que ella es la indicada para ese rol.

Cisne negro (2010), dirigida por Darren Aronofsky
Lily (Mila Kunis) y Nina (Natalie Portman) en «Cisne negro» (2010), dirigida por Darren Aronofsky.

Aquella amenaza de reemplazo hace que Nina comience a perder la cabeza, a volverse insegura, a tener miedo y a sentir tanta presión, al punto de que comienza a poner en riesgo todo por lo que ella ha luchado, todo lo que ha conseguido hasta el momento, y a ver su doble por todos lados. Ese doble se le aparece en la calle, en los espejos y se materializa en la propia Lily, traduciéndose en inseguridad e incertidumbre, lo que conlleva a que Nina sienta y realice cosas que antes no hacía, a ver alucinaciones y a convertirse, inclusive, en una asesina.

Cisne negro’ es una reflexión sobre el artista obsesivo que busca la grandeza a toda costa a través del sufrimiento y del esfuerzo a un nivel superlativo. Algunos lo logran, otros se quedan en el camino. El arte, que para muchos es subjetivo, implica sacrificios muy grandes, al punto de que el reconocimiento que se espera puede tardar bastante tiempo y llegar a ser efímero.

La transformación de Nina se cumple cuando se llega al momento cumbre que es la presentación al público, la cual ha esperado por mucho tiempo. Ella logra cautivar y sorprender a la audiencia, a sus compañeras, a su director y a su propia madre, pero lo paga muy caro. Nina ya no es la misma, se ha autodestruido, física y mentalmente, para encontrar la perfección, así sea momentánea con el fin de lograr la gran interpretación, ese momento sublime con el que tanto ella ha soñado.

Para Nina el arte es sinónimo de perfección y dicha perfección requiere de un absoluto e incondicional sacrificio. Ella lo dio todo, incluso su propia vida porque según ella, lo sintió y fue perfecto. El sacrificio valió la pena. ¿Y usted? ¿Hasta qué punto estaría dispuesto a llegar por conseguir lo que desea?

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