Festival de Sitges 2020: crónica 2


Festival de Sitges 2020

Rebasamos el ecuador de un certamen que ya ha visto desfilar por sus sedes a los homenajeados de esta edición. Por la alfombra roja de Sitges 2020 han pasado ya una carismática Najwa Nimri, que se mostraba encantada de ser premiada por un festival que apuesta por realizadores que representan el futuro, Oriol Tarragó, que tuvo palabras de agradecimiento para el cineasta Juan Antonio Bayona con el que ha completado sus mejores trabajos, y el actor Manuel de Blas, emocionado por recibir un premio a toda su carrera.

También han despertado el interés de los focos el popular actor Mario Casas, que presentaba su nuevo thriller ‘No matarás’ antes de su inminente llegada a unas salas comerciales necesitadas de reclamos potentes, y la británica Natalia Tena, que colabora como coprotagonista en ‘Baby’ el regreso a los orígenes de Juanma Bajo Ulloa. De estas y otras películas os hablamos a continuación desde Sitges 2020.

Baby (España). Dir. Juanma Bajo Ulloa

Lejos quedan en la memoria cinéfila los primeros filmes de aquel joven realizador vasco que sorprendió a propios y extraños con su espléndido debut ‘Alas de Mariposa’ y conquistó la taquilla con la celebrada comedia ‘Airbag’. Tras una larga travesía por el desierto, con solo dos largos de ficción en las últimas dos décadas, Juanma Bajo Ulloa ha logrado sacar adelante un proyecto arriesgado y personalísimo, que guarda no pocos elementos en común con otra de sus mejores obras, la contundente ‘La madre muerta’.

Este retorno a las esencias de Bajo Ulloa, es un salto al vacío de estética barroca aunque estilizada, que prescinde de diálogos y apela a la imaginación del espectador para completar la psicología de sus misteriosos personajes. ‘Baby‘ sigue a una joven adicta a las drogas (Rosie Day, vista brevemente en la serie ‘Outlander’) que intenta recuperar el bebé que vendió a una misteriosa «familia» formada por tres mujeres de distintas generaciones que habitan en una mansión en decadencia y trafican con niños que son vendidos a parejas pudientes.

Bajo Ulloa, que compite en la sección oficial de Sitges 2020, se esmera en aplicar a lo largo del metraje un filtro de belleza a un entorno desasosegante, y enmarca a sus desorientadas criaturas en un contexto natural que se acaba fundiendo con los propios personajes y escenarios. La idea de la creación, y la mujer como elemento del que surge la vida, son el centro de una película que también tiene tiempo para criticar con ferocidad -y escasa sutileza- la podredumbre moral del mundo moderno. Una propuesta irregular pero plena de interés, que recupera a un director esencial en la cinematografía española reciente.

Baby. Festival de Sitges 2020

The owners (USA). Dir. Julius Berg

Maisie Williams (la Arya Stark de ‘Juego de Tronos’) es la protagonista de esta entretenida entrega de survival horror basada en un cómic belga, que remite en su sinopsis a la reciente ‘No respires‘ (Fede Álvarez, 2016). En efecto nos encontramos de nuevo ante el fallido robo de una casa que terminará en pesadilla para los propios asaltantes, enfrentados a unos habitantes insospechadamente peligrosos y en absoluto dispuestos a entregar el botín.

La mayor peculiaridad en la trama de ‘The Owners‘ reside en que los psicópatas de este violento creep show son un matrimonio de ancianos aparentemente inocentes, que ocultan en realidad un historial violento que amenazará la supervivencia de un torpe grupo de chavs entre los que pronto surgen diversos enfrentamientos personales. La película de Julius Berg no profundiza en una interesante guerra de clases esbozada en su inicio, pero funciona como mero ejercicio genérico con un par de momentos de conseguido terror y un inevitable giro final que no teme dañar la credibilidad de una historia que camina, de modo consciente, sobre el alambre de una verosimilitud frágil.

