Ya no estoy aquí, una reflexión sobre la identidad a ritmo de cumbia rebajada

México a por su décima nominación al Oscar.

Ya no estoy aquí, dirigida por Fernando Frías de la Parra

La película mexicana ‘Ya no estoy aquí’ ha conseguido que un retrato local de un grupo de adolescentes de la ciudad de Monterrey, al noroeste de México, pueda traspasar fronteras y colarse en las televisiones de casi cualquier punto del planeta. Detrás de la producción, que se estrenó en Netflix el año pasado, se encuentra el director mexicano Fernando Frías de la Parra. En estos meses, el filme ha llegado tan lejos que está nominado en los próximos premios Goya como Mejor Película Iberoamericana. Además, no podemos olvidar que el título también resuena como la futura representación mexicana en las nominaciones de los Oscars de este año.

‘Ya no estoy aquí’ comienza con la despedida de Ulises, un joven que, obligado por la realidad social de Monterrey, debe abandonar su vida para emigrar a Estados Unidos y comenzar de nuevo en Jackson Heights, Nueva York. La nostalgia y melancolía inundan esta primera escena de la película, y marcarán también el tono de todo el filme. Después de una silenciosa despedida en la que no se escuchan más que unas pocas palabras, el silencio desaparece y el espectador descubrirá a la gran protagonista de esta historia: la música. Y aquí la importancia reside en que no es cualquier música, sino aquella que identificaba a la subcultura urbana de los Kolombias de la zona de Monterrey en los años 2000: la cumbia rebajada, un subgénero musical derivado de la cumbia colombiana y mexicana. Junto a la música que no para de sonar en la cinta, Ulises y su pandilla, apodada como Los Terkos, son los grandes protagonistas de esta historia. Su estética y estilo, creada por ellos mismos y que caracteriza a los Kolombias, se convierte también en un punto fuerte y atractivo del filme que no pasa desapercibido para el espectador.

Ya no estoy aquí, dirigida por Fernando Frías de la Parra
Escena de «Ya no estoy aquí», dirigida por Fernando Frías de la Parra. Fuente: Netflix

En su segundo largometraje, el director Fernando Frías ha querido profundizar en el paso de la adolescencia a la edad adulta de Ulises, interpretado por el actor no profesional Juan Daniel García Treviño. Su actuación aporta un valor incalculable a la cinta y, gracias a ella, ha recibido el premio a Mejor revelación actoral en los premios Ariel, concedidos por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas. Viajando de las azoteas de Monterrey a las de Jackson Heights, y saltando del tiempo pasado al presente, ‘Ya no estoy aquí’ reflexiona sobre la importancia de la identidad y de sentirse parte de un grupo. En esta nueva etapa de su vida, Ulises tendrá que enfrentarse a los prejuicios de una sociedad que no le permite mostrarse tal y como él es, y que critica su manera de hablar, su estilo y su pasión.

Como fondo de la historia de Ulises, el espectador se encuentra frente a la realidad social de Monterrey, marcada por la guerra del narcotráfico. Aunque esta violencia guíe en un momento determinado las decisiones de Ulises, lo cierto es que no llega a ser el punto de vista principal de esta historia y no consigue acallar el ritmo de esa cumbia rebajada que identifica a toda la película. Sin embargo, no podemos pasar por alto que, en la vida real, sí será esta guerra del narcotráfico la que hará que la subcultura de los Kolombias acabe desapareciendo.

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