Maixabel, el coste humano de la violencia


Maixabel, dirigida por Icíar Bollaín

La cineasta Icíar Bollaín afronta por primera vez en su dilatada carrera profesional el drama de las víctimas de ETA con ‘Maixabel‘, película que compite por la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián. Un drama protagonizado por Blanca Portillo y Luis Tosar que nos recuerda como Maixabel Lasa perdió en el año 2000 a su marido, Juan María Jaúregui, asesinado por ETA. Once años más tarde, recibe una petición insólita: uno de los hombres que lo mataron ha pedido entrevistarse con ella en la cárcel de Nanclares de la Oca en Álava, en la que cumple condena tras haber roto sus lazos con la banda terrorista.

A pesar de las dudas y del inmenso dolor, Maixabel Lasa accede a encontrarse cara a cara con las personas que acabaron con la vida de quien había sido su compañero desde los 16 años. “Todo el mundo merece una segunda oportunidad”, dice ella cuando le preguntan por las razones para sentarse frente al hombre que mató a de su marido.

Maixabel, dirigida por Icíar Bollaín
Luis Tosar y Blanca Portillo en una escena de «Maixabel», dirigida por Icíar Bollaín.

Icíar Bollaín habla de Maixabel

Maixabel Lasa se ha convertido en un referente en el camino que hoy transita el País Vasco hacia la convivencia. Su trabajo como directora de la Oficina para las Víctimas del Terrorismo del Gobierno Vasco es muy conocido, pero su implicación personal en los Encuentros Restaurativos de 2011 no tanto.

Hay algo profundamente humano en lo que hace Maixabel: encararse con los hombres que mataron a su marido para hacerles saber el dolor sufrido, para pedir respuestas a las preguntas que solo ellos pueden contestar, para escucharles decir que lamentan profundamente el dolor causado y valorar si hay sinceridad en esas palabras.

Por el otro lado, estos dos hombres han hecho un largo y difícil viaje: han dejado atrás las justificaciones que un día les empujaron a empuñar una pistola para quedarse a solas, cara a cara, con lo que han hecho. Son tres vidas unidas un día por el horror. Tres caminos que se cruzan. Cada uno hará un viaje distinto hacia el mismo lugar: la esperanza y la reparación, en un encuentro frente a frente en el que pasan por la rabia, la angustia, la vergüenza, y el miedo, pero también por la gratitud y por la esperanza de plantar algo mínimamente bueno dentro de tanto horror.

La película aborda a través de estos personajes las consecuencias y el coste humano que tiene la violencia, sobre todo para quien la sufre, pero  también para quien la ejerce y para toda la sociedad que la alberga. Con ‘Maixabel’ hemos querido contar esta historia de nuestro pasado reciente con emoción, sinceridad y, sobre todo, mucho respeto por sus protagonistas.

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