Adam, otra joya del cine marroquí dirigida por mujeres


Adam, dirigido por Maryam Touzani

La directora, guionista y actriz, Maryam Touzani pasó la infancia en su Tánger natal antes de mudarse a Londres para cursar sus estudios de periodismo. Amante de la escritura, regresó a Marruecos después de graduarse para trabajar como periodista cultural, especializándose en cine del Magreb. Pronto tuvo la necesidad de expresarse a través de sus propias películas y realizó sus primeros documentales. Touzani coescribió e interpretó uno de los papeles protagonistas de ‘Razzia‘ (2017) y se pone por primera vez detrás de la cámara con ‘Adam‘, elegida como candidata a los Oscar para representar a Marruecos. Otra muestra del buen cine que nos llega del país alauita dirigido por mujeres, como ‘Sofia‘ (2018) de Meryem Benm’Barek, que ganó el premio al mejor guion en «Una Cierta Mirada» de Cannes.

‘Adam’ nos sitúa en la Medina de Casablanca, donde Abla, viuda y madre de una niña de ocho años, regenta una modesta tienda de repostería tradicional marroquí. Su rutina diaria se ve interrumpida un día por la llegada de Samia, una joven embarazada que llama a su puerta buscando trabajo y un techo donde dormir. La niña acepta a la recién llegada desde el primer momento, pero su madre no quiere acoger a una extraña en su casa. Abla ni se imagina lo que este encuentro fortuito del destino puede cambiar sus vidas.

‘Adam’ es la historia de dos almas solitarias que llegan a apreciarse, primero a través de los enfrentamientos y después a través de la comprensión y el apoyo. Dos mujeres atrapadas por su propio destino que buscan refugio en la huida y la negación. Samia está atrapada por el hijo que lleva dentro, por esa vida que crece día tras día, materializándose muy a su pesar. Abla está atrapada por una muerte que ha congelado toda su existencia, un luto que evita y que la ha transformado en una persona incorpórea. Las dos mujeres se ven obligadas a enfrentarse a la vida a través de su más bella y su más cruel expresión. Y en el centro de todo ello está la maternidad, eso que nos desborda, nos supera y despierta nuestros instintos más primarios sin importar lo profundamente escondidos que estén. En ‘Adam’ la vida impone todo esto, de la misma manera que lo hace la muerte, con toda su omnipotencia…

Adam, drama marroquí dirigido por Maryam Touzani
Escena de «Adam», drama marroquí dirigido por Maryam Touzani.

Maryam Touzani habla de la inspiración de Adam, su ópera prima

La película nació de un encuentro real, doloroso pero inspirador, que dejó una marca imborrable en mí. Conocí a una mujer que me inspiró para el personaje de Samia. Esta mujer llegó a Tánger huyendo de su familia tras quedarse embarazada del hombre que le había prometido matrimonio, pero la abandonó. Muerta de miedo y de vergüenza, no se lo había contado a ninguno de sus amigos ni parientes y había escondido su embarazo durante meses. Tenía la esperanza de poder dar a luz a su hijo en secreto lejos de casa y entregarlo antes de regresar. Mis padres la acogieron cuando apareció en la puerta de casa, aunque no la conocían de nada. Se suponía que iba a quedarse unos pocos días, pero fueron varias semanas, hasta que nació su bebé.

La Samia que yo conocí era amable e introvertida. Amaba la vida. La vi sufrir, pero también la vi fuerte y alegre y sobre todo la vi destrozada por ese bebé que pensaba que no tenía otra alternativa que abandonar para continuar con su vida. Fui testigo de su rechazo inicial al bebé al que no miraba, ni tocaba ni aceptaba. Vi como el bebé gradualmente se iba imponiendo y su instinto maternal se iba despertando lentamente a pesar de sus esfuerzos por lo contrario. La vi amar a ese bebé en contra de su voluntad, con un inquebrantable amor de madre, sabiendo que su tiempo con él se iba agotando. El día que se marchó para entregarlo, ella quería mostrarse fuerte y digna. Entendí que su gesto y su pensamiento era terriblemente valiente ya que podía sentir el sufrimiento que este abandono implicaba. Muy en el fondo, yo tenía la esperanza de que se quedaría con él, que plantaría cara a la sociedad, a sus padres y a su familia. Es cierto que yo era un poco ingenua y probablemente aún lo soy. No tenía ni idea entonces de la cantidad de años que llevaría a esta mujer y su historia conmigo.

Tuve la urgencia de escribir y contar todo esto al convertirme yo misma en madre. Su historia venía acompañada de mis propias heridas, de mi experiencia con la pérdida, la angustia que se puede sentir, la negación, el duelo pendiente de resolver. También estaba toda mi alegría por ser madre. Así fue como ‘Adam’ empezó a coger forma.

Fuente: Karma Films
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