No matarás (España). Dir. David Victori

Tras la discreta ‘El pacto’, el catalán David Victori da un paso al frente con esta interesante incursión en el thriller criminal con la que se permite un ‘tour de force’ narrativo, al plasmar acontecimientos en tiempo real y practicar con buen pulso el plano secuencia en una escena de huída tensa y muy lograda. Se trata de una acertada incursión en el neonoir, que no puede ocultar como claro referente la impactante ‘Victoria’ (Sebastian Schipper, 2015), aunque sin entrar a competir en el desafío técnico que afrontaba aquella.

Mario Casas está correcto en la piel de un joven inocente que se ve arrastrado por una femme fatale de extrarradio (estupenda Milena Smit) hacia una espiral de violencia de la que le resultará cada vez más difícil salir. La película, que llega esta semana a las salas españolas, posee buen ritmo y mantiene al espectador permanentemente enganchado a su escalada de tensión constante. Una grata sorpresa de Sitges 2020 que merece verse respaldada por el éxito comercial.

La vampira de Barcelona (España). Dir. Lluís Danés

El escenógrafo Lluís Danés dirige esta ambiciosa producción catalana que recrea una historia clásica de la crónica negra española. El conocido caso de la Vampira del Raval evoca otros famosos crímenes en serie envueltos en misterio y controversia, con Jack el Destripador siempre presente, y le sirve a Danés como excusa para trazar un paralelismo (un tanto forzado) con un tiempo presente en el que la confianza en las fuerzas del orden es cuestionada por determinados sectores.

Con un reparto repleto de rostros conocidos de la escena catalana (Nora Navas, Bruna Cusí, Roger Casamajor) que se esfuerzan en dar lustre a unos personajes en su mayoría unidimensionales, ‘La vampira de Barcelona’ aspira a convertirse en el ‘Desde el infierno’ catalán, pero intenta en vano sumergir al espectador en la Barcelona de principios del Siglo XX echando mano de recursos escénicos un tanto rudimentarios, que se intuye proceden de limitaciones presupuestarias y no de una vocación estética. Esto unido a la modesta destreza narrativa de su director, hacen que el filme se quede en algo más cercano a un episodio de ‘La huella del crimen’ que a una producción de época a la altura de su premisa.

La vampira de Barcelona. Festival de Sitges 2020

The Dark and the Wicked (USA). Dir. Bryan Bertino

«A veces las cosas más terribles simplemente suceden a la gente normal». Es una frase que hemos escuchado en diversos relatos de horror y se repite en un momento del metraje de ‘The Dark and the Wicked‘, película que hace honor a esa afirmación, pues no se detiene en explicaciones sobre el origen del fenómeno demoniaco que tortura sin descanso a una familia en una granja del entorno rural norteamericano, y en cambio, sí se preocupa por hilar de alguna forma esa presencia diabólica con el duelo de dos hermanos ante la inminente pérdida de un padre moribundo, y por la emergencia de un pasado que se intuye tortuoso, aunque no se explicita.

Bryan Bertino, que sorprendió hace algo más de una década con el intenso home invasion ‘Los extraños’, retoma el buen pulso con su nuevo filme tras un par de proyectos francamente olvidables. El director texano demuestra su talento para construir una atmósfera casi irrespirable alrededor de sus sufridos personajes, dosificando unas escenas de terror de extrema eficacia entre una trama en la que el elemento dramático, y no el fantástico, es el principal foco de una angustia que traspasa la pantalla.

Relic (Australia). Dir. Natalie Erika James

Una de las películas más esperadas en Sitges 2020 era sin duda esta ópera prima australiana que venía de cosechar excelentes críticas en su estreno norteamericano. Protagonizada por la actriz Emily Mortimer, ‘Relic‘ nos cuenta la historia de una madre, una hija y una abuela que han de afrontar los extraños acontecimientos que se suceden en casa de esta última.

La película de Natalie Erika James utiliza el género fantástico de manera casi accesoria, como mero vehículo para trazar una dolorosa y potente metáfora sobre el legado familiar y la demencia que queda reflejado en un potentísimo último plano. El filme, rodado con corrección y con un clímax notable, acusa no obstante su vocación discursiva, pues afronta los aspectos de terror puro de un modo un tanto rutinario, lo que termina resultando en un conjunto desigual. Una pequeña decepción dentro de la sección oficial.

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