Festival de Sitges 2021: crónica 3


Festival de Sitges 2021

El Festival de Sitges 2021 encara ya su recta final, aunque la programación reserva varios platos fuertes de aquí a la noche del domingo, incluyendo una inevitable gala de clausura en la que se concederán los premios del certamen, el estreno en pantalla grande de la esperada ‘The Green Knight’ antes de su llegada a Prime Video, la proyección de una copia en 4K del clásico licántropo ‘Un hombre lobo americano en Londres’, y la habitual ‘sesión sorpresa’ que ya se ha revelado que correrá a cargo de ‘Dashcam’, nueva película de Rob Savage tras el gran éxito de ‘Host’.

A continuación podéis leer nuestras impresiones sobre varias de las películas más destacadas que se han proyectado en los últimos días.

Last Night in Soho (Reino Unido). Dir. Edgar Wright

Tras su paso por el Festival de Venecia, se esperaba con muchas ganas en Sitges 2021 lo nuevo de Edgar Wright, uno de los escasos directores contemporáneos que ha logrado llevar el cine de género al éxito comercial sin renunciar a unas indudables señas de identidad que siguen siendo muy visibiles en su nuevo filme ‘Last Night in Soho‘ con el que, si bien se adentra en los territorios del noir, juega a pervertir sus códigos para acercarlos al fantástico en un tramo final que remite por momentos a Brian De Palma o Sam Raimi, con la frescura y ritmo implacable que caracteriza su cine.

La película se beneficia de un magnífico plantel de actrices capitaneado por una estupenda Thomasin MacKenzie, a la que acompañan una carismática Anya Taylor-Joy y la veterana Diana Rigg en esta historia sobre una joven de pueblo que se va a Londres para intentar triunfar en el mundo de la moda, y a raíz de unas extrañas visiones termina implicada en la investigación de unos antiguos crímenes no resueltos. Es una película divertida que mantiene un buen pulso narrativo y ofrece como extra una magnífica banda sonora.

Sitges 2021

The Innocents (Noruega). Dir. Eskil Vogt

Una de las favoritas de la prensa entre las películas a concurso en este Sitges 2021 es esta producción nórdica que ya fue la auténtica sensación de la sección ‘Un Certain Regard’ en el último festival de Cannes. La película enfrenta a un pequeño grupo de niños que interrumpe su habitual tedio veraniego al descubrir que poseen poderes sobrenaturales y empezar a experimentar con ellos de un modo inesperadamente violento.

La película logra inquietar al situar el foco del mal en unos jóvenes que monopolizan la atención hasta el punto de dejar al margen de sus conflictos a los adultos, de la misma manera que Vogt los saca de plano en algunas escenas dejando el film en manos de unos jóvenes interpretes que ofrecen un recital de magnetismo, a veces sin pronunciar ni media palabra.

Eskil Vogt, director de la muy reivindicable ‘Blind’ y guionista de la excelente ‘Thelma’ (premiada hace unos años en Sitges) mantiene un crescendo dramático espléndido, y logra trasmitir una angustia constante con un relato sobre el germen de la violencia que puede remitir a algunas obras de Stephen King, y que funciona como reflejo hiperbólico de la siempre traumática transición de la infancia a la adolescencia.

Nitram (Australia). Dir. Justin Kurzel

El explosivo material que maneja en ‘Nitram‘ el realizador Justin Kurzel (‘Assassin’s Creed’, ‘Macbeth’), nos acerca a la figura de un joven inadaptado (el sobresaliente Caleb Landry Jones, ganador del premio de interpretación en Cannes 2021) que acabará convirtiéndose en el autor de una de la matanza de Port Arthur, una de los asaltos armados más terribles de la historia de Australia.

La aproximación de Kurzel a la cotidianeidad del monstruo en los meses previos a la matanza opta por el retrato íntimo de corte psicologista, que por momentos se apiada de su criatura en la exposición de una serie de traumas relacionados con la inestabilidad de su familia y sus dificultades en las relaciones sociales con un entorno a menudo hostil.

A diferencia de la brillante ‘Elephant’, el filme de Kurzel evita mostrar el clímax violento de los acontecimientos. Es una opción válida, pero el ritmo del filme se resiente por la ausencia de una progresión dramática y de un desenlace anticlimático que quizá podría haberse solventado con una planificación del montaje más ambiciosa. Del mismo modo, su denuncia de la venta libre de armas es tan lícita como simplista.

¿Dónde está Ana Frank? (Bélgica). Dir. Ari Folman

El cineasta israelí Ari Folman (autor de la magnífica ‘Vals con Bashir‘) se pasa a la animación de corte familiar en ‘¿Donde está Anna Frank?‘, una película que fabula con la posibilidad de que Kitty, la amiga imaginaria a la que Anna se dirigía en su célebre diario, cobre vida en el presente para preguntarse por el paradero actual de su amiga y creadora.

Las buenas intenciones del filme, que en en general resulta agradable de ver, no impiden que el mismo patine en su afán de trazar un extraño paralelismo entre el Holocausto y la situación de los refugiados sirios, y en otra serie de lecturas políticas un tanto superficiales. También resulta decepcionante la escasa inventiva de Folman en el plano animado, en una propuesta que se prestaba a una visión más innovadora, y que resulta especialmente chocante estando el proyecto en manos de alguien que ha creado obras tan únicas como ‘The Congress’.

Sitges 2021

Tres (España). Dir. Juanjo Giménez

El magnífico cortometraje ‘Timecode’ que optó al Oscar en 2017 y se llevó decenas de reconocimientos, le ha permitido al realizador Juanjo Giménez su primer largometraje, ‘Tres’, una original película de paradojas temporales protagonizada por la siempre notable Marta Nieto, que compite en la sección oficial de Sitges 2021.

‘Tres’ parte de un concepto muy brillante: una mezcladora de sonido que comienza a escuchar los sonidos de su entorno y su propia voz con un desajuste de unos segundos con respecto al momento en que se emiten. Tras el ‘shock’ inicial, la protagonista intentará explorar la raíz del problema que encontrará, siempre dentro de una lógica cercana a la fábula, en un cierto vacío existencial relacionado con su pasado y orígenes.

Aunque puede que la premisa supere en fuerza al resultado final, Giménez se agarra a su idea central para sacarle todo el jugo con eficiencia, pero renuncia a llevarla a sus últimas consecuencias con un desenlace satisfactorio pero de escaso impacto. Por el camino deja, eso sí, una curiosa película para amantes de los filmes insólitos, sólido trabajo de explotación de la técnica al servicio de una historia que deja para el recuerdo una preciosa escena de homenaje al cine mudo.

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