Galdós en el cine


Pérez Galdós y el cine

A la muerte de Benito Pérez Galdós, en 1920, solo se habían filmado dos de sus obras. El escritor, que vivió la época del cine mudo y conoció su repercusión social y artística, no llegó a ver la adaptación en celuloide de 1916 basada en El abuelo ni la de Doña Perfecta en 1918, ya que por esas fechas, el escritor se había quedado prácticamente ciego. Es probable que el cine no le interesara, lo que no quita para que supiera lo que significaba como un nuevo espectáculo de masas.

Galdós, como buen dibujante que era, seguro que hubiera podido plasmar en bocetos como serían sus novelas llevadas a ese invento llamado cinematógrafo. Tal vez el escritor soñó, en sus últimos años, con un nuevo triunfo debido en este caso a la adaptación al cine de alguna de sus obras. Para entonces, el cine desarrollaba su propio lenguaje. Se estrenaban películas como ‘El nacimiento de una nación’ (1915) o ‘Intolerancia’ (1916) del director estadounidense D.W. Griffith. Pero en esos momentos el anciano escritor estaba ya muy enfermo y sumido en un mundo de tinieblas.

El abuelo, la novela más adaptada al cine

La filmografía galdosiana, que comienza en 1916, se compone hasta hoy, según la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, de 19 títulos filmados por la industria cinematográfica de habla hispana. La novela de Galdós que más veces se ha adaptado a la gran pantalla ha sido El abuelo, con seis versiones, desde la primera en 1916, película muda dirigida por Domingo Ceret, hasta la última adaptación de José Luis Garci en 1998. Las cinematografías que han adaptado estos títulos han sido la española, la mexicana y la argentina, con doce, seis y una película respectivamente. Existe también una producción estadounidense de 1918 basada en Doña Perfecta titulada ‘Beauty in Chains’, dirigida por Elsie Jane Wilson.

El abuelo (1998), dirigida por José Luis Garci
«El abuelo» (1998), dirigida por José Luis Garci, ha sido la última adaptación cinematográfica de la obra de Galdós en España.

Dentro de todas las versiones cinematográficas de la obra de Galdós, hay títulos de escaso interés y nula relevancia expresiva, como Adulterio, La loca de la casa, La mujer ajena o Misericordia. En otro grupo estarían aquellas películas que, partiendo del universo del novelista y mostrando fidelidad a su temática y estructura, organizan con mayor o menor grado de competencia una narración cinematográfica de valores propios, cuyo resultado es una aceptable «ilustración» de la obra, como La Duda, Doña Perfecta o Fortunata y Jacinta. En un último apartado irían aquellas adaptaciones que transforman en buena película, una discreta novela, como Nazarín o Tristana.

En la pantalla, el mejor Galdós resulta ser el que más «distancia» y «personaliza» el original, donde Luis Buñuel es el más virtuoso en captar ese carácter cinematográfico de la novelística galdosiana.

La novela de Galdós en el cine español

Sorprende que el prestigio de Pérez Galdós y la relativa popularidad de su novelística no haya sido fuente de inspiración para la industria cinematográfica española como si lo fueron las obras de otros literatos como los hermanos Álvarez Quintero o Carlos Arniches. Melodramas, folletines, argumentos y temas históricos Galdós los ofrece por docenas. El cine español parece haber tenido miedo a la literatura de un autor que posiblemente también lo tuvo ante las adaptaciones efectuadas por el cinematógrafo mudo.

Antes de la dictadura franquista se adaptan tres obras de Don Benito, conocido como el «garbancero» por Valle-Inclán: ‘La duda’ (1916) de Domingo Ceret, de la que no se conserva copia, ‘El abuelo‘ (1925) de José Buchs y ‘La loca de la casa’ (1926) de Luis R. Alonso. Todas ella pertenecientes a la etapa muda.

Marianela‘ (194o), dirigida por Benito Perojo, inaugura la etapa sonora y fue la única adaptación cinematográfica que sorteó a la censura franquista. La película, presentada en el Festival de Venecia de la época de Mussolini, consiguió premio. Destaca en ella la interpretación de Mary Carrillo como Dela junto a la música compuesta por Guridi. Ante la imposibilidad de de abordar con libertad el tratamiento de la realidad, la filmografía de procedencia literaria se convertía en un sustituto alternativo.

El novelista del Realismo tuvo una técnica que lo acercaba bastante a la exigencia fílmica. En el caso de Pérez Galdós, esa preocupación que sintió por «captar la realidad», ese deseo de escuchar el habla de la portera, el chicoleo del mercado, el run run de las conversaciones cotidianas, como el propio novelista confesaba, lo hace participar del cine social. De la película que intentar reflejar algún aspecto de la sociedad.

