Cineuropa 2020: Crónica 1


Cineuropa 2020

El viernes de la semana pasada daba comienzo en Santiago de Compostela el Festival Cineuropa 2020. Un año más (el tercero consecutivo) me embarco en la maravillosa experiencia de cubrir el festival para esta web. La pandemia está dinamitando la experiencia cinematográfica y provocando el cierre de muchos cine a nivel global, así que los festivales se han convertido en la última línea de defensa, en ese reducto donde los cinéfilos pueden refugiarse.

Cineuropa es una de mis citas más esperadas del año, y durante las próximas semanas os contaré mis impresiones sobre todos los filmes que vea. Os dejo con la crónica de esta semana, en la que os hablaré de cinco películas, a cuál más diferente.

Volver a empezar (Irlanda). Dir. Phyllida Lloyd

Herself‘ (‘Volver a Empezar’ en español) es la nueva película de Phyllida Lloyd, cineasta que ha dirigido filmes exitosos como ‘Mamma Mia!’ y ‘La Dama de Hierro‘. Esta vez, Lloyd ha optado por una historia intimista que muestra la realidad social de una mujer de clase media. Sandra es una mujer con dos hijas que sufre maltratos por parte de su marido, y se ve obligada a cambiar de vida para salir de ese infierno y salvar a sus hijas en el proceso. No obstante, Sandra busca desesperadamente un hogar para ella y sus hijas, pero el sistema corrupto de asignación de pisos donde ella vive la lleva a tomar una atrevida y ambiciosa decisión: quiere construir su propia casa.

Desde la primera escena, la película pone las cartas sobre la mesa y muestra una terrorífica realidad que te hiela la sangre, y me parece un inicio acertado porque empatizamos inmediatamente con la protagonista y su situación. Es una secuencia dura, incómoda, pero es la piedra de toque sobre la que se edificará la narración. A partir de entonces, la película pondrá constantes obstáculos a Sandra, hasta el punto de volverse un arma de doble filo, porque el exceso de conflictos llega a ser excesivo. Sin embargo, Lloyd siempre intenta insuflar humanidad a sus personajes, que se sientan reales y tangibles, por lo que sale airosa cuando la cinta roza el melodrama.

Por otra parte, creo que el uso de brevísimos flashbacks se siente anticuado y efectista ya que, si bien sólo ocurre en tres o cuatro ocasiones, está enfatizando algo que ya conocemos y hemos visto, y se siente redundante. Lo que sí me encanta de la película es la forma en la que Clare Dunne (protagonista y coguionista) perfila su personaje. Sus interacciones con el resto informan al espectador de su estado emocional y del peso constante que soporta sobre sus hombros. Creo que es un personaje agotado por la situación, pero incapaz de darse por vencida porque sus hijas dependen de ella, y resulta admirable observar cómo supera los problemas con integridad y decisión.

Aunque el guion no funciona en todo momento, y en el primer acto se siente algo acartonado, la película acaba convirtiéndose en un relato poderoso sobre la búsqueda de libertad, sobre la capacidad de renacer de nuestras cenizas y crear algo de la nada, algo nuestro, algo que nos haga sentir vivos. Nada que reprocharle al filme en ese sentido.

She Dies Tomorrow (USA). Dir. Amy Seimetz

Amy Seimetz es una actriz, guionista y cineasta norteamericana con experiencia frente a la cámara y detrás de ella. Ha dirigido varios cortometrajes, episodios de ‘Atlanta’ y ‘The Girlfriend Experience’ y el filme que nos ocupa supone su segundo largometraje. ‘She Dies Tomorrow‘ nos habla sobre Amy, una chica con una idea fijada en su mente: va a morir mañana. Y esa idea infecta como un virus a todo aquel que se le acerca.

Seimetz es capaz de crear imágenes potentes a través de los encuadres y de una fotografía que, por momentos, tira de rojos, azules y violetas intensos para expresar el estado de ánimo de los personajes cuando se enfrentan a la realidad de su mortalidad. A lo largo de casi todo el metraje, la cineasta encierra a los personajes a través de los marcos de puertas y ventanas, que solo nos permite ver una sección concreta de las habitaciones en las que se encuentran los personajes, creando una sensación de opresión en ellos.

