El chico de Chaplin cumple 100 años


El chico (1921), dirigida por Charles Chaplin cumple 100 años

El 6 de febrero de 1921 Charles Chaplin estrenó comercialmente su primer largometraje, ‘El chico‘, con el que dio un decisivo paso adelante en su carrera. El creador de uno de los personajes más famosos de la cultura popular, el vagabundo de buen corazón conocido en nuestro país como Charlot, ya había dado muestras de su talento en el campo del cortometraje, pero a partir de entonces su maestría se manifestaría en todo su esplendor, tanto en el cine mudo como en el sonoro.

Con ‘El chico’ el horizonte del cine chapliniano se amplía hacia una visión más profunda del drama humano. Las imágenes de Charlot apesadumbrado y melancólico apuntan al corazón de la misma vida y a su sentido moral. Es la historia de la pobre seducida que abandona al hijo de la culpa sobre el asiento de un coche. Cuando roban el vehículo depositan a la criatura en la calzada. Aparece entonces Charlot girando presuntuosamente el bastón de bambú, cuya única preocupación parece ser la de hallarse en el camino de la felicidad. Se quita los guantes sin dedos, abre la cigarrera que es una caja de sardinas, y después de una minuciosa elección, extrae un resto de cigarro y mordisquea su extremo antes de encenderlo, luego se detiene un momento, descubre al niño, está más asombrado que conmovido y, finalmente, decide recogerlo.

Los pequeños detalles resultan siempre deliciosos, como cuando, por ejemplo, Charlot espía delicadamente debajo de las sábanas para investigar el sexo del pequeño, o como cuando se prodiga en sus improvisadas funciones de padre adoptivo: toda una serie de pequeñas escenas, delicadamente traspuestas a un plano de la más diligente y afectuosidad maternidad, pero que constituyen, además, una serie de gags de la excentricidad más inaudita, como cuando Charlot aplica un dispositivo especial a una jarra para que el pequeño chupe más cómodamente. Más tarde, el muchacho se inicia en el oficio de vidriero: Jackie rompe los vidrios y Charlot los repone. Chaplin logra aquí componer un sensible y picaresco capítulo sobre el arte de ser pobre, dictando una lección de buena voluntad y de fe en la vida que solo los humildes son capaces de darnos

Mientras tanto, el niño es raptado para ser devuelto a la madre y Charlot, deprimido y extenuado, se adormece sobre el umbral de la casa, sin tener ya el valor de seguir luchando. Pero en este momento, la puerta que parecería existir solo para obstruirle el acceso a la realidad más anhelada, se convierte en el camino hacia el sueño menos soñado. Además, Charlot tiene las alas de las que se sirve para errar libre y feliz por el divino escenario, hasta que una riña entre los ángeles detiene su vuelo con un disparo de revólver y entonces cae como una paloma derribada en el tiro al blanco, mientras una lluvia de plumas blancas llena enteramente la pantalla.   Los símbolos expresados sirven así para completar esta acertada vocación de lo divino, el corazón de las almas simples y puras. Desde el punto de vista del estilo, el episodio confirma la cualidad típicamente británica del arte de Chaplin.

También conviene señalar la escena del encuentro de los padres del muchacho en un apartado rincón del salón de baile. Se miran en silencio: luego, primero uno, después el otro, bajan los ojos. No hay ninguna explicación, sin rencor se descubre en el rostro de los dos protagonistas. Con un sentido de separación verdaderamente ejemplar, Chaplin logra así hacernos comprender, sin ninguna señal fácil de arrepentimiento, aquello que solo él sabe explicarnos, es decir, que el tiempo ha pasado y que los hechos humanos son lo que son porque también ellos están dominados por la férrea ley de la necesidad.

Charles Chaplin demostró que podía realizar producciones más ambiciosas que los cortometrajes de Charlot. La película descubrió al mundo su genio como autor con gran capacidad crítica, un talento que se desvelaría en películas posteriores como ‘Tiempos modernos’ o ‘El gran dictador’. Y para celebrar el centenario de ‘El chico’ os invitamos a continuación a ver esta gran joya del cine mudo estadounidense, que también se reestrenará en cines en una versión restaurada en 4K.

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