Arnaud Viard: «Mi película tiene grandes dosis de melancolía»

Entrevista al director de Quisiera que alguien me esperara en algún lugar

Entrevista a Arnaud Viard, director de Quisiera que alguien me esperara en algún lugar

Quisiera que alguien me esperara en algún lugar‘ está inspirada en el libro homónimo de relatos cortos de la exitosa autora francesa Anna Gavalda. Un drama familiar dirigido por Arnaud Viard, que gira en torno a las historias personales de cuatro hermanos y su madre cuyas vidas se verán condicionadas un día por la inesperada decisión de uno de ellos.

La película nos sitúa en la bonita casa de verano familiar, donde Aurore celebra su 70 cumpleaños rodeada de sus cuatro hijos. Jean-Pierre es el mayor y ha asumido el rol de cabeza de familia desde la muerte de su padre; Juliette, de 40 años, está embarazada de su primer hijo y desea convertirse en escritora; Margaux, la artista de la familia, es una talentosa fotógrafa que aspira a llegar a lo más alto y Mathieu, el más joven, sueña con seducir a su compañera de trabajo Sarah. Un día, uno de ellos tomará una decisión que cambiará la vida de los demás para siempre.

Su director, Arnaud Viard, comenzó su andadura cinematográfica a los 27 años, primero como actor y después dirigiendo cortos. En 2004 realizó su primer largometraje ‘París, Clara y yo‘, que fue un  éxito de crítica y público. Once años después dirige su segunda película, una autoficción íntima, divertida y poética. Eleanor Coppola, al ver esta película tan singular y fuera de sistema, lo elige para encarnar al héroe francés de su primer trabajo de ficción ‘París puede esperar’ junto a Diane Lane y Alec Baldwin, gran éxito de taquilla en Estados Unidos. Ahora regresa Arnaud Viard con un melodrama familiar muy al estilo francés. El propio Arnaud Viard habla así de su última película, que tuvo su premiere en España en la última edición del BCN Film Fest.

Entrevista a Arnaud Viard, director de Quisiera que alguien me esperara en algún lugar

¿Cuál fue el origen de la película?

Todo comenzó cuando compré el primer libro de Anna Gavalda. Fue en el verano de 1999. Me gustó tanto que le escribí una carta. De hecho, me respondió con una postal que aún tengo guardada. Pero nuestra correspondencia se detuvo ahí. Unos años más tarde la conocí y me contó que había visto mi primera película y le había encantado. Volví a leer algunos de sus libros y nació el deseo de hacer una película. Me puse en contacto con su editor y comencé a escribir el guion. Estábamos ya en el año 2010.

¿Y qué pasó entonces?

El proceso de escritura duró un año y cuando intentamos hablar de la película con el productor, rápidamente nos hizo saber que ya no estaba interesado en el proyecto, lo que me pareció bastante incomprensible ya que el libro había vendido más de 2 millones de ejemplares. Pero lo cierto es que la película no se hizo. Sin embargo, si quisiera agradecer al editor Dominique Gaultier y a Anna Gavalda, el haberme reservado todo este tiempo -o eso creo yo- los derechos cinematográficos. El tiempo pasó, hice otra película y tuve dos hijos… En 2017, repasé el guion, conocí a nuevos productores y un día, todo se desbloqueó cuando Jean-Paul Rouve dijo sí al proyecto. Después, UGC, mostró su entusiasmo por el guion y a partir de ahí tuve claro que por fin podría hacer esta película.

«Quería mostrar el vínculo tan extremadamente fuerte que une a madre e hijo». Arnaud Viard

Muchas películas están inspiradas en libros. La tuya está basada en una colección de relatos muy diferentes unos de otros ¿Cómo lo has hecho?

Sí, es verdad. En una primera lectura, el único punto común en todos estos relatos es Anna Gavalda. Pero analizándolo más profundamente, me pareció que el tema común era el deseo. Después de haber releído todos los relatos en todos los sentidos y después de haber comprendido que había un número infinito de adaptaciones posibles, hice una elección que se impuso casi inconscientemente sobre las demás. Esta elección me hizo partir del relato titulado Clic Clac que cuenta la historia de dos hermanas y un hermano con dificultades para cortar el cordón con sus hermanas. Después, trabajando con Vincent Dietschy, añadí a estos tres hermanos uno más: el Jean-Pierre del relato El hecho del día. Cuando ya tenía a los hermanos, a continuación les di cuatro situaciones creadas con fragmentos de diálogos o de historias escogidas de los relatos. Por ejemplo, Juliette es al mismo tiempo la heroína del relato titulado IIG y del que se titula Epilogo. Creé al personaje de la madre, que no existe en ninguno de los relatos originales de Gavalda, pero que era esencial para poder dirigir una familia, o al menos esta familia. Todo se volvía claro para mí, había encontrado un tema – la familia – y una arquitectura para unir los relatos de Gavalda.

Su película comienza con una escena bastante explícita…

La escena de apertura se concibió realmente como un prólogo. En ella se vislumbra la relación madre/hijo entre Aurore y Jean-Pierre. Para ella, Jean-Pierre es como el niño que lo esperaba sentado en la cama cuando era pequeño, pero cuando le pone el collar, y lo mira con infinita ternura, es como el marido que ya no está a su lado. Quería mostrar este vínculo tan extremadamente fuerte que los une.

Hábleme de Jean-Pierre Rouve.