Mi problema con la película no reside con su lenguaje cinematográfico, sino con su puesta en escena y su uso de los personajes. Seimetz se regodea en la parte más experimental y lírica de la historia a través de planos eternos con personajes que se mueven con una lentitud exasperante y que termina por sentirse falso y artificial hasta el punto de generar frustración. La cineasta está tan concentrada en aportar un tono poético y trascendental a sus imágenes, que se olvida de aportar contexto a los personajes, de hacerlos sentir cercanos. En muchos momentos, los personajes parecen robots que recitan líneas, y dichas líneas son muchas veces poco inspiradas o directamente tópicas.

En su afán por evocar sensaciones que te transporten a un lugar etéreo donde reflexionar sobre la vida y la muerte, la película se olvida por completo del espectador y parece focalizar su atención en la forma, dejando a un lado el fondo. El mensaje está claro, pero no por ello resulta más atractivo para el espectador. Honestamente, creo que Amy Seimetz sabe dirigir y tiene cierta personalidad tras la cámara, pero la parte más filosófica de la historia se ha comido por completo el resto de elementos que conforman la película. Y yo, una vez he salido, no he vuelto a entrar.

The woman who ran (Corea del Sur). Dir. Hong Sang-soo

Hong Sang-soo, un fijo en los festivales de cine, vuelve con su primera película en dos años, un «descanso» para un director tan prolífico que suele estrenar una película al año (a veces, incluso dos). En este filme, Sang-soo concentra su mirada en las mujeres, ya que son éstas las que lideran la historia de principio a fin. La protagonista (interpretada por Kim Min-hee) aprovecha un par de días en los que su marido viaja por trabajo para visitar a varias de sus amigas y reconectar con ellas. Estas tres amigas viven situaciones muy distintas entre sí, y el filme navega por sus conversaciones con ligereza y sin artificio alguno.

El cineasta surcoreano se ha despojado de muchas herramientas cinematográficas y refinado su estilo al minimalismo más absoluto, hasta el punto de evitar transiciones y cortes durante una escena para que se sienta lo más natural posible. Si Sang-soo quiere hacer una conversación plano-contraplano, simplemente coloca la cámara en plano general y hace zooms in hacia los personajes y suaves paneos para mostrar reacciones y opiniones de sus personajes. Es un estilo libre que, en varios momentos, requiere de una coreografía orgánica y de intérpretes capaces de vomitar páginas de diálogo sin cortes, por lo que aplaudo su profesionalidad y capacidad de proyectar naturalidad a escenas extensas y nada fáciles de resolver.

Sin embargo, Sang-soo ha reducido tanto su narración al minimalismo más absoluto que, a pesar de tratarse de escenas bien ejecutadas, acaban por sentirse plomizas y aletargadas por unas conversaciones que muchas veces se sienten intrascendentes. Entiendo el objetivo del director, pero el subtexto está tan escondido bajo una manta de intercambios superficiales que uno termina desconectando por falta de conflicto. Creo que el cineasta se pierde en la preciosidad de su sencillez, y se olvida de aportar un contenido que no solo encaje con el tono de su historia, sino que informe al espectador (al menos de forma sutil) sobre los personajes a un nivel más rico o profundo.

Entre manzanas, montañas y café, ‘The Woman Who Ran se queda en un mero ejercicio de estilo en el que solo algunas secuencias destacan por su contenido, dejando una sensación amarga al final de su visionado. Me gusta que las mujeres sean las protagonistas, y que el hombre quede relegado a un plano secundario porque lo que importa es la visión de ésta sobre sus vidas, pero yo personalmente he tenido problemas para conectar porque Sang-soo no ha proporcionado suficiente material que ahonde en los personajes. De sus últimas películas, me quedo con ‘Hotel by the river‘.

