Lo que hemos visto en la Seminci 2021


Crónica de la Seminci 2021

La Semana Internacional de Cine de Valladolid acaba de cerrar con éxito su 66ª edición confirmándose como evento de indudable importancia en el panorama de festivales españoles, que ha vuelto a evidenciar el interés del público en los eventos cinematográficos y en la proyección de cine en salas, como demuestran las 45.000 entradas vendidas en tan solo ocho días de cine durante la Seminci 2021 en la capital castellanoleonesa.

El festival ha contado con invitados de excepción como Malcolm McDowell, que presentaba el documental ‘La naranja prohibida’, y ha homenajeado a figuras de renombre como el director de fotografía Vittorio Storaro, el director y guionista Juan José Campanella o el actor vallisoletano Emilio Gutiérrez Caba. El jurado de la sección oficial, presidido por la directora indocanadiense Deepa Mehta ha concedido su prestigiosa Espiga de Oro a la película ‘Last Film Show‘ del cineasta indio Pan Nalin, en un controvertido fallo que ha ignorado a obras aclamadas en otros certámenes como ‘Un héroe’ o ‘La peor persona del mundo’. Repasamos a continuación las películas que hemos visto en nuestro fugaz pero provechoso paso por la Seminci 2021.

Libertad (España). Dir. Clara Roquet

Tras una entusiasta acogida de la prensa en la última Semana de la Crítica de Cannes, el sorprendente debut de la catalana Clara Roquet se encargó de abrir la Seminci 2021 dejando un espléndido sabor de boca entre el público y la prensa del certamen. La película plantea un relato familiar y de aprendizaje adolescente con un punto de enfrentamiento de clases que puede remitir en su planteamiento a la reciente ‘Roma‘ de Alfonso Cuarón. Sin embargo, Roquet no se detiene en el contexto sociopolítico y, en cambio, decide centrarse en unos conflictos que apuntan a la educación sentimental de unos personajes antagónicos que cruzarán sus destinos y sus diferentes caracteres en un momento clave de sus vidas. Si hubiera que citar a Cuarón, estaríamos más cercanos, por decirlo así, al territorio iniciático de la sobresaliente ‘Y tu mamá también’.

En todo caso, Roquet encuentra su propia voz en este excepcional debut, que impacta por la madurez con la que desarrolla conceptos y transmite emociones en apenas un par de escenarios. Cuánto juego da esa casa donde madres, hijas y abuelas dirimen sus propios conflictos, y que por momentos se diría poseída por un aire lorquiano en el que se trata en vano de reprimir los instintos irrefrenables de una criaturas que se rebelan, cada una a su manera, ante el destino socialmente marcado que las condena a la infelicidad. Destacamos también el magnífico trabajo de las jóvenes María Morera y Nicolle García en los papeles protagonistas, sin olvidarnos de unas espléndidas Nora Navas y Vicky Peña.

El contador de cartas (USA). Dir. Paul Schrader

A sus 75 años, el veterano Paul Schrader tiene poco que demostrar como guionista, al contar en su haber con varias de las películas clave en la filmografía de un gigante como Martin Scorsese, con el que colaboró en la escritura en una etapa dorada en la que parieron juntos obras maestras tan incontestables como ‘Taxi Driver’ o ‘Toro Salvaje’. Si bien su trayectoria como realizador no es tan sobresaliente, Schrader ha firmado trabajos tras la cámara tan notables como ‘Aflicción’, ‘American Gigolo’, o la reciente ‘El reverendo‘.

Con ‘El contador de cartas‘ Schrader firma probablemente su mejor obra como director, y lo hace con una historia que parte de numerosos arquetipos para retorcerlos y pervertirlos antes de trascenderlos en un tramo final que recupera el brutal nihilismo de sus mejores obras como guionista. Encuentra Schrader un majestuoso equilibrio en los elementos de la narración y se apoya siempre en un aliado de excepción, que no es otro que un Oscar Isaac sensacional, que se sumerge con plena convicción en la oscuridad profunda del torturado personaje objeto de estudio, un jugador de póker que arrastra un pasado violento que lo atormenta y con el que mantiene un continuo pulso emocional tensado por el devenir de la trama. ‘El contador de cartas’ es cine de altura, y se sitúa sin duda entre los títulos más destacados de este año.

El vientre del mar (España). Dir. Agustí Villaronga

Dentro de la sección ‘Spanish Cinema’ la Seminci 2021 recuperó la ganadora del último Festival de Málaga, la producciòn catalana ‘El vientre del mar‘, que llegará pronto a las salas comerciales en España. El filme adapta la novela lírica ‘Océano Mar’ del autor italiano Alessandro Baricco, que a su vez se inspira en el naufragio de la fragata ‘Alliance’ en las costas de Senegal que inmortalizó el pintor Théodore Gericault en su célebre obra ‘La balsa de la Medusa’.

