The White Fortress, un coming-of-age con trasfondo social y político


The White Fortress, dirigida por Igor Drljaca

Aunque no ganó en «Generation 14plus», la sección competitiva de la Berlinale dirigida a mayores de catorce años, ‘The White Fortress‘, dirigida por el canadiense de origen bosnio Igor Drljaca, fue la película que más entusiasmó al público, debido a un excelente guion y a los arcos de sus personajes. De aquí han salido títulos tan notables como la surcoreana ‘House of Hummingbird‘, todavía inédita en España o la maravillosa ‘The Diary of a Teenage Girl’, una maravillosa dramedia que tras ganar en Berlín tuvo una envidiable trayectoria en la temporada de premios cinematográficos de 2016.

‘The White Fortress’ nos traslada a un suburbio degradado de Sarajevo, donde Faruk, un huérfano que vive con su abuela enferma, se pasa el día buscando chatarra e involucrándose peligrosamente en crímenes. Un día conoce a Mona, una tímida adolescente de una familia políticamente poderosa y acomodada. Mientras Mona sueña con escapar de la toxicidad de su vida familiar, busca refugio y se abre a Faruk, un chico de un mundo totalmente diferente al suyo. Entre ellos florece un romance que oculta motivos desesperados y perturbadores.

En ‘The White Fortress’ su director quiso hacer un coming-of-age que adoptara los rasgos de un cuento de hadas y funcionara al mismo tiempo como un thriller con dosis de misterio. Aunque la película se centra en su joven protagonista, Faruk, y en la chica de la que se enamora, Mona, también trata del Sarajevo actual de la posguerra. «Siento un profundo amor por Sarajevo, donde nací y donde pasé la mitad de mi infancia antes de emigrar a Canadá durante la guerra civil de los años noventa. A menudo me cuesta entender en qué se está convirtiendo la ciudad», afirma Igor Drljaca.

Los restos del amiguismo de la época comunista se han combinado con un capitalismo no regulado para encumbrar a una nueva clase política que tiene todos los resortes del poder social y económico. La opresión de este sistema, unida a la falta de oportunidades, beneficia a unos pocos y priva a los jóvenes de la capacidad de crear un sentido y planificar su futuro. Es una ciudad que reconozco y en la que me siento al mismo tiempo como un extraño. Hubo un tiempo en el que casi todo parecía posible en esta ciudad: era un lugar de oportunidades, de sueños, de romanticismo ingenuo y de un orgulloso sentido del multiculturalismo. Pero esos días han desaparecido. El desempleo juvenil masivo ha contribuido a un éxodo de personas de la ciudad y del país.

The White Fortress, dirigida por Igor Drljaca
Escena de «The White Fortress», dirigida por Igor Drljaca, que tuvo su premiere en la Berlinale 2021.

En este entorno, enamorarse libremente es un lastre. Ciertas clases y grupos simplemente no se mezclan. Faruk y Mona no están destinados a conocerse. Faruk quedó huérfano cuando su madre, una talentosa pianista, falleció. Fue criado por su abuela y, al vivir de su escasa pensión, no tuvo muchas oportunidades, aparte de ayudar a su tío en su negocio de recogida de hierro. Mona, en cambio, es hija de la nueva clase política acomodada de Bosnia. Pero aunque la realidad de su diferencia de clase es cruda, no es un obstáculo para ninguno de los dos, hasta que otros se dan cuenta de su relación.

Ambos se sienten igualmente perdidos en una ciudad en la que tanto los ricos como los pobres carecen de oportunidades y de la protección de un Estado funcional. Algunos de los que no pueden marcharse se vuelcan en una vida de crimen, nihilismo y violencia. Tanto Faruk como Mona son cautivos de esta nueva dinámica de Sarajevo, y ambos carecen de posibilidades para cambiar su situación. A veces lo único que se puede hacer para avanzar es decir adiós, y esta película es su carta de despedida a Sarajevo.

El período inmediatamente posterior a la guerra, a mediados de la década de 1990, se caracterizó por una sensación de esperanza de que las cosas podrían volver a los días de Sarajevo antes de la guerra, pero la ciudad y lo que representa hoy son sólo un espejismo. Aunque los nuevos edificios adornan su horizonte, el alma de la ciudad, su espíritu de progreso y tolerancia, rara vez están presentes. La promesa de Sarajevo es un mero tema de conversación política que no tiene ningún significado real. Detrás de los muros de Sarajevo hay historias de prejuicios, corrupción, niños abandonados y decadencia social. El arco de Faruk muestra esto en acción, cómo se toman las decisiones en este tipo de ambiente y por qué.

Fuente: Timelapse Pictures
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