En treinta años, desde ‘Marianela en 1940 a ‘Fortunata y Jacinta’ en 1970, el cine español ignoró al escritor grancanario. Tuvo que ser la cinematografía mexicana la que tomara el relevo entre 1943 y 1958 con una serie de desafortunadas y vulgares adaptaciones, hasta que llegó ‘Nazarín’ (1959) de Buñuel. Fueron los años setenta los más fructíferos para las adaptaciones al cine de Galdós. Son los años de Rafael Gil (adapta El abuelo), uno de los cineastas españoles que más veces ha llevado a la pantalla a Galdós. También de Angelino Fons (adapta Fortunata y Jacinta, Marianela), Pedro Olea (adapta Tormento), César Fernández Ardavín (adapta Doña Perfecta), además de ‘Tristana’ (1970) de Luis Buñuel.

La impersonalidad es la nota común de estas adaptaciones al cine. El estilo de Galdós se impone a los cineastas. Las diferencias entre unos títulos y otros es escasa. Los realizadores pertenecientes al «Nuevo cine español·, como Olea o Fons, no han ofrecido un muy diferente Galdós que los veteranos Perojo o Gil.

Tuvieron que pasar más de 20 años desde ‘Doña Perfecta’ (1977) para que Galdós en el cine tuviera nuevamente presencia. Su regreso no pudo ser más triunfal de la mano de José Luis Garci, que rescató en 1998 la novela El abuelo publicada en 1897. Garci, galdosiano confeso, logró una versión respetuosa con el vigor narrativo y los personajes de la obra. La película consiguió la nominación al Oscar de habla no inglesa y la portentosa actuación de Fernando Fernán Gómez fue reconocida con el Goya al mejor actor.

Galdós según Buñuel

«Es la única influencia que yo reconocería, la de Galdós, así, en general, sobre mí», declaró sin titubeos Luis Buñuel al escritor Max Aub. La vinculación del cineasta de Calanda al surrealismo ha desorientado acerca de la declarada influencia de Galdós sobre Buñuel.

En ‘Nazarín‘ (1959) adapta la obra homónima escrita por Galdós en 1895. Su exhibición en Cannes la convirtió en una película polémica por su diversa interpretación y desde entonces en un clásico de su autor y de la cinematografía mexicana. El guion no difiere, en líneas generales, de la obra literaria aunque es evidente que Buñuel rubrica con su sello personal no solo ciertas secuencias originales sino el sentido último de la película. ¿Dónde acaba Galdós? ¿Dónde empieza Buñuel? ¿Dónde se dan la mano ambos autores?

«Conservé lo esencial del personaje de Nazarín tal como está desarrollado en la novela, pero adaptando a nuestra época ideas formuladas cien años antes o casi (…) Para mí, Nazarín es un sacerdote ejemplar. Lo malo es la religión católica. Él no tiene culpa», afirmaba Buñuel. El cineasta de Calanda va, pues, mucho más allá del texto galdosiano.

En ‘Tristana‘ (1970), interpretada por Fernando Rey y Catherine Deneuve, el realizador da una vuelta definitiva a la obra de Galdós. El comienzo de la película es bien distinto al de la novela. La narración cinematográfica prescinde nuevamente del enfoque omnisciente y del recurso epistolar. La acción se ha trasladado de Madrid a Toledo, ciudad provinciana donde el dramatismo de las relaciones interpersonales y la determinación de las conductas encuentran el microcosmos adecuado. Ni una sola de las escenas reproduce una escena de la novela. Sin embargo, todas las escenas recrean, con libertad y fidelidad a la vez, algo que existe en la novela. Buñuel convierte un melodrama burgués en una notable película. La literatura galdosiana vuelve a quedar ennoblecida en su tratamiento cinematográfico.

Sin duda, la contribución de Pérez Galdós al cine ha sido inmensa. Utilizando el texto como inspiración del guion cinematográfico, muchos directores han llevado a cabo adaptaciones bastante afortunadas. No olvidemos que la novela del siglo XIX, la realista, ha sido bien usada por los directores cinematográficos. Captar la realidad, en ocasiones hasta sus últimos extremos, fue la intención primordial que movió a los narradores, además de los contenidos sociales, políticos y morales que llevaba cada novela. Ejemplos como Anna Karenina de Tolstói o las películas inspiradas en las novelas de Poe, de Dickens, de Balzac o Alejando Dumas son ejemplo de ello.

El interés por la obra de Galdós sigue vigente. ‘Nela’, una película de Sri Lanka de 2018 adapta Marianela, trasladando la acción a una plantación de té en Ceilán a principios del siglo XX, donde se vivirá una hermosa historia de amor. «Galdós, la más grande gloria de la novela española después de Cervantes», como diría Max Aub, merece que siga siendo fuente de inspiración para películas. El cine español en lo que llevamos de siglo XXI sigue en deuda con su obra.

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