El inconsciente en ‘Siberia’ de Abel Ferrara


Siberia, dirigida por Abel Ferrara (con Willem Dafoe)

Hay diez verdades que encontrar en un día. Para el caso de Clint, personaje de ‘Siberia‘ de Abel Ferrara, puede resultar irrealizable ya que aún no sabe quién es. Para encontrar la respuesta debe emprender un viaje de redención para purgar sus emociones en lo más profundo de sus recuerdos, sueños y alucinaciones.

La más reciente producción del cineasta neoyorquino, Abel Ferrara, propone una travesía a los bajos fondos del inconsciente del personaje interpretado por Willem Dafoe. Su odisea se convierte en una búsqueda onírica y fantasiosa de quién es realmente. A pesar de que viva confinado en lo que parece ser uno de los lugares más remotos del mundo, sus demonios lo persiguen para no dejarlo en paz.

Su padre es un elemento recurrente en su periplo mientras que su madre aparece de una forma freudiana luego de tener relaciones sexuales con varias mujeres; en su travesía está constantemente puesto a prueba sobre sus creencias y su realidad, ¿la razón es la única forma de la existencia del mundo? ¿Cómo se recupera el alma si no la tengo dentro de mí? Son algunas de las cuestiones que se plantea.

El trineo jalado por perros siberianos, quienes lo conducen dentro y fuera de esta introspección. Los perros lo van acompañando a lo largo de los diversos paisajes, entre nieve, desierto y montañas, que hacen parte de su espacialidad y que lo hacen recordar ese desasosiego que sentía cuando era niño y viajaba con su padre.

Estos factores repetitivos evocan diversas sensaciones y situaciones de las que quiere escapar o que lo hacen enfrentarse hacia sí mismo o hacia lo que podría considerarse su alter ego. El inconsciente juega un papel fundamental. Las represiones y miedos se disputan en las acciones del personaje; el empieza como un agente observacional para luego convertirse en uno de acción a través del diálogo, con el que se descubre que el pasado no puede arreglarse.

Asimismo no tiene una causalidad, pareciera que nada tuviera sentido. No hay una línea que marque la diferencia entre lo real y lo irreal, rompiendo con todos los códigos convencionales de la narrativa. ‘Siberia’ es cíclica, empieza en las montañas heladas y finaliza en el mismo punto de partida, con los mismos personajes iniciales pero en una situación inversa, donde se pregunta, ¿encontró la redención que tanto anhelaba?

Recordando el cine de Fellini, esta coproducción entre México, Italia y Alemania, forma parte de la más de treintena de películas del director con ascendencia italiana, además de la sexta participación con su actor predilecto, Willem Dafoe, una dupla que ha demostrado llevar una relación más allá de lo tradicional.

Podría afirmarse que ‘Siberia’ es una película visceral, donde nada parece tener sentido. Es una mezcolanza de sueños, imaginación y recuerdos que buscan una conexión entre sí y que tal vez para algunos la encuentren en su misma extravagancia y rareza.

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