Me decidí por él por un plano en ‘Los recuerdos’, película en la que interpretaba a un director de hotel. No le conocí personalmente hasta justo antes del rodaje pero conocía su trabajo en el cine y el teatro. Lo que de verdad me cautivó de él fue su pudor, su amabilidad y su humildad. Es muy agradable hablar con él y es muy buen compañero. En el plató descubrí un actor de gran delicadeza, que entendía todo muy rápidamente.

Juliette y Jean-Pierre están en el centro de la película…

Sí, son los personajes principales de la película. Si Jean-Pierre es el actor central, Juliette es la protagonista. Son como dos astros que se cruzan: uno, atormentado, decayendo y el otro en ascenso hacia la luz. Resulta que en la película, se cruzan una última vez en una escena hermano/hermana muy tierna en el hospital, y esta escena está exactamente en la mitad de la película. Si la película empezaba con Jean-Pierre, me parecía natural terminarla con Juliette, la heroína de la película.

Entrevista a Arnaud Viard, director de Quisiera que alguien me esperara en algún lugar
Escena de «Quisiera que alguien me esperara en algún lugar», dirigida por Arnaud Viard.

¿Por qué Alice Taglioni?

Para el papel de Juliette, que en cierto modo es el doble de ficción de Anna Gavalda, quería una actriz que resplandeciera por su belleza, una estrella en potencia. Entonces almorcé con Alice Taglioni, que había leído el guion y le había encantado, y me enamoré de ella. Mirándola, me fascinaba lo hermosa que era. Le ofrecí entonces una sesión de ensayo sobre un monólogo extraído de la película de Lars von Trier ‘Rompiendo las olas’. Su actuación me conmovió y decidí apostar por ella.

¿Cómo elegiste a los dos hermanos pequeños?

Había visto a Camille Rowe en ‘Cosas de la Edad‘ de Guillaume Canet. Estaba estupenda y su papel estaba muy relacionado con la Margaux que había imaginado. Me pareció interesante tener dos hermanas. A cada una de ellas les había regalado, justo antes del rodaje, el libro de Catherine Deneuve sobre su hermana Françoise Dorléac. A Alice le dije que ella era Catherine, y a Camille que ella era Françoise. Para el personaje de Mathieu, fue el director de casting quien me convenció de hacer una prueba a Benjamin Lavernhe. Al principio buscaba a alguien más frágil que él pero en los ensayos, y sobre todo en una de las escenas de comedia, su inventiva y su sentido del humor me fascinaron al máximo.

«Quería escenificar el drama de alguien que se despierta un día a los 50 años y se da cuenta de que ha perdido su vida». Arnaud Viard

¿Aún hay más mujeres alrededor de Jean-Pierre?

Sí, hay muchas mujeres en esta película. Otras no menos importantes son su madre y su primer amor. Aurore Clément, que interpreta a su madre, está increíble en este papel. Nos conocimos en el rodaje de Eleanor Coppola, y anteriormente la había visto en el teatro trabajando en ‘La gaviota’. Como mi película tiene algunas resonancias con la obra de Chejov, Aurore era perfecta para el papel. Su elegancia, su clase y su delicadeza seducieron no solo al equipo, sino también a sus cuatro hijos. Si la familia funciona tan bien en la película creo que es porque Aurore tuvo algo que ver en ello. Por último, había que encontrar a alguien que interpretara a Helena. Quería una actriz de gran sensibilidad, con la dosis justa de narcisismo y humildad y con gran dedicación a su profesión. Elsa Zylberstein aunaba todo esto. Además, me encanta esta actriz desde que la descubrí en el «Van Gogh» de Pialat.

¿Has encontrado tu hueco entre los personajes del guion?

Para serte sincero creo que podría encontrarme fácilmente en Juliette, Mathieu o Jean-Pierre. Por otro lado, personalmente y por diversas razones, me ha costado mucho tiempo vivir mi vida, la que verdaderamente quería vivir. A los 14 años quería ser actor pero mis padres no me escucharon. Cuando tenía 26 les escribí una carta diciéndoles que dejaba mi trabajo como publicista. Finalmente podía vivir mi vida. Y de ahí viene el personaje de Jean-Pierre. Quería escenificar el drama de alguien que se despierta un día a los 50 años y se da cuenta de que ha perdido su vida. A veces los sueños están tan enterrados que no salen, pero de repente puede que vuelvan a aparecer, por ejemplo, con una llamada telefónica de tu primer amor, como le ocurre a Jean-Pierre. Él se da cuenta de que probablemente ya es demasiado tarde para vivir su deseo. El campo de posibilidades se ha estrechado y la distancia entre la vida que él tiene y la que soñaba se ha hecho demasiado grande. Este es el verdadero drama romántico de la película. Y como dice la canción de New Order sobre la que Mathieu expulsa su pena, «Dreams never end»: los sueños nunca terminan.

Háblanos sobre el montaje y la música…

Ahora sé lo que significa reescribir una película en el montaje. En un principio la película había sido concebida con una duración de casi dos horas pero se quedó en una hora y media. Me di cuenta de que el ritmo era más importante que las explicaciones por lo que tuve que darle más fluidez a la película. Un día, un amigo montador me dijo: «Cuanto más quitas, más muestras» por eso durante el montaje me propuse darle protagonismo a la sensación y a la emoción. En cuanto a la música, tuve la suerte de conocer a Clément Ducol que es un gran arreglista, pero trabajando con él también descubrí el gran talento que tiene como compositor. Me gusta mucho su música. Es sencilla, contemporánea, melodiosa, al servicio de la emoción. Sólo un piano, un chelo, y voces.

En qué categoría situarías la película…

Yo diría que es una película que cuenta la historia de una familia aunque a modo de melodrama y con grandes dosis de melancolía.

Fuente: Karma Films
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