Con tan ilustres referentes en el material de partida, la película no podía sino ofrecerse como experiencia sensorial, con la que el cineasta balear renuncia a la narrativa convencional para ofrecer un torrente de imágenes evocadoras que impregnan la pantalla de poesía existencialista. Roger Casamajor y Oscar Kapoya mantienen un dialogado enfrentamiento a modo de juicio simulado, que sirve para mostrar al espectador a una contundente diatriba moral sobre la indignidad de los hombres. Toda su complejidad conceptual está envuelta en una magnífica fotografía en blanco y negro de Blai Tomás, que captura con un sentido estético formidable escenarios espectrales cargados de un elocuente simbolismo que guía la narración provocando un efecto hipnótico en la audiencia que se deje llevar por el furioso fluir de este relato de singular encanto.

Un héroe (Irán). Dir. Asghar Farhadi

La diferencia primordial entre el cine de Farhadi y el de compatriotas suyos igualmente aclamados en los festivales internacionales como Panahi, Ghobadi o Makhmalbaf, es que sus historias tienen lugar en Irán pero plantean conflictos absolutamente universales, sin renunciar por ello a retratar a su modo la sociedad iraní, pero centrando su discurso en una encrucijada moral que traspasa fronteras y aparta la idiosincrasia local del centro del foco. Lo dejó claro en su oscarizada ‘El viajante‘, que incluso se miraba en el espejo de Arthur Miller al plantear el debate ético que su historia ponía sobre la mesa, o al trasladar sin aparente esfuerzo las reconocibles claves de su cine a una producción española como ‘Todos lo saben‘, irregular aunque estimable trabajo que por el momento supone su única aventura internacional.

En ‘Un héroe‘, Farhadi insiste en su infalible fórmula habitual, y vuelve presentar un rompecabezas moral en el que nos muestra un conflicto en el que inicialmente las cartas parecen marcadas, para sacarse a continuación de la chistera una perspectiva alternativa que trastoca la sentencia inicial de aquellos que juzgamos desde fuera. Tiene Farhadi en ese sentido mucho de Lumet, y a la vez, en su utilización del costumbrismo y el sentido del humor caústico, algo de Wilder (y casi de Azcona) en esa incontinencia verbal de los personajes que introduce un componente de sátira en el conflicto social protagonizado por antihéroes que parecen meras marionetas en manos de un destino fatal (en ‘Un héroe’ un ambiguo y carismático Amir Jadidi). Película de ritmo implacable, a pesar de que sus golpes de efecto son meramente éticos, que gustará a aquellos que gusten de volver al territorio conocido de un autor abonado al relato moral abierto al criterio del espectador. Atención a su espléndido plano final.

Seminci 2021

La vida era eso (España). Dir. David Martín de los Santos

Petra Martínez y Anna Castillo encarnan, en la sensible y emotiva ‘La vida era eso‘ a dos mujeres españolas de generaciones distintas que se encuentran azarosamente en un hospital de Bélgica, donde ambas comparten habitación en el ala de cardiología. El choque de caracteres entre ambas, que en primera instancia parece un mero alivio cómico a una historia en la que pronto irrumpen la enfermedad y duelo, responde en realidad al que termina por ser el ‘leit motiv’ del relato: un jugoso diálogo intergeneracional en clave femenina que se ofrece a modo de película de autodescubrimiento crepuscular.

El debut en el largo de ficción de David Martín de los Santos, presente también en la sección ‘Spanish Cinema’, recoge varias de las inquietudes de los trabajos previos de su realizador, como la emigración o el legado histórico, y está guiado por una apuesta formal austera y una narración tan pausada como certera, impulsada por el gran trabajo de un reparto liderado por una sobresaliente Petra Martínez, heroína inesperada de esta sencilla historia que se erige como suave canto vitalista mientras reivindica el valor de la memoria como herramienta para no olvidar en los márgenes del progreso a aquella generación que creció alejada de nuestro actuales privilegios sociales.

Seminci 2021

La peor persona del mundo (Noruega). Dir. Joachim Trier

Una mirada superficial a la filmografía de Joachim Trier podría llevarnos a la precipitada conclusión de que el cineasta noruego es un creador ecléctico, que cambia de género sin unas constantes autorales claras. Sin embargo, una aproximación más atenta a sus trabajos evidencia la fijación de Trier por un tema en concreto, y este es el proceso de duelo y cierre de las heridas abiertas, ya sea las del tránsito a la edad adulta (‘Thelma’), las de una familia ante sus miserias (‘El amor es más fuerte que las bombas’) o las de un personaje perseguido por la culpa en su búsqueda de la felicidad propia, que es de lo que trata en esencia su nueva y episódica película ‘La peor persona del mundo‘.

Renate Reinsve se llevó el premio a la mejor actriz en el último Festival de Cannes por una interpretación cargada de matices que acompañan el complejo viaje emocional de un personaje de inabarcable arco dramático, en el que se muestra incisiva, segura, divertida o vulnerable, dependiendo del momento y las exigencias de un guion que detalla los momentos álgidos de sus relaciones sentimentales. Reinsve es sin duda el mayor sustento de un filme notable, que aborda conflictos complejos y contiene escenas de extraordinaria fuerza, pero en ocasiones verbaliza en exceso los conflictos internos de unos personajes que dan la impresión de afrontar en pantalla una continua sesión de psicoanálisis.

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