Crítica: Wonder Woman 1984


Wonder Woman 1984, dirigida por Patty Jenkins

‘Wonder Woman 1984’ es la secuela del filme de 2017, y supone un punto y aparte respecto a dicha película, ya que la original estaba establecida en la Primera Guerra Mundial, mientras que esta nos lleva a los años 80. Patty Jenkins vuelve a la franquicia como directora tras el enorme éxito de la primera entrega, que acumuló más de 800 millones mundiales en taquilla. Las principales novedades del reparto las componen Kristen Wiig y Pedro Pascal, aunque el peso de la cinta recae nuevamente en Gal Gadot y su Diana Prince.

La historia nos muestra momentos del pasado de Diana que contextualizan de dónde procede su bondad y sentido de la justicia, y nos ayuda a comprender sus motivaciones de manera más profunda. Además, el inicio del filme funciona como un espectacular punto de partida en el que Patty Jenkins despliega su arsenal de recursos visuales, siendo uno de los inicios más espectaculares y hermosos del cine de superhéroes reciente. Por otra parte, dicho comienzo enlaza con otra secuencia en la que vemos cuál es la inercia diaria de Diana, que principalmente se reduce a trabajar de día en un museo y, el resto del tiempo, a salvar a ciudadanos en peligro y atrapar a los facinerosos de turno. Creo que el filme sienta estupendamente las bases del personaje en sus primeros 30 minutos y nos deslumbra con la personalidad de Diana y su humanidad.

Quiero destacar que Jenkins es muy inteligente a la hora de mostrar cómo Wonder Woman rescata a los ciudadanos de a pie, y los vemos en pantalla de forma individual, con intercambios de frases y miradas entre la salvadora y el salvado, lo cual me parece un detalle esencial para empatizar con ellos. En muchas ocasiones, los superhéroes salvan a cientos o miles de personas pero, al ser mostrados en planos generales o cenitales, nuestra conexión emocional con ellos es casi nula. Pero en esta película, Jenkins siempre se asegura de que veamos los rostros de los salvados, que tengan un primer plano o plano medio para que veamos claramente que hay personas de carne y hueso, y no hordas de humanos CGI o en entornos digitales.

‘Wonder Woman 1984’ introduce todos los elementos esenciales en el primer acto para que luego cobren fuerza y se entremezclen entre sí en el clímax de la historia, pero reconozco que no me ha terminado de convencer la caracterización de Minerva (Kristen Wiigy Maxwell Lord (Pedro Pascal). Se trata de dos personajes que son presentados a través de los tópicos del género. Por un lado, la típica chica inteligente, pero torpe y apocada que parece invisible a ojos del resto. Y luego tenemos al narcisista que sólo desea llamar la atención y proyectar una imagen de poder y éxito. De primeras, me ha chirriado que se haya optado por un acercamiento tan obvio y básico, por lo que la trama pierde fuerza en alguna sección concreta del filme. Afortunadamente, una vez las cartas se ponen sobre la mesa y el filme verdaderamente intenta ahondar en dichos personajes, ambos ganan entidad y profundidad, algo que se agradece y resulta esencial para que todos los elementos funcionen entre sí. De todas formas, mi aplauso para Pedro Pascal, que tira de carisma y presencia para que el personaje de Maxwell Lord no sea irritante, y sus ojos están contándote en todo momento más cosas de lo que el guion aparentemente le ha proporcionado. Y verdaderamente siento que el desenlace del personaje está perfectamente ejecutado y ha resultado tremendamente satisfactorio ver cómo cierran su arco dramático.

Wonder Woman 1984, dirigida por Patty Jenkins
Gal Gadot en «Wonder Woman 1984», dirigida por Patty Jenkins. Fuente: Warner Bros

Sin embargo, esta película está liderada por Gal Gadot, quien hizo una labor notable en la anterior entrega, sobre todo en el plano físico, aunque la sentí algo limitada en la parte interpretativa. Pero el salto cualitativo en esta secuela es monumental. Gadot está más cómoda que nunca con el personaje y tiene más emociones con las que jugar. Ha madurado como intérprete y en esta película se le exige más que la anterior, así que ha sido toda una revelación observar cómo lidia con la parte más dramática del personaje. Diana Prince se ha convertido por derecho propio en uno de mis superhéroes favoritos y esta película es la consagración definitiva de Gal Gadot como actriz.

Cambiando de tercio, las bandas sonoras suelen tener un papel fundamental en las películas, aunque muchas veces pasen desapercibidas o no se hable lo suficiente sobre ellas. Os puedo garantizar que la composición de Hans Zimmer para este filme es de lo mejor que ha hecho en años y capital para que la parte más emocional del filme tenga calado. La cinta está repleta de temas épicos y esperanzadores, y verdaderamente siento que la música de Zimmer unida al trabajo de Jenkins son los principales culpables de que me haya pasado media película llorando. Por momentos, me he sentido absolutamente abrumado por esta película, y hay una secuencia en particular que me ha roto por completo y que ya se ha convertido en una de mis escenas favoritas del año 2020.

Para mí el cine es emoción, y adoro cuando una película consigue sorprenderme y encogerme el corazón. ‘Wonder Woman 1984’ tiene problemas, no posee el equilibrio de su predecesora, y algunas decisiones a nivel de personajes no han terminado de funcionar, pero me llevo una experiencia gratificante como pocas, espectacular a nivel audiovisual y emocionante a nivel humano. Es una película que habla sobre nosotros, sobre el ahora. Nos anima a ser mejores, a ayudar a los demás y dejar a un lado nuestro egoísmo que lo infecta todo. Es una película que te empuja a tender la mano al resto, derribar muros y recordar que nuestro odio, rencor y frustración procede de alguna parte y no debería ser el motor de nuestras vidas. Es una película tan bonita en muchos aspectos que solo puedo dar las gracias a Patty Jenkins por hacernos este regalo en un momento tan convulso e incierto.

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