Nuevo orden (México). Dir. Michel Franco

Nuevo Orden‘ es un aterrador relato sobre la lucha de clases en un mundo distópico, y que podría volverse profético si continuamos por el camino que estamos transitando actualmente. A este respecto, creo que la película comparte similitudes con ‘Hijos de los Hombres‘ a nivel temático, si bien se trata de filmes muy distintos. La película nos cuenta la vida de una familia adinerada y la celebración de una boda en su lujosa casa. No obstante, dicha casa recibirá la visita de personas con intenciones desconocidas.

‘Nuevo Orden’ es un choque de clases sociales absolutamente brutal en el que los pobres dicen basta y utilizan la fuerza para someter a los ricos, desembocando en una guerra civil descorazonadora. Michel Franco sienta las bases en un primer acto muy inteligente, ya que la trama gira en torno a la boda y solo vemos el ruido externo en la distancia, ahogado por una fiesta de ricos que parecen ignorar estos disturbios. Pero ese ruido se va intensificando hasta explotar en pantalla de manera encarnizada y sobrecogedora.

La película alcanza cotas de violencia explícita insoportables, a la que asistes desde el terror más profundo. La cinta encadena secuencias desalentadoras una detrás de otra, y verdaderamente sientes en tus carnes el miedo y la inseguridad que muestran los personajes. Observas con impotencia injusticias insoportables y verdaderamente acabas el visionado exhausto y perdiendo la fe en la humanidad, porque desgraciadamente vemos en las noticias situaciones similares, y nos afecta principalmente por pura asociación.

‘Nuevo Orden’ es un visionado visceral, que te va ahogando en un mar de sangre, violencia y anarquía, pero siempre de una forma tremendamente efectiva. Hay secuencias de un poder atronador y sobre todo, se trata de un filme atrevido porque lleva su narración hasta las últimas consecuencias, sin concesiones. Admiro su ambición y valentía, aunque dudo que mi estómago pudiera soportar un revisionado.

There Is No Evil (Irán). Dir. Mohammad Rasoulof

Mohammad Rasoulof es un cineasta experimentado que ha dirigido ocho largometrajes en los últimos 18 años, y cuyos filmes suelen tener un componente sociopolítico. En el año 2010 fue arrestado en Irán mientras filmaba una película junto a Jafar Panahi debido a la brutal censura que existe en el país. Fue sentenciado a seis años de cárcel pero finalmente la pena fue reducida a un año y pudo salir pagando la fianza. Y teniendo en cuenta la terrible situación que los ciudadanos iraníes viven en su país en ciertos aspectos, es digno de admirar que Rasoulof apueste por contar historias que reflejen la peor cara de Irán.

La película está dividida en cuatro historias que nos hablan sobre la pena de muerte desde perspectivas distintas. El filme es un alegato contra esta sanción, pero también es un reflejo de la realidad que vive el país a este respecto. La historia nos muestra cómo los personajes se ven obligados a tomar decisiones moralmente complejas o discutibles, y al mismo tiempo ejemplifica distintos puntos de vista sobre el tema para que el espectador se introduzca en la mente de los personajes y se ponga en su piel. Es un retrato fascinante de un sistema que traumatiza tanto a familias como a los que deben ejecutar esta labor, y honestamente me ha venido a la mente ‘El Verdugo’ de Luis García Berlanga porque una sección del filme comparte muchos paralelismos con dicha película.

Cada sección cuenta una historia que gira en torno a una revelación que nos hará reflexionar como espectadores sobre nuestra visión de los personajes, y funciona de maravilla porque el filme es capaz de ser tan sorprendente como descorazonador. Hay ecos de ‘La Evasión’ de Jacques Becker e incluso ‘Incendies’ de Denis Villeneuve, aunque estas cuatro historias suman al núcleo narrativo de forma que funcionan tanto por separado como unidas, aportando algo único al espectador.

A día de hoy, ‘There is no Evil‘ es la mejor película que he visto en Cineuropa 2020, y una de las mejores películas del año. Es un filme lleno de humanidad, de verdad, y está rodada con la maestría de un veterano. Su mensaje cala hondo y te acompaña a casa de manera irremediable. Para mí, un visionado imprescindible.

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