Crítica: Lupin III: The First


Lupin III: The First, dirigida por Takashi Yamazaki

El manga de Monkey Punch, ‘Lupin III’, que ya había sido convertido en anime, película, videojuego y un largo etcétera, llega de nuevo a la cartelera, en esta ocasión con una animación en 3D. Ya estrenada en Japón el año pasado, ‘Lupin III: The First‘ protagoniza esta vez una aventura infantil pero entretenidísima.

Un objeto ansiado por muchos que contiene un secreto que le otorgaría gran poder a su poseedor. Lupin, el mejor ladrón del mundo, lo quiere por lo que significaría robarlo: una demostración de su poder. Sin embargo, Laetitia, una arqueóloga brillante, lo quiere por el reto de descifrar el secreto. Pero hay alguien que lo ansía con un fin totalmente distinto y perverso: hacer resurgir el régimen nazi. Ese es Gerard, que, con la ayuda del doctor Lambert, va a hacer todo lo posible, como robar, engañar y matar, por conseguirlo. Con medios diferentes, que van desde los ingenios mentales a las armas de fuego, cada personaje tendrá sus métodos para llegar hasta ese objeto.

Una aventura trepidante

‘Lupin III: The First’ es una aventura trepidante, acción –en cualquier forma– constante, personajes estrambóticos a los que quieres seguir conociendo, unos malos malísimos, unos malos caricaturescos y unos buenos que se dedican a robar y humor y emoción sin fin. No hay ni un segundo de desconexión en la película, es imposible no estar atento a cada palabra o movimiento… Es, en sí, fácil, digerible y tan entretenida que te quedas con ganas de más aventuras de esta banda de ladrones liderada por Lupin III. Quieres seguir conociendo a ese famosísimo ladrón tan cómico e inteligente o a Fujiko, repleta de habilidades que, sin embargo, su creador cayó en el tópico de hacerle usar su gran belleza para conseguir lo que quiere, a pesar de ser capaz de pilotar todo tipo de aviones o usar infinidad de armas. En fin, un montón de alicientes para seguir viendo sus películas.

Lupin III: The First, dirigida por Takashi Yamazaki
Escena de «»Lupin III: The First», dirigida por Takashi Yamazaki. Fuente: Selecta Vision

Si la historia, sus personajes y su narración funcionan, hablemos de la forma, lo que la hace brillar aún más. La imagen es nítida, limpia y clara, llena de colores vivos y texturas, expresiones, detalles y efectos increíbles. La animación es exquisita, por algo está producida por TMS Entertainment, uno de los estudios de animación japonés más prestigiosos, realizadores de ‘Akira’ o ‘Detective Conan’, entre otros.

A medio turbo

Ciertamente, no es oro todo lo que reluce, aunque el espectador esté dispuesto a pasarlo por alto en beneficio a la aventura. Resoluciones rápidas, pruebas que, casualmente, solo las podrían superar la banda de Lupin (como, por ejemplo, la de los meteoritos) o saber que, aunque Lupin no podría sobrevivir bajo ninguna circunstancia o superar lo insuperable, lo va a hacer. Sí, es un “héroe” infantil, el protagonista, pero le resta intriga el saber que, pase lo que pase, el grupo va a conseguir hasta lo más imposible sin mucha dificultad.

Hay que tener claro ante lo que nos hallamos. No es Disney ni muchísimo menos Ghibli, no tiene un mensaje, un héroe que se mueve por el corazón o un universo único lleno de críticas y monstruos. Es una película simple y efectiva, lo cual parece fácil y para nada lo es. La simplicidad es sinónimo de aburrimiento, de homogeneidad y de olvido en la mente del espectador. Pero ‘Lupin III: The First’ no es nada de eso. De hecho, bebe de un cine de aventuras exitoso y, sin reformular códigos, los usa de una manera que crea una historia nueva, la de Lupin III, más allá de la de Indiana Jones o Tintín aunque llena de guiños que la acerca a todos los públicos.

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